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Opinión


5 Noviembre, 2018.

¿Y por qué no una Comisión Chinchero?

Los parlamentarios de la oposición deberían ponerse los pantalones y cumplir con la responsabilidad de ejercer control político, porque en este caso (que involucra al presidente Martín Vizcarra) hay aún bastante tela por cortar.

Aaron Salomón

| Periodista

– Mientras deshojamos margaritas hasta que el díscolo fiscal José Domingo Pérez se avispe y obtenga resultados ostensibles en el caso del aeropuerto de Chinchero –Pérez recientemente ha dispuesto ampliar la investigación por 120 días más–, ¿por qué el Congreso de la República no crea una comisión destinada a hallar irregularidades y responsables con nombre de apellido por la firma de la lesiva adenda que por poco le causa un perjuicio económico al Estado por, según la Contraloría, más de 40 millones de dólares?

Por lo pronto la Comisión de Fiscalización simplemente ha deslizado someramente la posibilidad de citar al presidente Martín Vizcarra –quien en su momento tuvo que renunciar al cargo de ministro de Transportes por este escándalo–, pero aún no hay nada concreto. Así las cosas los parlamentarios de la oposición deberían ponerse los pantalones y ejercer el control político, responsabilidad a la que, valgan verdades, parecen haber renunciado muchos por miedo a perder la chamba con el cierre del Legislativo. No obstante, con la creación de este grupo de trabajo demostrarían que algo dignidad les queda.

En paralelo, a la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales le toca darle trámite a la denuncia constitucional presentada por el fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, contra el exministro Alfredo Thorne por haber condicionado el presupuesto de la Contraloría a cambio de un eventual informe positivo en torno a dicha adenda. De acuerdo con un conocido audio, Thorne le dice al excontralor Édgar Alarcón que “todo depende de usted, si pasa Chinchero nos va bien, si se baja Chinchero, nos va pero mal”. Alarcón también ha narrado que fue “presionado” en otra reunión por el exministro de Economía, el expremier Fernando Zavala y el mismísimo Vizcarra.

Es más que evidente que aquí hay aún bastante tela por cortar, de modo que no podemos ser tan ligeros de desechar las advertencias de Chávarry acerca de una presunta confabulación entre el gobierno y Domingo Pérez para, acusó, “tapar la investigación del caso Chinchero donde los peruanos perdimos millones de soles y hasta hoy no hay responsables”. Y es que la desesperación del Ejecutivo por la cabeza del fiscal de la Nación levanta ENORMES sospechas.

– La caviarada se burla en las redes sociales porque, tal como especuló hasta el expresidente Alan García, no se ha gestado al momento un golpe de Estado con tanques y aviones. Sin embargo, lo que pretende el gobierno de Vizcarra –y sus consejeros zurdos– no es precisamente ello, sino, al parecer, TOMAR EL CONTROL de los otros poderes del Estado.

Y si dudan de ello, habría que recordar que la bancada aprista puso al descubierto las intenciones del gobierno de interferir en el Ministerio Público a través de un proyecto de ley que estaba por presentarse. Hasta ahora esta imputación no ha sido negada por Villanueva ni Vizcarra.


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