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Opinión


23 Abril, 2018.

Tontos útiles

Si bien tenemos que respetar el orden jurídico y el Estado de derecho, tenemos también todo el derecho del mundo de elevar nuestra voz de protesta en rechazo a la libertad de estos miserables terroristas.

Invitado

| Columnista invitado

Es natural, absolutamente comprensible y justificada la indignación de la ciudadanía cada vez que un cabecilla terrorista obtiene su libertad, por más que haya cumplido su condena y le corresponda abandonar la prisión. Si bien tenemos que respetar el orden jurídico y el Estado de derecho, tenemos también todo el derecho del mundo de elevar nuestra voz de protesta en rechazo a la libertad de estos miserables sujetos. Aún más si nunca han mostrado un ápice de arrepentimiento por sus sanguinarias y crueles acciones que nos sumieron en el terror por más de doce años.

Felizmente, la gente no olvida que los líderes terroristas (todos) alguna vez tuvieron penas más severas y que gracias a organismos internacionales muy proclives a defender los derechos humanos de estas lacras se tuvo que atenuar dichas condenas. Fue el Tribunal Constitucional, durante la época de Toledo y por presión de estos organismos, el que ordenó una nueva legislación antiterrorista mucho más benigna que la que se tuvo en el gobierno de Fujimori: se llevó a cabo nuevos juicios en que estos terroristas recibieron condenas menos severas y así, hoy los vemos fuera de la cárcel. Osmán Morote Barrionuevo y Peter Cárdenas Shulte –dos cabezas visibles y emblemáticas de Sendero Luminoso y el MRTA respectivamente– son asesinos que deberían haber purgado cadena perpetua por sus execrables crímenes, cometidos en una época oscura que ojalá nunca la volvamos a vivir.

Corresponde a nosotros, pues, los que peinamos canas y tenemos memoria, recordar la verdadera historia no importando cuantas veces sea necesario. Y mucho más ahora cuando El Comercio irresponsablemente le da tribuna — sabe Dios con qué propósito– a un infeliz como el periodista Marco Sifuentes, quien en un artículo vergonzoso se burla de la gente que se indigna con la liberación de los terroristas.

Tontos útiles (en el mejor de los casos) contribuyen a la infame campaña de relativizar y banalizar gravísimos crímenes que llevaron al país a un hoyo de violencia, muerte y dolor.


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