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PPK: viudas y millones

Sin seriedad para afrontar temas de fondo, las soluciones tardarán más de la cuenta en llegar.

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Sin seriedad para afrontar temas de fondo, las soluciones tardarán más de la cuenta en llegar.
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PPK: viudas y millones

Sin seriedad para afrontar temas de fondo, las soluciones tardarán más de la cuenta en llegar.

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Está muy bien que el Gobierno se fije hoy como meta duplicar el ingreso de turistas al Perú para alcanzar así la extraordinaria cifra de 7 millones de visitantes al 2021. E incluso que el propio presidente Pedro Pablo Kuczynski haga suya la tarea, comprometiendo gran parte de sus esfuerzos y apuntando socarronamente a las "viudas europeas y norteamericanas" interesadas en ver volar pajaritos y adentrase en nuestra Amazonia. Hasta ahí, un objetivo irreprochable.

Sin embargo, sucede que hoy también hemos conocido por El Comercio que consorcios ligados a importantes obras de infraestructura van a iniciar procesos de arbitraje contra el Estado peruano porque estiman que no están logrando entenderse con este y que ya están perdiendo millones de dólares por su "inacción". Entre estos, quizás el más relevante es el de LAP y la frustrada ampliación del aeropuerto Jorge Chávez (la construcción de la segunda pista, obra que se ha venido dilatando por más de una década, sea porque no se expropiaron los terrenos a tiempo o porque aún no se consiguen retirar las interferencias que impiden el inicio de los trabajos).

Aquí no vamos a analizar quién tiene la razón, pero sí a apuntar a un evidente sinsentido con repercusiones políticas: queremos duplicar el arribo de viajeros cuando no contamos con los aeropuertos suficientes (a nivel nacional) y mucho menos con una puerta principal de entrada (el gran aeropuerto del Callao: ¡tantas veces anunciado!) a la altura del reto que PPK y sus ministros anuncian hoy con bombos y platillos.

Si acaso no lo sabe, que el jefe del gabinete le aclare el panorama al presidente Kuczynski para que no siga invocando la llegada de viudas millonarias que, simple y llanamente, no tendrían dónde aterrizar e, incluso llegado el caso de los 7 millones de turistas, hoteles a la altura de sus expectativas donde alojarse.

Eso sin mencionar el tema de la inseguridad ciudadana que, como se sabe, también es un factor que afecta el flujo turístico.

Sin seriedad para afrontar problemas de fondo, las soluciones tardarán más de la cuenta en llegar. Y ojo que ninguna "luna de miel" es eterna.


No llores por mí, cusqueño: ¡soy realidad!

Son dos los temas para preocuparse: infraestructura para seis millones de turistas al año y la conservación de Machu Picchu. 

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No llores por mí, cusqueño: ¡soy realidad!

Son dos los temas para preocuparse: infraestructura para seis millones de turistas al año y la conservación de Machu Picchu. 

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Exquisitos opinólogos como el exministro Segura ganan protagonismo criticando: "Esos casi US$590 millones nunca existieron, falsos como el 3.8% de déficit fiscal". Ahora que no está detrás del mostrador y que sus palabras no le generan mayor responsabilidad, se puede dar el lujo de hacer comentarios ácidos y cuestionar sin proponer soluciones. Si se trata de generar recordación, se la está llevando fácil pero por el camino menos recomendable.

¿Olvida que durante el gobierno de Humala se adjudicó el proyecto a Kuntur Wasi y se firmó el contrato? Celebro la decisión del gobierno de seguir adelante con Chincheros, pues el país está sumido en problemas: no nos quedemos enganchados en los detalles, y ejecutemos. Como declaró el ministro Thorne, hay una penalidad social de cincuenta millones al año, sin perjuicio del menoscabo en credibilidad y expectativas frustradas. Es muy fácil criticar cómodamente desde Lima, cuando los destinos del país ya no están en tus manos.

Son dos los temas que deberían preocupar: infraestructura que acompañe la exitosa llegada de 6 millones de turistas al año y la conservación de Machu Picchu. 

1. En el 2015, el exministro Gallardo —también detractor de la adenda— se obligó a realizar importantes inversiones en el Cusco, que comprenderían la rehabilitación y el mantenimiento de carreteras y puentes. Algo se ha hecho: el reemplazo del puente Ruinas en la vía de acceso a Machu Picchu, el puente Jarayaje en Espinar, puentes modulares en la carretera (Santa María-Santa Teresa-CH de Machupicchu), sin embargo, sería conveniente que el MTC informe acerca del avance de las inversiones comprometidas por S/.5351 millones.

2. El tema de la seguridad es esencial. La construcción del aeropuerto y de la infraestructura demandará mucha gente de fuera. Tiene que pensarse en mayor personal policial con carácter permanente, más aún con el creciente flujo de turistas.

3. Los distritos aledaños han crecido en forma caótica, no respetando el entorno ni el bello paisajismo de Chincheros. La ausencia absoluta de un PDU.

4. Machu Picchu puede ser considerado un patrimonio en riesgo por la Unesco, no solo por la acumulación de basura (que las autoridades no pueden gestionar por falta de recursos: arbitrios impagos) sino por la gran cantidad de visitantes que recibe anualmente. Habría que subir considerablemente los costos de ingreso y copiar experiencias de México, Italia, e incluso de Egipto en cuanto a conservación de monumentos.


¡No queremos más días feriados!

El presidente ha ofrecido siete millones de turistas para el 2021. ¿Y la infraestructura?

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¡No queremos más días feriados!

El presidente ha ofrecido siete millones de turistas para el 2021. ¿Y la infraestructura?

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Cuando Dios pensó en la composición de ADN de los peruanos, nos castigó sin piedad. Si algo nos es ajeno es la capacidad de "prevenir" y se trata de una sanción mayor, somos un país pobre y la falta de prevención tiene costos siderales. La emergencia en el norte o el friaje de Puno son claros ejemplos, ¡pero hay muchísimos! Con el perdón de los lectores revisemos nuestra propia historia individual, porque la del Perú podría tornarse interminable.

El presidente ha ofrecido siete millones de turistas para el 2021, vale decir, promete duplicar el número del 2016 pero con la misma infraestructura. Si lo logra es un genio, ¿pero a qué costo?

Firmamos Tratados de Libre Comercio, tenemos un activísimo Promperú posicionando al país y fortaleciendo la exportación y el turismo, insistimos en hacer los Panamericanos, somos anfitriones de eventos internacionales como la Cumbre de las Partes COP20, la Junta de Gobernadores del FMI  y el Banco Mundial, o el Foro APEC 2016  (a pesar del innecesario costo de los feriados). Nos enorgullecemos de nuestro marco legal para la inversión extranjera, tenemos excelente oferta gastronómica y hotelera... pero nuestro aeropuerto, nuestro querido Jorge Chávez inaugurado en 1965, otrora premiado por su moderna arquitectura— hoy es una vergüenza. ¡Inaceptable para una ciudad de diez millones de habitantes!

¿Seriamente el Gobierno piensa que la construcción de una segunda pista de aterrizaje es suficiente? El único y pequeñísimo terminal se desborda con los viajeros nacionales e internacionales, el acceso es un sufrimiento, la zona de comidas es un mercado, hay muchísimas aerolíneas que no vienen por falta de infraestructura y facilidades... ¿habrá luz al final del túnel?

Las obras de la segunda pista de aterrizaje debieron empezar en junio de 2017 (aunque en puridad se retrotrae al 2005), previa apertura del túnel de la Av. Néstor Gambetta que estaba prevista para marzo pasado. Estamos a fines de mayo y aún no se ha abierto. ¿Le sorprende? ¡No! Y como para todo tenemos excusas y justificaciones, en este caso sucede que las obras estuvieron a cargo de empresas brasileñas vinculadas a Lava Jato. El contrato fue firmado en agosto 2010 cuando Alex Kouri (hoy en la cárcel) era presidente regional, y se han encontrado irregularidades técnicas, así como adicionales para paraderos o semáforos que no estaban previstos.

En resumen, ¡la cronología de siempre! Una obra al servicio del bolsillo de las autoridades y no de la ciudadanía que sigue inconclusa y causando perjuicios exponenciales. ¿Y acaso los cambios en el MTC la retrasarán aún más?

Miremos a nuestros vecinos cercanos. El aeropuerto El Dorado de Bogotá tiene dos pistas de aterrizaje y dos terminales. Recibe 30 millones de pasajeros, y tiene capacidad para 40 millones y 34 líneas aéreas. En Santiago, el aeropuerto Arturo Merino Benítez tiene una infraestructura y capacidad similares. ¿Por qué estamos tan rezagados? ¿Por qué no ponemos más empeño en mejorar la puerta de entrada al país? ¿Por qué no podemos pensar en grande cuando realmente lo necesitamos?

Si hay algo que se ha democratizado en el país son los viajes aéreos, especialmente los internacionales. Los pasajes han bajado dramáticamente de precio (sino preguntémosle a Eufrosina que los consigue para NYC en 450 US$) y se pueden financiar muy fácilmente. Las agencias y el Internet nos saturan de publicidad con las ofertas más atractivas, incluso más barato pueden ser Punta Cana o Disney World que Máncora o Cusco.

Y no requerimos de la visa Schengen por lo que a muchísimos peruanos ya les resulta fácil visitar a sus familiares en Europa. Comprando con anticipación se puede viajar a precios muy económicos. Entonces no solo pensemos en los turistas, ¡prioricemos a los peruanos!

Me pregunto finalmente: ¿el Gobierno nos impondrá aún más feriados del 26 de julio al 11 de agosto de 2019 para hacer viables los Panamericanos?  Estoy segura de que ni ellos mismos lo saben.