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Opinión


3 Febrero, 2018.

¿Y si Barata no habla?

A cuántos les conviene desbaratar a Barata, disuadirlo o crear las condiciones para que no hable. PPK sería el primer aliviado, aunque lo que está probado ya es suficiente sobre sus vinculaciones de cuando era ministro de Economía y primer ministro con Toledo, y de los conflictos de interés en que incurrió.

Las declaraciones de Jorge Barata, exhombre fuerte de Odebrecht en el Perú, deberían ser recibidas a fines de febrero pero parece que serán postergadas hasta marzo. En realidad, no hay fecha establecida pero igual el temor se ha echado a andar y todos imaginan el efecto devastador que sus palabras tendrán en nuestra clase política. Barata debe declarar como colaborador para aclarar todo lo que Marcelo Odebrecht dejó en el tintero o en la nebulosa en especial respecto a la Interoceánica y a los arreglos que permitieron su realización.

Muchas sospechas y acusaciones circulan en esta Lima que es reina de los rumores. Hay miedo. Cuán felices estarían muchos si se frustra la amenaza para dejarlos a salvo en el mundo de las sospechas sin pruebas.

A cuántos les conviene desbaratar a Barata, disuadirlo o simplemente crear las condiciones para que se niegue a hablar. PPK sería el primer aliviado, aunque lo que está probado ya es suficiente sobre sus vinculaciones de cuando era ministro de Economía y primer ministro con Toledo, y de los conflictos de interés en que incurrió. A lo que se agrega la mentira en sus descargos. Si Barata habla todo podría empeorar para él y solo le esperaría la vacancia, que todavía puede evitar con una oportuna e inteligente renuncia.

Muchos sospechosos de alto y mediano nivel quedarían fuera del ojo del huracán. La alta cifra puesta por el procurador como reparación a ser pagada por la empresa megacorruptora puede ser un indicio de la estrategia del gobierno para proteger a PPK vía el silencio de Barata. Esperemos.


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