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Opinión


24 Octubre, 2017.

¿Y quién supervisa al INEI?

En otro país, lo ocurrido con el censo merecería la inmediata destitución de los funcionarios responsables. 

Cuando escribí mi anterior artículo afirmé que el censo se daba para indagar sobre el crecimiento poblacional en medio de un panorama histórico signado por una permanente falta de planificación y de continuidad, por el exceso de improvisación y de inconsistencia gubernamental. Me refería con eso a un conjunto de sucesos que han acompañado la gobernabilidad durante décadas y porque creo que el Perú adolece de mecanismos de continuidad: no porque no los tenga sino porque es un país que se autointerrumpe solo.

Lo vemos en los cambios de gobierno, en las decisiones equivocadas, en la arrogancia omisiva de algunos funcionarios, en la falta de otredad, en la falta de inteligencia para gobernar de algunos de sus directivos. Sin embargo, al escribir lo de ayer no imaginé que estaba describiendo el preciso momento que acaecía al país.

A las doce en punto del día de ayer una adolescente tocó el timbre de mi casa. Una chica tierna y sumamente amable. Respiraba algo hondo (era una hora de sol) y estaba algo cansada. No le habían dado un sombrero y no llevaba consigo agua. La hice pasar con mucho respeto y espíritu de protección. Le ofrecí un jugo y no lo aceptó. Me dijo que le acababan de invitar un vaso de agua. La entrevista se realizó cordialmente y con eficiencia. La ayudé a resolver una pregunta. Me contó que tenía 16 años, que le iban a pagar 50 soles y que había recibido entrenamiento.

Genera ternura que adolescentes como ella den lo mejor de sí mismos para un trabajo y/o actividad que consideran patriótico. En el caso de ella, estaba claro que no lo hacía por la plata sino por vocación y compromiso. Hasta ahí todo bien. Mis respetos por su trabajo abnegado  y el de sus compañeros de faena.

Pero más allá de eso, he quedado, como muchos otros peruanos, sorprendido por las falencias del censo. Y esto es responsabilidad de sus directivos. Las redes continúan denunciando que muchos no fueron censados. Hay quienes afirman que sus edificios fueron etiquetados, pero no censados; otros (mi caso) que fueron censados pero no etiquetados. ¿Fue culpa de estos chicos que censaron? Por supuesto que no. Ellos hicieron lo que pudieron.

Llama la atención que el INEI, por ahorrarse unos soles, no haya contratado a profesionales con experiencia para entrevistar a la gente. El INEI escogió mano de obra barata y para lograr ese objetivo se dirigió a adolescentes (algunos menores de edad) que iban a aceptar un pago de 50 soles por casi catorce horas de trabajo en día domingo.

Ayer por la noche fui a Miraflores. Todos veíamos cómo los chicos censores cargaban bolsas de plástico con el material censado a las diez de la noche, absolutamente agotados. ¿No pudo el INEI ponerles carpas en los parques para asistirlos, proveerlos de agua y darles ayuda complementaria, baños por ejemplo, formas de acompañamiento y/o protección? Y nos enteramos de que una chica había sido violada. ¡Gravísimo! Hasta las mujeres policías cuando intervienen lo hacen de a dos, por seguridad y por mutua protección.  La indignación y la rabia por la violación de esa chica es más que absoluta.

Para colmo, al parecer el INEI habría negociado auspicios del sector privado, los que le habrían sido otorgados a cambio de la información censal (¿?), repito, información de nuestros datos, para que sea utilizada por los auspiciadores. Aún si se tratara de datos sumamente generales, comercializar información de esa naturaleza constituye un acto doloso inadmisible.

En otro país, lo ocurrido con el censo merecería la inmediata destitución de los funcionarios responsables. Basta ver las redes sociales o hablar con la gente para darse cuenta de las descoordinaciones mostradas durante la jornada de ayer y percibir la indignación.

Bajo el premierato de Zavala, su indiferencia ante este tipo de denuncias indignó aún más al país y melló la imagen de PPK. Con Mercedes Aráoz se inició una gobernabilidad más asertiva, más conectada con lo pragmático, más sensible por decirlo de alguna manera. Por lo mismo, la PCM está obligada a reaccionar ante el malestar existente por los errores y omisiones del censo. La incapacidad mostrada por el INEI (institución que tuvo todo el apoyo de la población en el desarrollo de su trabajo) puede terminar convirtiéndose en un fuerte golpe al gobierno y a la PCM si no se muestra una pronta capacidad de reacción y de cambio.

Una vez más el Perú se interrumpe a sí mismo: con espectáculos fallidos, errores y absurdas omisiones.


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