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Opinión


5 Septiembre, 2018.

Habla el abogado de monseñor Eguren (parte I)

Mi regla siempre ha sido no involucrarme personalmente en los casos que defiendo como abogado. Sin embargo, el señor Pedro Salinas ha decidido implicarme en su campaña contra monseñor José Antonio Eguren, razón por la cual he considerado oportuno escribir estas líneas aclaratorias.

Percy García Cavero

| Columnista invitado

Mi regla siempre ha sido no involucrarme personalmente en los casos que defiendo como abogado. Sin embargo, el señor Pedro Salinas Chacaltana ha decidido implicarme en su campaña contra monseñor José Antonio Eguren, razón por la cual he considerado oportuno escribir estas líneas aclaratorias.

Primero quisiera descartar la falsa victimización a la que recurre Salinas cuando afirma que la querella constituye una venganza o un silenciamiento a su denuncia por abusos al interior del Sodalicio. La querella responde al derecho del que goza monseñor Eguren –como todo ciudadano– de salvaguardar su reputación y buen nombre, que se han visto afectados por las calumnias difundidas por Salinas. Una lectura serena y objetiva permite ver la ligereza y los excesos que ha cometido y sigue cometiendo este señor en el desarrollo de su investigación periodística más mediática y rentable.

Consulté, entre otros, a una reconocida asesora comunicacional extranjera si un periodista puede escribir sobre un tema del que es parte y me respondió como los demás: no es ético. La persona que hace una denuncia no puede ser la misma que lleve adelante la investigación y opinión periodísticas de su propio caso, ya que desde el momento en que Salinas denunció ante el Ministerio Público a varios integrantes o exintegrantes del Sodalicio como autores de los delitos de secuestro, lesiones y asociación ilícita en su contra, se convirtió en agraviado con pretensiones indemnizatorias.

Este hecho le quita imparcialidad como periodista: en el MUNDO MEDIÁTICO SALINAS ES JUEZ Y PARTE DEL CASO SODALICIO. Pero lo grave no es solo que transgreda una regla tan básica del periodismo, sino que esta sea ignorada o hasta aplaudida por varios medios de comunicación. La falta de rigor periodístico de Salinas se manifiesta también en la serie de imputaciones subjetivas y temerarias que hace en contra de monseñor Eguren. Le atribuyó abiertamente ser “ideólogo, encubridor y corresponsable de la cultura del abuso desarrollada en el Sodalicio que, en algunos casos, terminó en el abuso sexual” y no tuvo la hidalguía del buen periodista de rectificar o, por lo menos, matizar esa afirmación cuando el obispo se lo pidió con argumentos objetivos.

La prueba de esta grave imputación a monseñor Eguren sería, para Salinas, los episodios narrados por José Enrique Escardó sobre el arroz con leche y el pan con mantequilla. Estas “pruebas” no solo son improcedentes para sustentar razonablemente semejante acusación, sino que existe un pronunciamiento del Ministerio Público que declara que esos episodios –suponiendo que sean ciertos– no constituyen delitos. Salinas descalifica la decisión de la fiscal Peralta por ser ella católica y destaca además que fue sancionada por archivar el caso. Pero lo cierto es que esa decisión fue confirmada por un fiscal superior y la fiscal Peralta nunca fue sancionada por su pronunciamiento respecto a monseñor Eguren.

Salinas sostiene que el pronunciamiento fiscal no impide una investigación periodística. Pero un periodismo serio requiere fuentes creíbles y contrastación de información, lo que Salinas nunca ha hecho. Dispara a los cuatro vientos sus imputaciones sin el menor rigor periodístico. Un ejemplo claro de esta manera de proceder se ve en el caso del tráfico de tierras en Piura: utilizando el cómodo “presuntamente” difunde sin ninguna matización que monseñor Eguren sería el personaje central de estos hechos. Y su acusación se apoya en dos investigaciones periodísticas a las que califica de “serias”.

La primera es la que ha producido su socia Paola Ugaz, financiada por la cadena musulmana Al Jazeera. Dicho reportaje tuvo muchas deficiencias que este video pone en evidencia. Como dato adicional hay que decir que una de las principales fuentes del reportaje del Al Jazeera fue Carmen Rosa Campodónico, hoy presa en la cárcel de Sullana por tráfico de drogas. Como en este caso, otras fuentes usadas en el reportaje de Al Jazeera carecen de la más mínima credibilidad y han sido desmentidas categóricamente, al punto que NO EXISTE NINGUNA INVESTIGACIÓN FISCAL contra monseñor Eguren por este hecho.

La segunda investigación periodística es el libro “El origen de la hidra” de Charlie Becerra que, entre otros casos, se ocupa de la organización criminal la Gran Cruz. En ninguna parte del libro se afirma que monseñor Eguren sea el personaje central de una trama de tráfico de tierras en Piura. Eso es de la propia cosecha de Salinas que quiere abrir un nuevo socavón con monseñor Eguren en su tan beneficiosa explotación del tema Sodalicio (CONTINUARÁ MAÑANA).


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