toggle menu

Opinión


25 Marzo, 2018.

Un marino ruso en el Perú de 1818

Dijo Vasilii Golovnin: "Los únicos inconvenientes en el Perú son los frecuentes terremotos y la política del gobierno español en sus colonias […] Este segundo inconveniente es mucho mayor que el primero”.

Michel Laguerre Kleimann

| Columnista invitado

Ahora que nos encontramos próximos a asistir al mundial de fútbol Rusia 2018, vale la pena recordar la visita que el marino ruso Vasilii Mikhailovitch Golovnin realizó a Lima hace exactamente doscientos años. Este testimonio presenta aspectos sociales y políticos interesantes, algunos de los cuales –a pesar de los dos siglos transcurridos– continúan vigentes.

Eran tiempos de movimientos independentistas. La capitanía de puerto del Callao estaba dirigida por el capitán de fragata Fernando Camuñez. El Virreinato era defendido por Joaquín de la Pezuela, quien envió su propia carroza a recoger y llevar a Golovnin a Los Reyes: específicamente a su palacio. Previamente, el marino ruso desayunó en casa del comandante del Fuerte del Callao “chocolate, agua fría y cigarrillos”.

Parafraseando al finado historiador César Pacheco Vélez (1967), la percepción sobre Lima que se llevó Golovnin no fue la mejor. Por ejemplo, al describir en su diario el viaje por tierra a Lima, sostuvo que “al entrar en la ciudad se encuentra un gran arco de piedra, bastante bien hecho y adornado con columnas de estilo dórico”. Pero, inmediatamente pasaba a narrar que “detrás del arco empieza la ciudad, que en nada corresponde a la hermosura de su portada. Pensaba yo hallar en Lima una ciudad hermosa, pero grande fue mi desengaño al ver que no hay en todo el mundo una gran ciudad que tenga tan pobre apariencia”.

En el palacio virreinal almorzó a las 2 de la tarde “carne de vaca, jamón, salchichas, palomas, pavos, varias otras aves, etc., con salsa y muchos aderezos. Muchas verduras y frutas de toda clase, pero nada de pescado. Solo había vino tinto”. La barrera del idioma se levantó en muy pocas ocasiones, hecho que limitó el intercambio de ideas e información entre los interlocutores. Esto llevó al marino ruso a comentar la importancia de la educación bilingüe de los oficiales de marina de su país, que bien podría extrapolarse a los de todas las Armadas: “Si los cadetes de la Escuela Naval comprendieran qué pena y qué vergüenza experimenta un oficial que se encuentra en un país extraño al no entender un idioma extranjero, harían todo el esfuerzo por estudiarlos”.

En Lima visitaron La Merced, San Agustín y Santo Domingo. “Las iglesias están llenas de riquezas y los altares son todo de plata. El altar más lujoso de todo Lima, consagrado a Nuestra Señora del Rosario, lo hemos visto en el convento de Santo Domingo”. En cuanto a frailes, monjas, curas y misioneros, Golovnin sostuvo que había tantos que cuando preguntó cuántos eran los españoles le contestaron que “era imposible contarlos”.

En el aspecto político, el marino ruso destacó la actividad y arrojo de los marinos republicanos. Observó que los “cruceros insurgentes están en su mayor parte armados, por cuenta propia, por ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica” quienes recibían sus patentes del gobierno de Buenos Aires, “cuya bandera no se conoce todavía en Europa”. Y un comentario provocador por su ironía es el referido a que “los únicos inconvenientes en el Perú son los frecuentes terremotos y la política del gobierno español en sus colonias […] Este segundo inconveniente es mucho mayor que el primero”.


Etiquetas: , , , , , ,