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Opinión


7 Julio, 2018.

Ministros, ¿y la rendición de cuentas?

¿De qué le sirve al Perú que el ministro de Energía y Minas haga un viaje por cinco días a un evento del International Solar Alliance (grupo de 121 países ricos en energía solar) en Alemania o cuál es la finalidad del periplo de la ministra del Medio Ambiente por siete días al Oslo Tropical Forum en Noruega y posteriormente a Francia?

Quisiera que alguien me explique de qué le sirve al Perú que el ministro de Energía y Minas haga un viaje por cinco días a Alemania para participar en un evento del International Solar Alliance (grupo de 121 países ricos en energía solar) o cuál es la finalidad del periplo de la señora ministra del Medio Ambiente por siete días al Oslo Tropical Forest Forum en Noruega y, posteriormente, a Francia para tener reuniones con funcionarios de la Cancillería Peruana en París.

Ninguno de estos viajes desnutre el Tesoro Público; sin embargo, me pregunto si por ello se sienten absolutamente justificados para aceptar las invitaciones aún a pesar de que no le reditúen ningún beneficio al país. Nunca lo sabremos: son ministros silenciosos (ignoro si por timidez, falta de planes estratégicos o poco conocimiento de su cartera) que parecieran que solo intentan sobrevivir, encandilados por el fajín ministerial. Señores, pueden respirar tranquilos unos meses más. El premier ha declarado que este 28 de julio solo habrá ajustes en las políticas, no en las personas.

A los ministros se les nombra para que trabajen: su tiempo y en especial sus decisiones tienen un valor más allá del sueldo mensual. Es indispensable que alineen sus prioridades y que aprendan a rendir cuentas de sus gestiones, que den la cara y que comuniquen en lugar de gemir porque la injustamente satanizada Ley Mulder “no los deja informar a la población”. Resulta importante que sepan capitalizar oportunidades y que ellos mismos se conviertan en los principales voceros de las campañas de sus sectores.

En enero del 2017, el hoy presidente Martín Vizcarra atribuía la dramática caída de PPK en las encuestas a errores en la estrategia de comunicación. Empero, como en nuestro país los errores siempre son recurrentes, ha escogido a un equipo que –salvo honrosas excepciones– no comunica o lo hace con cierta torpeza y lenguaje confuso, ignorando el auditorio al que tiene que dirigirse. La simplicidad y capacidad de síntesis son virtudes muy escasas que, desafortunadamente, también huelgan en este Gabinete.

En Uruguay, Tabaré Vásquez ha instaurado una sana práctica que deberíamos copiar: el deber de los ministros de aparecer una vez al mes en cadena nacional para presentar los principales aspectos de las políticas que están llevando adelante. Vale decir, introduce la obligación de una rendición de cuentas permanente, una excelente vía para neutralizar cualquier visión parcializada y melindrosa que pudieran brindar los medios (ahora que no reciben publicidad estatal) y compensar eventuales disparidades en la información.

Señores ministros: comuniquen, develen al país esos planes de acción y estrategias en las que se encuentran sumergidos. Hoy nos encontramos absolutamente extraviados. ¡Apenas si conocemos sus nombres!


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