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Opinión


20 Septiembre, 2016.

Thorne con todo

Ojalá que PPK lo deje actuar y no vuelva a jalarle las orejas por quedar bien con Humala.

Más allá de lo discutibles que nos puedan parecer las facultades extraordinarias solicitadas por el gobierno, es un hecho que el ministro de Economía ha optado por dejar muy en claro, desde el principio, lo que significó el gobierno de Ollanta Humala para la salud económica del país.

Porque,  si bien es cierto que la macroeconomía de corto y mediano plazo aguantó mal que bien con Humala —gracias a que abandonó su propio plan de gobierno sin mayor rubor—, el detalle de lo micro se va develando cada vez como más deplorable en los cinco años pasados.

El ministro Thorne ya develó la interferencia de Nadine Heredia en las decisiones del MEF, aunque le haya valido la vergüenza nacional de un jalón de orejas presidencial con el desagravio público al exministro humalista Alonso Segura. Pero ahora ha vuelto a la carga develando que en el gobierno anterior la burocracia estatal se multiplicó con el consiguiente incremento del gasto público. A título de muestra, solo en lo que va de 2016 el incremento salarial del sector público fue del orden del 5,5%. 

No se queda ahí Thorne. Plantea una revisión de los programas sociales y no sociales, que estima que han multiplicado sus rubros de gasto por cinco en lo que va del siglo. Y también quiere renegociar algunos contratos de asociaciones público-privadas altamente cuestionados de la gestión anterior, como la Línea 2 del Metro de Lima y el Gasoducto del Sur. No sería mala idea que el ministro revisara también el millonario despilfarro de la “modernización” de la refinería de Talara, por cierto.

Como se ve, poco a poco va agarrando viada y parece que Thorne viene con todo. Y está bien eso. Ojalá que el presidente lo deje trabajar y no vuelva a frenarlo en seco por quedar bien con los esposos Humala sabe Dios por qué razones.


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