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Opinión


7 Octubre, 2018.

Una Lima altamente fragmentada y cada vez más desigual

Una elección tan reñida solo se explica por las necesidades tan distintas entre una y otra zona de la capital.

Luis Eduardo Falen

| Columnista invitado

Las preferencias por uno u otro candidato revelan las necesidades de una Lima altamente fragmentada y cada vez más desigual. Mientras que en muchos distritos sus principales problemas son la seguridad y la comercialización de drogas, en otros su mayor preocupación es el desorden en el tránsito vehicular, seguido muy de cerca por la “contaminación sonora”. Tales diferencias revelan que quien sea elegido tendrá que lidiar con la resolución de todas estas necesidades y contribuir a cerrar la brecha mediante una solución integral.

A pocos días de la elección municipal, aún no hay claridad respecto a quién será el nuevo alcalde de Lima. Según los medios habría tres punteros, de los que dos representarían la seguridad, mientras que al otro se le identificaría con la figura de una gestión más eficiente. Así, según la última encuesta de Ipsos, cuando se le pregunta al ciudadano identificar al candidato más eficiente en temas de seguridad, ambos –con 34% y 26%, respectivamente– superan largamente al otro –que solo cuenta con 11%–. Ya cuando se pregunta por el tráfico y desorden vehicular, así como por la limpieza pública, las diferencias se reducen y los tres se ubican alrededor de 10%. Así, resulta interesante que las necesidades de unos y otros ciudadanos lleven a que esta sea una elección tan reñida y que, independientemente de quién sea elegido, llevará a una mayor fragmentación de la ciudadanía si no ven sus necesidades resueltas.

Mientras que para los ciudadanos de San Isidro (54%), Miraflores (42%) y La Molina (64%) su principal problema es el tráfico o desorden en el tránsito vehicular, el principal problema para los vecinos de Comas (64%), San Juan de Lurigancho (69%) y Villa El Salvador (71%) es la seguridad (todo según Ipsos). Es así que Lima Moderna —clasificación a la que pertenecen los tres primeros distritos— es la única zona de Lima donde uno de esos tres candidatos destaca, mientras que en las demás, Lima Norte y Sur, las preferencias por los otros son más notorias.

Esto guarda relación con la realidad. Según el IDL-Seguridad Ciudadana, solo 4 distritos cuentan con 1 sereno por menos de 100 habitantes: Miraflores, San Isidro, La Punta y Santa María del Mar. Al mismo tiempo, 4 distritos cuentan con un sereno por más de 4,000 habitantes: San Juan de Lurigancho, Callao, Villa El Salvador y San Luis. El promedio de serenos por habitantes es 838.

En línea con lo anterior, problemas relacionados a la seguridad como e, consumo o venta de drogas ocupa lugares importantes en Villa El Salvador (41%), Comas (32%) y San Juan de Lurigancho (27%); mientras que la “contaminación sonora” es el problema número tres para los vecinos de San Isidro (22%) y Miraflores (29%).

Como dijimos, las necesidades tan distintas entre una y otra zona de Lima explican una elección tan reñida, y todo ello es producto de la impresionante desigualdad dentro de una misma ciudad.

La realidad de Lima es una realidad nacional. De hecho, un estudio del profesor Bruno Seminario de la Universidad del Pacífico revela que el grupo de mayores ingresos del Perú suele tener un ingreso promedio que oscila entre tres y cuatro veces el promedio nacional, es decir, niveles de consumo y niveles de vida muy similares al de un país europeo mediterráneo. Quien sea que resulte ganador de esta elección tendrá la tarea de disminuir esta desigualdad, nada más y nada menos, que en la ciudad que contiene a 10 de los 31 millones de habitantes del país


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