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Menos la vaca, todos son inocentes

¿Seguiremos esperando nuevas denuncias del extranjero?

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Menos la vaca, todos son inocentes

¿Seguiremos esperando nuevas denuncias del extranjero?

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“Es que nuestras instituciones no funcionan” es el aforismo que hemos escuchado o leído muchas veces cuando buscamos una justificación a los continuos problemas sociales y políticos que afronta nuestro país. Por ello, no nos debería extrañar que los grandes casos de corrupción sean denunciados desde el extranjero. Por ejemplo, si nos enteramos del denominado Lava Jato fue gracias a la investigación y posterior proceso penal, iniciados en cortes norteamericanas y brasileras a empresarios corruptos coludidos con gobernantes de toda la región y que incluía a toda la clase política peruana.

Para no perder la costumbre, el 2 de junio la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos desautorizó el ingreso de la marca Pura Vida del Grupo Gloria —que también se vendía en nuestro país— y que se publicitaba en Panamá con el rotulo de “leche” cuando en realidad contenía 60% de esta y el 40% restante estaba compuesto por otros insumos químicos. Tras una explicación poco convincente de la gerencia legal del referido grupo empresarial en el sentido de que solo se trata de cambiar el etiquetado, estalló la indignación general.

Tanto congresistas como periodistas y opinólogos han reaccionado visceralmente exigiendo una severa sanción no solo a la empresa sino a los entes reguladores de salud y de defensa del consumidor (DIGESA e Indecopi) para los cuales se ha pedido una restructuración integral.

Lo cierto es que la marca “Pura Vida” se ha comercializado mediante publicidad engañosa: su etiquetado (una vaca) juega con la percepción del consumidor promedio, que compraba un producto pensando que era leche cuando no lo era. Ante estos hechos, INDECOPI (que en un principio dijo que tenía las manos atadas) ha ordenado la inmovilización y cese de su comercialización a nivel nacional y la DIGESA (que también sostuvo que se había cumplido todas las reglas para la comercialización del producto) ha tenido que admitir que se “equivocó” al categorizar la marca “Pura Vida” como leche evaporada. Todo gracias a la denuncia de la entidad panameña.

Como corolario, el gerente del Grupo Gloria predice “Creo que los peruanos nos van a perdonar”. Y mientras meditamos nuestra magnanimidad, las instituciones encargadas de reglamentar y velar por el cumplimiento de las normas sanitarias de los productos comestibles, así como las que deben proteger al consumidor, estarán a la espera de una nueva denuncia proveniente del extranjero.

Menos la vaca, todos son inocentes.