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Opinión


13 Marzo, 2018.

Vizcarra: ¡Adiós, Chinchero!

Fiscalía archiva disparatada investigación en la que se apuntaba equívocamente al primer vicepresidente de la república.

César Campos

| Columnista

El domingo 11 un diario recogió la opinión de un analista político que auguraba la debilidad de una posible presidencia de Martín Vizcarra debido a dos factores: la destitución de Pedro Pablo Kuczynski y el tema Chinchero.

Acostumbrados por historia a los íconos mediáticos del escándalo desde el contrato Grace, la página 11, el caso Guvarte y cuanto chanchullo (real o inconsistente) ha surgido en nuestro país, para el analista de marras el “caso Chinchero” debía ser una espada de Damocles permanente sobre la cabeza de Vizcarra y otros funcionarios involucrados en la confección de una adenda al contrato original de la construcción del aeropuerto internacional del Cusco, suscrito con la concesionaria Kuntur Wasi.

Pero no ha sido así. El fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, acaba de archivar de manera provisional la investigación en contra de Vizcarra solicitada por la Procuraduría Anticorrupción, indicando que la actuación del exministro de Transportes “no representa el planteamiento de conductas en materia penal que se vinculen o tenga relación con los presupuestos de los delitos de colusión, negociación incompatible o aprovechamiento indebido del cargo”. Considera además que la firma de una resolución para autorizar la adenda y a la viceministra Fiorella Molinelli, suscribirla “son actos propios del despacho ministerial”.

Sánchez dice también que, más allá de la imputación por las resoluciones ministeriales, la Procuraduría Anticorrupción “no desarrolla otro contexto fáctico que comprenda un actuar de Vizcarra en línea con las exigencias de algún ilícito penal”. Algunos siempre sospechamos que este caso estaba armado con exageraciones en lo que se refiere al papel de Vizcarra y el de su entonces viceministra Molinelli. La dichosa adenda –que suponía mayores ventajas y desembolsos adelantados a Kuntur Wasi, con el fin de evitar pagos leoninos de intereses amparados por el contrato original– tuvo aprobación del organismo regulador y del Ministerio de Economía.

Un sector del Congreso encabezado por el parlamentario de Acción Popular, Víctor Andrés García Belaunde, y la Contraloría, en sentido contrario, le impusieron reparos que derivaron finalmente hacia dejar sin efecto el contrato y la adenda. El Estado no tuvo más perjuicio que las consecuencias de una obra fallida y ahora el emplazamiento de la concesionaria a un arbitraje internacional por el fin del trato directo dispuesto por el MTC.

Sin embargo, recordemos que el interés superior por la obra siempre lo encarnaron el presidente Pedro Pablo Kuczynski y el ex primer ministro Fernando Zavala, una de cuyas hermanas laboraba para Kuntur Wasi. En todos los idiomas, se le indicó a Zavala que no podía escudarse en reservar su opinión sobre el contrato debido a ese vínculo familiar y que, en todo caso, alguno de los dos debía dejar su cargo. Así lo hizo Ximena Zavala a la concesionaria, pero demasiado tarde, con lo que dejó una aureola de suspicacias tremendamente dañinas para el gobierno.

Queda pendiente que la Fiscalía (bajo el precepto de que donde asiste la misma razón, asiste el mismo derecho), culmine también las investigaciones abiertas contra la señora Molinelli quien acaba de asumir la presidencia de EsSalud y requiere limpiar esos nubarrones en una trayectoria de más de 17 años de servicio al aparato público. Y más pendiente todavía que los verdaderos casos de corrupción –los cuales abundan en todos los niveles de la administración del Estado– no se extravíen de la lupa de esa misma Fiscalía con el sentido de oportunidad y celeridad que reclama el ciudadano de a pie.


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