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Opinión


20 Junio, 2018.

Un Mundial de sorpresas y memes

La suerte y el buen juego acompañaban a Perú cuando llegó el penal. El país y el estadio enmudecieron: y pasó lo que pasó. ¿Puede ocurrir eso? Por supuesto que sí. Messi había perdido también un penal horas antes.

El mundo gira en estos días en torno al Mundial. Y desde Rusia la pelota va de estadio en estadio, de partido en partido, de país en país, de televisor en televisor. Esto, mediáticamente, suspende prácticamente casi todo lo demás. Solo se habla de fútbol, lo que también tiene implicancias y vicisitudes políticas. Putin ha hecho del certamen una ventana amigable, un instrumento de geopolítica regional e internacional, una forma de apertura de su país mientras continúa recuperándose como potencia, con una de las flotas nucleares más poderosas del mundo y un arsenal militar de última generación. Ha organizado hace solo unos años las Olimpiadas de invierno y ahora el Mundial. Está haciendo, literalmente, diplomacia deportiva.

Cómo será el entusiasmo que el Mundial concita que Colombia (que perdió ante Japón) ha elegido a su nuevo presidente entre partido y partido y en medio del furor deportivo, al tiempo que en México la campaña política ha pasado a tercer plano. Aquí en el Perú tampoco se habla de las elecciones municipales. Es más, el gobierno tiene algo así como una licencia política hasta finales de julio. Todo eso hace que la política (con huelgas en camino) se esté embalsamado para después de 28 de julio. Y ahí vendrán los problemas: ya sin fútbol, sin Guerrero, sin la selección.

Pero por ahora el país está en fase fútbol. Y el Mundial se desarrolla con sorpresas. Alemania ha perdido ante un México que venía de un tremendo escándalo nocturno, pero que puso en la cancha a un equipo que jugó rápido y con reiterados contrataques. El festejo mexicano fue tan grande que su instituto de sismología informó que la tierra tembló cuando México festejó su gol. Así es el fútbol: moviliza pasiones. Y fue el resultado menos esperado en esta primera ronda.

Argentina también llegaba como uno de los favoritos y sin embargo no pudo con Islandia. Mostró un equipo con poca llegada y mal organizado en la defensa. Se enfrentó a un Islandia que iba por vez primera a un Mundial, y este jugó muy bien plantado y con buena marca. El resultado obviamente pone en problemas a Argentina. No hay duda que a Sampaoli le ha resultado un mal negocio dejar el Sevilla para dirigir a su selección y, por lo mostrado en la cancha, Argentina podría regresar a casa antes de lo previsto.

En el mundo de los vaticinios y apuestas, Perú no llegaba como favorito al partido con Dinamarca. Pero jugó bien, con ataques creativos, un magnífico partido de Carrillo, aunque siempre con dificultades en la definición. En un partido importante, una mala jugada o un gol perdido pueden definir el resultado. Y eso fue lo que pasó. La suerte y el buen juego acompañaban a Perú cuando llegó el penal. El país y el estadio enmudecieron. Y pasó lo que pasó. ¿Puede ocurrir eso? Por supuesto que sí. Messi había perdido también un penal horas antes. Pero lo que no debería suceder es que en un Mundial un jugador lance la pelota a la tribuna.

Más allá de la derrota y del dolor de Cueva, lo importante es que el país sigue apoyando a la selección y al jugador, cuyo llanto era entendible. Le ganaron los nervios y también la inexperiencia mundialista. Ahora toca con Francia y se llega al jueves con esperanza. Además, a estas alturas casi cualquier cosa puede pasar, más aún por los resultados de estas primeras fechas. Todo esto es acompañado por un sinnúmero de comentarios… porque este es también el Mundial de las redes y de los memes, de los chats y de los celulares.

Estamos ante el certamen de fútbol más interconectado de la historia. Y todos están con la selección.


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