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Opinión


22 Diciembre, 2017.

¿Vacancia justificada?

No olvidemos que todas las bancadas del Parlamento a excepción de la oficialista presentaron la moción de vacancia presidencial. Actuemos con serenidad y sensatez, pero firmes en nuestras convicciones basadas en sustentos jurídicos y políticos.

Invitado

| Columnista invitado

Quede meridianamente claro que sigo pensando que las graves acusaciones que penden sobre el presidente Kuczynski, algunas reconocidas por él mismo el domingo último, y las mentiras en las que ha incurrido durante mucho tiempo justifican la declaratoria de vacancia a la presidencia de la república por incapacidad moral.

Sin embargo, ha sido muy buena la defensa de Alberto Borea Odría, política, jurídica y muy elocuente, conocedora de las prácticas parlamentaria y llena de atinadas invocaciones sobre la moral, cuestionando la legitimidad de la acusación. No hay duda de que sabe su negocio.

Por su parte, el presidente de la República ha mostrado respeto al Parlamento, ha vuelto a pedir disculpas a un país, ha reconocido que se ha equivocado y se ha puesto a órdenes de la fiscalía. Demás está decir que la presencia del primer mandatario y su abogado no sino hacen avalar el debido proceso, en el marco del respeto a lo que señala la Constitución y el Reglamento del Congreso. Nosotros los ciudadanos de a pie no decidimos nada: será la mayoría calificada de congresistas elegidos por la voluntad soberana del pueblo quienes elijan vacar o no al mandatario, y lo harán en perfecto uso de sus atribuciones constitucionales.

Que, por otro lado, hayamos escuchado los usuales exabruptos de algunos congresistas de la oposición tampoco significa que el proceso esté viciado como sugieren algunos. Abundando en la sustentación respecto al debido proceso y el pedido de vacancia por incapacidad moral es preciso citar a Domingo García Belaunde, para quien el debido proceso en el ámbito parlamentario consiste solo en conocer los cargos y defenderse y que si bien la vacancia puede ser discutida en lo político figura en la Carta Magna y como tal debe respetarse. Ha señalado el destacado constitucionalista: “El problema es que el significado de incapacidad moral está restringido a las conductas. Mentir, no sacar la cara, decir las cosas a medias. Es una apreciación, en cierto sentido, subjetiva. (…) Si la mayoría parlamentaria, que no solo es Fuerza Popular, estima que no puede aceptar a un presidente que permanentemente no tiene una conducta transparente, lo vaca y se acabó. Podrá ser muy discutido a nivel político, pero es un hecho que la Constitución lo permite”.

En tal sentido, NO HAY en curso golpe de Estado alguno (como también lo sostiene Enrique Bernales, otro experto constitucionalista). Así que la presencia de observadores de la OEA resulta tan inoficiosa como innecesaria, ya no digo las írritas acciones de amparo interpuestas contra la vacancia (ejercer la presidencia no es un derecho fundamental, por tanto ser vacado no significa afectación alguna a un derecho, no existiendo nada que proteger). Estos actos solo demuestran desesperación y temeridad procesal.

De otro lado —tal como lo sostienen los constitucionalistas César Landa y Carlos Blancas— todo parece indicar que si ocurriese una vacancia presidencial y las subsiguientes renuncias de los vicepresidentes, el presidente del Congreso deberá llamar a elecciones… pero solo presidenciales, no congresales.

Finalmente, no olvidemos que todas las bancadas del Parlamento a excepción de la oficialista presentaron la moción de vacancia presidencial. Sigo pensando que hay que actuar con serenidad y sensatez, pero firmes en nuestras convicciones basadas en sustentos jurídicos y políticos.


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