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Opinión


30 Marzo, 2018.

Un premier lejos de Choquehuanca

"Ministros a las canchas, viceministros a los escritorios" debería ser la máxima que adorne la PCM y no esos ridículos siete mandamientos que nadie cumplió.

Aaron Salomón

| Columnista

Como correctamente analizaba Ántero Flores-Aráoz, siempre voceado para premier, Martín Vizcarra Cornejo llega al sillón de Pizarro “desnudo”. Y sí, pues, el ingeniero —que de casualidad nació en Lima— se ha puesto la banda presidencial con un grupo parlamentario que no hace ni deshace y para colmo lleva las siglas del renunciante. Y aquí no valen las excusas de que el keikismo tiene mayoría en el Congreso: ¿acaso el Apra o Acción Popular no representan un peso político importante pese a su reducido número de integrantes?

En este contexto provocado por Pedro Pablo Kuczynski, quien creyó que no tenía por qué relacionarse con un Poder Legislativo “obstruccionista” (¡fúchila!), Vizcarra Cornejo está obligado a conformar un gabinete de consenso. Y lo está logrando. La designación del legislador apepista César Villanueva como nuevo jefe del Consejo de Ministros ha caído bien a perro, pericote y gato. Incluso el escudero de Kuczynski, Juan Sheput, dijo que su colega parlamentario “cumple con todas las condiciones” para ser premier (¡para no creerlo!).

Todo parece indicar que, por el bien del país, estamos dejando atrás una relación tirante entre el Ejecutivo y Legislativo.

Si algo podemos destacar de Villanueva es su capacidad de conciliar hasta con el diablo. Basta con recordar sus esfuerzos en las negociaciones durante la desafortunada huelga de maestros y, aunque a algunos no les guste, el papel protagónico que asumió en el segundo pedido de vacancia (¡Se movió con su amarillento fólder por todo el Palacio Legislativo!): ¿alguien pretendía que el mandatario colocara como reemplazo de Mercedes Aráoz a un orate que creyera que PPK no debía ser destituido porque el argumento de la muralla china era sólido? ¡Por favor!

Además, el nuevo primer ministro, —quien repite el plato luego de su renuncia en el 2014 por la intromisión de Nadine Heredia— no es para nada un funcionario de cuatro paredes. Al igual que su superior (y amigo personal desde que ambos fueran destacados gobernadores regionales), prefiere estar frente a frente con la realidad antes que andar imaginando escenarios, y hasta propuestas, desde una cómoda residencia en San Isidro en la cuadra nueve de Choquehuanca (¿cómo es la nuez, Bruno?).

“Ministros a las canchas, viceministros a los escritorios” debería ser la máxima que adorne la PCM y no esos ridículos siete mandamientos que nadie cumplió.

Me ha dado mucho gusto la forma en que expectoraron al ambicioso Bruno Giuffra del MTC: sin darle las gracias. Este sombrío personaje trató de congraciarse con Kuczynski al fungir de operador político, cuando en realidad era un sucio mercader.

– Es una lástima que Claudia Coopper no continúe a la cabeza del MEF. No fue tarea fácil convencer al Congreso y sacar adelante el proyecto que reemplazó al desgastado decreto de urgencia 003. Esperemos que se mantenga en el Gobierno.


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