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Opinión


3 Septiembre, 2017.

Tres, dos, uno, ¡córtenla de una vez!

¿Se continuará subvencionando a los acostumbrados tres o cuatro directores que siempre hacen las mismas películas con los mismos personajes, interpretados por los mismos actores, que lanzan las mismas lisuras y son acompañados por las mismas calatas?

Karina Calmet

| Columnista

La galanura de Salvador Del Solar está ahora dirigida, como ministro de Cultura, al financiamiento de películas caviares repletas del elenco argollero y los truculentos argumentos dirigidos y protagonizados por los de siempre: directores y guionistas activistas de izquierda, plañideras, sobonas y sobones, calatas y calatos, escenas de alto calibre y groserías… ¿para vender cultura? ¿Se imaginan el contenido de las películas? Más anti que nunca, y ahora con más dinero.

¿Aparecerán los mismos de siempre, entonces? Proclamando su sesgo con un presupuesto de más de un millón a su entera disposición. Mientras tanto, para el ministro no tiene mucha importancia que vendan el tumi como producto chileno, por ejemplo. Y el Ministerio de Cultura le ha retirado la categoría de patrimonio a una huaca para convertir su área en un estacionamiento y hace poco una campaña en redes confundió a José María Arguedas con el boliviano Alcides Arguedas.

Estos incidentes, que para algunos (como el propio ministro) resultan “menores”, para muchos de nosotros que sí tenemos memoria revelan que el foco del máximo organismo de Cultura no se encuentra en los problemas más urgentes como el respeto por nuestro legado o el reconocimiento a los artistas —quienes todavía están esperando su Ley, por cierto— sino en financiar vehículos panfletarios de supuestas “verdades” que solo sirven para mantener y subvencionar a una argolla egoísta que lo menos quiere es el diálogo y la reconciliación.


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