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Opinión


6 Octubre, 2018.

Urresti inocente y el cartel mediático

"Los periodistas no solemos ser del agrado de las autoridades y de los que se sienten poderosos. No somos sus relacionistas públicos; no nos limitamos a reproducir lo que nos dicen", pontifica Valenzuela en su editorial. Ojalá, señora, aplicara sus propios dichos a los mandamases del cártel mediático para el que trabaja con ahínco y pasión.

No votaré por Urresti. Es más, no votaré en estas elecciones y si lo hiciera lo haría por el viejito del Frente Amplio (que ni sé como se llama) porque sé que no va a ganar (nunca encumbraría a alguien de izquierda que tuviera la mínima posibilidad de triunfo) pero porque es, a la legua, el más honesto y transparente de todos los candidatos que participan en esta contienda municipal. Mi voto, pues, sería como una protesta simbólica si, como digo, yo fuera a votar.

Pero dicho esto, me parece intolerable la cobertura de los medios sobre la absolución de Daniel Urresti que un juzgado hiciera ayer jueves luego de ocho años de investigaciones y cuatro de proceso penal. La familia del asesinado Hugo Bustíos tiene todo el derecho a decir lo que quiera sobre Urresti y la sentencia, pues su víctima no encuentra aún al asesino. Lo que digan los ignorantes (aunque exhiban premios y títulos por doquier) de las redes sociales tampoco tiene la menor relevancia, precisamente porque viene de esa cloaca virtual. Sin embargo, la forma cómo los medios cubren una noticia de esta naturaleza sí resulta indignante y magma para reflexionar sobre el ejercicio del periodismo cuyo Día ha sido hace poco.

Como el señor Bustíos fue periodista y, por lo tanto, colega, la mayoría de la prensa ha cerrado filas contra Urresti, cayendo en un sesgo que ya no es ninguna novedad dada la falta absoluta de profesionalismo del periodismo peruano. 

“Salvaron a Urresti”, dice el editorial del diario dirigido por Cecilia Valenzuela y que resume la tendencia de todos los demás. No señora, no “salvaron a Urresti”: lo ABSOLVIERON, lo declararon INOCENTE luego de un debido proceso que ninguna de las partes recusó y con la lupa de toda la prensa puesta como garante (no de Urresti, sino de la familia Bustíos).

“Salvaron” sugiere maliciosamente que no es inocente, que una “mano negra” operó para que el exgeneral salga libre siendo “culpable” con fines subalternos. ¿Cuáles? ¿Los jueces están coludidos para que gane la elección? ¿Cómo sustentan eso? ¿De dónde lo sacan? ¿Con qué pruebas?

Dice el editorial de Perú 21 que “como hemos señalado en nuestros informes periodísticos, los testimonios señalan que Urresti formó parte de la patrulla que primero disparó a Bustíos y luego, al escuchar sus lamentos, lo hizo explotar con una granada”, entre otras cosas. 

Señora Valenzuela: lo que usted ha señalado en sus informes y los testimonios que lo nutren ya no tienen el menor interés. ¿Sabe por qué? Pues por la sencilla razón de que fueron desestimados por inconsistentes por un tribunal de justicia compuesto por tres magistrados que durante cuatro años juzgaron y evaluaron las pruebas y los testimonios que se presentaron en el juicio. Ellos han llegado a la CONVICCIÓN de que los testigos mienten o no tienen exactitud sus dichos, y que los elementos materiales no pueden probar la culpabilidad del imputado Urresti. Punto.

La convicción que usted tenga es, para todos los efectos, tan irrelevante como la mía. Así funciona el estado de Derecho y así debería funcionar el periodismo. Si usted tiene algo NUEVO contra Urresti que le permita hacerse una convicción distinta a la de la sentencia judicial, pues exhíbala y publíquela. Pero si no tiene nada nuevo que decir, mejor no diga nada y tampoco pontifique sobre sus propios caprichos.

Si a usted como a muchos –entre los que me incluyo– no les gusta Urresti por matón, bravucón, populista o lo que sea es otro problema. Combátalo políticamente, ideológicamente. Pero una vez absuelto por un tribunal que nadie ha recusado –ni la prensa ni las partes–, no utilice su juicio para descalificarlo ni sembrar dudas sobre su inocencia. Sobre eso usted no tiene ningún derecho.

Otros periodistas han dicho que les parece “muy sospechoso” que la sentencia se haya filtrado a la prensa (canal Latina) unas horas antes de ser leída. ¿Desde cuándo eso es novedad? ¿A esos mismos periodistas les parecía “sospechoso” cuando de la fiscalía de Pablo Sánchez se filtraban las declaraciones reservadas de Barata, Odebrecht y compañía para beneplácito de la prensa y los “santones” morales de las ONG? ¿O ahora admiten que había algo raro y direccionado en ello a lo que la prensa se prestaba con fines subalternos?

Un juez ha anulado el indulto a Alberto Fujimori y esos mismos que ponen en tela de juicio la inocencia de Urresti aplauden al magistrado que ha puesto nuevamente tras las rejas al expresidente. ¿En qué quedamos? ¡Cuándo la sentencia es de mi gusto, bravo! ¡Cuando la sentencia no me piace, chanchos!

“Los periodistas no solemos ser del agrado de las autoridades y de los que se sienten poderosos. No somos sus relacionistas públicos, no nos limitamos a reproducir lo que nos dicen”, pontifica cerrando el editorial la señora Valenzuela. Ojalá, señora, aplicara sus propios dichos a los mandamáses del cártel mediático para el que trabaja con ahínco y pasión. Los que todavía pagamos por leer periódicos como el suyo se lo agradeceríamos un montón.


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