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Opinión


22 Septiembre, 2017.

Ya pues: no jorobes, Clara Elvira

Supongo que es por desinformación que me invitan a América TV-Canal N para luego desinvitarme. No se me ocurre que la señora Ospina, con el diluvio de años de experiencia que tiene a cuestas, todavía esté haciendo "pasadas" con un libro debajo del brazo.

Podría hablar hoy de varios temas como los 195 años del Congreso de la República, de la gavilla de resentidos de los 90 porque la nueva líder de fujimorismo no los tomó en cuenta en la repartición de los panes, de lo increíble que resulta la actitud de Kenji para un parlamentario británico que nos visitó esta semana —y que tiene por función ser el whip (látigo) de la disciplina partidaria en la bancada tory de Westminster Hall, en Londres— y así por el estilo. Pero no: una llamada de América TV-Canal N me sacó de esos temas para comentar este.

Resulta que a lo largo de los últimos seis meses he recibido unas diez llamadas telefónicas de ese conglomerado periodístico para comentar algún tema de coyuntura en uno de sus programas o para cubrir una nota con una entrevista. Luego de la llamada hecha por algún reportero(a) pasan entre veinte minutos y una hora para que el mismo reportero(a) vuelva a llamar con voz compungida, esta vez para disculparse y con cualquier pretexto anunciar que la entrevista ha sido cancelada.

La llamada de hoy me colmó la paciencia pues apenas hace dos días otra reportera del mismo canal hizo exactamente lo mismo: me invitó y luego me desinvitó.

Mi actitud hasta ahora siempre había sido sonreír, alzarme de hombros y contestarle amablemente al reportero por teléfono que no se preocupe y a otra cosa mariposa (total, yo tengo mi propio programa por partida doble: Pulso Parlamentario y Hojas Contadas del Canal del Congreso, en el 550 de Movistar TV y retransmitidos a nivel nacional por canal 7). Pero hoy estaba particularmente ocupado en mis asuntos, así que le dije al reportero que no me hiciera perder mi tiempo, que yo en América TV y Canal N estoy vetado desde hace mucho, que se informe mejor con la productora general a quiénes puede invitar y a quiénes no.

Me parece que la señora Clara Elvira Ospina debiera sincerarse al menos con su personal periodístico, pegar un bando bien grande en alguna pared del canal y poner los nombres de aquellos que están vetados mientras ella funja allí de mandamás de la libertad de expresión. Eso evitaría que los pobres chicos y chicas reporteros (que no tienen por qué enterarse de que la señora es una resentida profesional y que toma como personales las críticas a su labor periodística) llamen a quienes no pueden llamar, haciéndolos pasar un mal rato.

Porque supongo que es por desinformación que llaman para invitarme y desinvitarme. No se me ocurre que la señora Ospina, con el diluvio de años de experiencia que tiene a cuestas, esté todavía haciendo “pasadas” con un libro debajo del brazo.


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