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Opinión


4 Octubre, 2018.

Ya no hay Constitución ni Ley en el Perú

Siguiendo el ejemplo de Vizcarra de interferir en los poderes del Estado, el Poder Judicial anuló el indulto a Fujimori esta vez con la complicidad del propio Vizcarra.

ÚLTIMO MINUTO: El estado de Derecho está en grave peligro. Si el Congreso no se amarra los pantalones y le pone coto a Vizcarra y a sus golpistas, una dictadura plebiscitaria se instalará en el Perú. Las leyes están siendo hechas añicos. Hoy mismo, ni bien termino de escribir estas líneas, el Poder Judicial, en otro acto inaudito de interferencia en los poderes del Estado y siguiendo el ejemplo del mismo Vizcarra, le ha birlado de un plumazo la prerrogativa constitucional absoluta de gracia e indulto al presidente (esta vez con su complicidad y aplauso), anulando el de Alberto Fujimori y ordenando su ubicación y captura.

El país está al borde de una turbamulta civil por la irresponsabilidad de un presidente que alienta el golpe de Estado permanente, azuza las calles y subvierte el orden constitucional cuando le conviene, amenazando a todo el que se le ponga en el camino. Quienes nos declaramos contra el golpe y el pisoteo de las leyes y la Constitución necesitamos un líder a quien seguir. Si no es el Congreso, será Chávarry (que le ha dado un soplamocos al bravucón de Vizcarra) o el que quiera ponerse al frente de este intolerable atropello.

Soplamocos para un bravucón

Fiscal de la Nación Pedro Chávarry le sale al frente a Martín Vizcarra, lo pone en su sitio y marca un liderazgo contra las intentonas golpistas del jefe del Estado.

Hoy todos los hueleguisos de Martín Vizcarra han salido a pasarle la mano con editoriales, entrevistas, opiniones y rascapiés. Porque ayer ese mismo Martín Vizcarra recibió de su propia medicina lo que se merecía desde hace rato y nadie se atrevía a hacer. Luego de más de tres meses de venir enfrentando a todos los poderes del Estado, de interferir, de amedrentar, de amenazar, de incordiar, el jefe de Estado que entró por la puerta falsa tras de la caída del gobierno corrupto de PPK, volvió a la carga contra el Congreso y contra el fiscal de la Nación. Al Congreso le dictó “respetuosamente” la cantidad de preguntas que debe tener su referéndum mientras que exigió que el fiscal de la Nación “dé un paso al costado” porque así lo dicen las encuestas (luego también de una campaña sistemática y diaria de la prensa contra el titular del Ministerio Público que ha durado lo mismo que la campaña contra el Congreso de Martín Vizcarra).

En el Congreso se alzaron por fin varias voces que parecían dormidas. Le advirtieron entonces a Vizcarra que cese los ataques arteros al Parlamento, que deje de interferir y respete la independencia de poderes que Vizcarra ha convertido en papel higiénico. Y ya con evidente hartazgo para con este aprendiz de dictador en que se ha convertido Vizcarra, varios congresistas lo emplazaron a que si sus intenciones son cerrar el Congreso, pues que lo cierre de una vez y que se atenga a las consecuencias electorales, políticas, históricas, internacionales y penales de las que tarde o temprano no podrá escapar.

Sin embargo, mientras el Congreso aún está secuestrado por la agenda impuesta por Vizcarra y sus secuaces y se apura en bailar al ritmo y tiempo dictado por este bravucón (mañana jueves 4 de octubre se cumple el plazo fijado para aprobar las reformas políticas y judiciales a la Constitución), ha sido el fiscal de la Nación el que, inesperadamente, teniendo en cuenta su carácter reservado y parco, le ha lanzado un soplamocos al presidente. Con todas sus letras y con todo derecho y representando el sentir de cientos de miles de ciudadanos –entre los que me incluyo sin medias tintas–, Chávarry le ha dicho a Vizcarra que respete la democracia y la separación de poderes y que guarde la calma. También le ha dicho que será leal con la función de su cargo de fiscal de la Nación y, por tanto, respetará el debido proceso de las más de 40 denuncias que el jefe del Estado tiene en la fiscalía y que fueron encarpetadas por su antecesor, Pablo Sánchez, obedeciendo Dios a sabe qué (es un decir) agenda e intereses.

La respuesta del fiscal al pendenciero presidente no ha gustado nada al gobierno que no se la esperaba. Creían este y sus plumíferos que podían seguir indefinidamente atropellando la autonomía de los otros poderes del Estado con absoluta impunidad con el cuento chino de la lucha anticorrupción en la que ni creen ni les importa un comino, a no ser para utilizarla como coartada para entronizarse en el poder y perseguir judicialmente a cuanto opositor se cruce en su camino. Como esa es su meta y siempre ha sido su modus operandi, que Chávarry les haya parado el macho desde su posición de persecutor del crimen los ha dejado lelos y no se les ha ocurrido otra cosa que alegar “amenazas”, cuando son Vizcarra y su pandilla de papel periódico los que amenazan constantemente –con el sainete de la libertad de prensa y la libertad de expresión– a los que no les dicen chicheñó o se han atrevido incluso a meterles la mano al bolsillo con la ley antimermelada. Esa es toda la madre del cordero.

La estrategia de estos esbirros es transparente. Ahora se trata de amenazar al Congreso para destituir a Chávarry cueste lo que cueste, ya que el “viejo de hierro” los ha mandado al cuerno y se ha zurrado en la campaña orquestada de difamación en su contra para que abandone el cargo. Tirándole mierda durante meses se pretende que si el Congreso no lo destituye porque no hay ninguna razón para ello, le salpique la bosta para seguir en el plan concertado de titulares periodísticos, editoriales y opiniones de “notables” de ONG , encuestas amañadas y marchas callejeras pidiendo el cierre del parlamento. No hay más agenda que esa y la de salvar el cuello por los delitos de Lava Jato y los chanchullos de Chinchero.

Como el Congreso ya cedió con la reforma constitucional impuesta a la mala por Vizcarra y también en los plazos dictados por él, ahora el nuevo pretexto para golpear al Parlamento será la destitución sí o sí de todos aquellos que considere enemigos en cargos públicos. Es hora de levantarse y decir:¡Basta!

 


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