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Opinión


10 Abril, 2018.

Un fracaso más sí importa

En estos tiempos de nuevos aires y renovado optimismo, hay reformas que no pueden esperar: la reforma electoral, por ejemplo.

Aldo Parodi Revoredo

| Columnista invitado

El bello vals que inmortalizó Lucha Reyes nos enseña a levantarnos de nuestros fracasos y así debe ser. Pero en las circunstancias actuales de nuestro país, un fracaso más nos puede llevar a un escenario caótico con consecuencias impredecibles. En estos tiempos de nuevos aires y renovado optimismo, hay reformas que no pueden esperar y en este artículo nos enfocaremos en la que considero vital: la reforma electoral.

Nuestro actual sistema de grandes distritos electorales por regiones solo nos lleva a distanciar aún más al ciudadano de su representante. Por ello, planteo tener distritos electorales unipersonales para que el elector elija el candidato de su circunscripción y sea factible un acercamiento, una relación entre el ciudadano y el congresista. Esto va de la mano con una revisión de la valla electoral ya que, si bien es importante limitar el fraccionamiento político, los parlamentarios electos deberían asumir su mandato aún si su partido no logra el 5% ni un mínimo de seis congresistas. Todo candidato que por votación universal obtiene una curul debe acceder a ella: la voluntad popular debe respetarse porque es la esencia misma de la representatividad.

Otro punto importante es el regreso a la bicameralidad, necesaria para una reflexión más amplia que permita una profunda discusión en ambas cámaras, desterrándose así leyes que son flor de un día y exentas de segunda votación. El Senado debería ser un ente colegiado, más exigente con sus miembros que deben contar al menos con 40 años, título profesional y hojas de vida certificadas por la Contraloría previamente a su elección, mientras que la cámara de Diputados debe continuar con una convocatoria más amplia que represente a la comunidad, siempre con el requisito de 25 años pero también con la transparencia necesaria y certificada de sus candidatos.

El tiempo que se emplea en comisiones de investigación y fiscalización me inclina a pensar que se debe delimitar esta facultad; de lo contrario se sobrepone a la del Ministerio Público y distrae al Congreso de lo que debe ser su función principal: legislar.

En buena hora las iniciativas para el regreso a la bicameralidad. Ojalá estos nuevos aires traigan brisas frescas de reflexión y de debate alturado para lograr un consenso en busca de este cambio trascendental en nuestro camino democrático. No terminemos nuestra historia con el sentimiento de “si en la vida nunca fui feliz…” Los peruanos sí tenemos el derecho a ser felices; solo depende de nosotros mismos.


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