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Opinión


8 Mayo, 2018.

Verónika Mendoza: nada personal

Respecto a las exoneraciones tributarias la lideresa de Nuevo Perú confunde devolución de impuestos con régimen acelerado de recuperación del IGV, que no solo beneficia a la minería sino a todas las actividades productivas. Ese es el nivel de desinformación de una excandidata presidencial.

Los políticos han perdido toda responsabilidad por sus opiniones y por ello su imagen esta notablemente deteriorada. Con excesiva insolencia lanzan al ruedo afirmaciones que no son capaces de probar, confiando que siempre habrá por ahí algún medio sinuoso que los cobije.

Hoy me refiero concretamente a la columna de Verónika Mendoza publicada el 7 del corriente en el diario La República. Discurso bastante fariseo y con una buena dosis de encono para seguir alimentando el antisistema que tanto daño hace a nuestro país. Y cito algunos extractos:

1- “Desde hace años atrás varios venimos alertando de los riesgos de una economía dependiente del remate de nuestras materias primas”.

2- “Kuczynski (a quien ella, entre otros, llevó al poder) mantuvo las millonarias exoneraciones tributarias de S/.16 mil millones a las mineras”.

Habría que recordarle a la señora Mendoza que su padre, Marcelino, realizaba actividades de minería no metálica (algunos dicen que en forma no muy sancta ni respetando el medio ambiente). ¡Qué extraño que profane la actividad que puso el pan en su mesa familiar!

Sin perjuicio de ello, el aporte de la minería se explica por sí solo. Según el Instituto Peruano de Economía, a la fecha existen proyectos con una inversión de US$58 mil millones que generarían dos millones de puestos de trabajo formales y exportaciones por US$30 mil millones. En 2016, la minería aportó al 60% del crecimiento del PBI y durante 2017 tuvo una participación del 10% del PBI. Asimismo, entre 2004 y 2016 Cerro Verde ha realizado aportes por la suma de US$715 millones para construir infraestructura hídrica que ha dotado de agua potable a más de 300 mil personas, además de contribuir con similares obras de saneamiento en beneficio de otras comunidades.

Existen infinitos ejemplos de la contribución de la minería; los números no mienten, señora Mendoza. Pero a usted no le gusta confrontarlos. Rehúye las estadísticas o los ejemplos fortuitos o al azar; se cuelga de las escasas excepciones para despotricar contra una industria que ha beneficiado ampliamente al país. La invito a revisar la tesis “El impacto de la minería en la economía del departamento de Arequipa para el periodo 2000-2015”, de Edith Vera Arela, y a comprobar con hechos reales y cuadros estadísticos (vale decir, científicamente) las bondades que usted y sus nuevas amistades como Gregorio Santos tercamente se niegan a aceptar. No creo que sea por falta de capacidad de comprender lo evidente, sino porque se les derrumba su deleznable construcción ideológica.

Respecto a las exoneraciones tributarias, Verónika copia la misma letanía descaminada que Pedro Francke predica con periodicidad en su discurso antiminero. En efecto, confunde devolución de impuestos con régimen acelerado de recuperación del IGV que no solo beneficia a la minería sino a todas las actividades productivas. Ese es el nivel de desinformación de una excandidata presidencial.

Cuándo alegremente declara que es necesario “reducir las devoluciones”, ¿tendrá alguna idea del impacto que ello ocasionaría en la economía del Perú?  ¿O, simplemente, le parece una arenga suficientemente atractiva para mantener su posicionamiento político? Al final es evidente que para usted el fin justifica los medios: de ahí su turbia amistad con el presunto delincuente Gregorio Santos, su cercanía con Evo Morales. Si se trata de apoyo político parecería que lo recibe hasta del propio Satanás.

3- “Por eso es alentador que el gobierno del Sr. Vizcarra haya anunciado que aumentará la inversión pública, lo malo es que no queda claro de dónde. ¿Reduciendo gasto como lo ha anunciado el MEF? ¿Significa eso achicar aún más nuestro ya flaco Estado?”

El ministro Tuesta se ha referido a gastos superfluos: arrendamientos millonarios, viajes, consultorías y contrataciones absolutamente innecesarias. ¿Acaso se trata de medir al aparato estatal al peso? ¿Será que más burocracia y mayor presupuesto en gasto corriente reflejan un Estado más robusto y eficiente? ¿Así de erróneo y simplista es su pensamiento, señora Mendoza? La invito a hacer memoria: el costo de la planilla CAS ha crecido a un ritmo de 20% anual en los últimos seis años; un “valioso” aporte del gobierno de Ollanta Humala de quien usted fue cercana colaboradora en el periodo inicial.

Ese mismo gobierno que creó el MIDIS con un presupuesto millonario –hoy en manos de sus archienemigos del Frente Amplio– que perfectamente pudo haber formado parte del Ministerio de la Mujer. Mas era imposible que el Nacionalismo pensara en términos de eficiencia de gestión: solo querían consolidar una maquinaria publicitaria que, desafortunadamente para el país, ha tenido pobres resultados. Ha aumentado la pobreza monetaria, la anemia se incrementó… y dudo que todo eso les sirva para posicionarse en el 2021.

La perversa mezcla de soberbia con la prístina evidencia de sus delitos los ha hundido.

Señora Mendoza, ¿será verdad, como dice Daniel Abugattás, que usted es una versión mejorada y mucho más peligrosa que Nadine Heredia? Espero que el tiempo no nos permita comprobarlo. El Perú no puede seguir siendo conejillo de indias del mismo gastado discurso populista, aquel que reivindica el estatismo y el intervencionismo, y que lo único que ha ocasionado es retraso y una lacerante pobreza adherida a nuestro ADN de la que parece casi imposible escapar.


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