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Opinión


3 Mayo, 2018.

Un premier sin antis

En su discurso ante el Congreso Villanueva advirtió sobre el profundo daño que la polarización ha hecho al país, con lo que ha anunciado que a diferencia de la gestión de PPK este gobierno sí dialogará permanentemente con la oposición.

Aaron Salomón

| Periodista

El presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, dio más detalles de lo que para el actual Gobierno significa el anunciado “pacto social”. Durante su alocución ante el Parlamento, en el contexto del pedido del voto de confianza para su gabinete, Villanueva fustigó ásperamente la polarización del país y –en clara referencia a los errores de la anterior gestión– aseveró que el nuevo Ejecutivo no perderá tiempo en “falsas disyuntivas que oponen (…) fujimorismo o antifujimorismo, izquierdas o derechas dogmáticas; entre otros anti que han hecho un fuerte daño al país”.

De estas palabras podemos desprender que Villanueva se valdrá del diálogo constante con el poder opositor mayoritario del Poder Legislativo: Fuerza Popular. Así, si el primer ministro logra una conversación fluida –y principalmente un trabajo coordinado– con el fujimorismo, generará un clima de estabilidad política y menos pretextos para no cumplir con el anhelado crecimiento económico de 5% en 2021.

Fue un grosero error del expresidente Pedro Pablo Kuczynski no desechar su orgullo postelecciones (¡tanto le costaba entender el típico fragor de una segunda vuelta electoral!), y creer que estaba en la capacidad de dirigir al Perú desde su lujosa vivienda de la Calle Choquehuanca en San Isidro sin necesidad siquiera de entablar relación con la principal fuerza de oposición. Conceptuó que con el sostén de un sector izquierdista –el mismo que lo llevó al sillón de Pizarro– iba a hacerle frente a FP (partido que ante los ojos el exmandatario no era más que un muy molesto obstáculo para sus planes). Culpa suya fue despertar al “monstruo naranja” olvidando que los odios traen más odios.

Acertadamente me explicó en ese entonces el analista Luis Nunes que era imposible que PPK intente gobernar sin tratar con Keiko Fujimori, dado que solo fueron “40 mil votos” de diferencia entre ser presidente o principal líder de la oposición.

Pero la tarea de Villanueva tampoco será nada sencilla. Muestra de ello es que ni bien el titular del Congreso, Luis Galarreta, deslizó en una entrevista a Correo que su lideresa Keiko Fujimori y el mandatario Martín Vizcarra tendrían que sostener tarde o temprano un encuentro, miembros de la bancada oficialista salieron al frente a criticar esta posibilidad. Juan Sheput afirmó que “Keiko tiene urgencia de reunirse con Vizcarra, pues a este ritmo perderá hasta la inscripción” y el portavoz, Gilbert Violeta, anunció –aunque usted no lo crea– que no era seguro que el propio grupo parlamentario de Peruanos Por el Kambio le otorgue la confianza al gabinete. ¿Acaso PPK es ahora la nueva fuerza de oposición?

La actitud “obstruccionista” de los parlamentarios del oficialismo nos indica que las heridas aún no están cerradas: para la mayoría de ppkausas aún es inverosímil que el principal promotor de la vacancia contra su endeble líder sea ahora parte fundamental del Ejecutivo. Les es motivo suficiente para fiscalizar con el cuchillo entre los dientes, no hay que negarlo.

Por ello, consciente de esta situación, el equipo de asesores de César Villanueva prefirió centrar el discurso (elaborado en tres semanas bajo la dirección del secretario general de la PCM, Ramón Huapaya) en el diálogo con la oposición y dejar atrás los ‘antis’.

Valgan verdades, si algo en lo que es bueno el también legislador de Alianza para el Progreso es en conversar con Dios y hasta con el diablo. Y no puede perder esta habilidad, porque, según me cuentan, en FP no están muy contentos con la cuota aranista y mendocista del gabinete ministerial, y menos aún con el perfil centrista de la propia dupla Vizcarra-Villanueva.


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