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Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

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Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

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La agenda periodística local está claramente politizada tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht. Al inicio, las luces estuvieron enfocadas en los hechos reconocidos por la confesión de Marcelo Odebrecht de que en el Perú había corrompido contrataciones con el Estado a lo largo de tres gobiernos entre 2005 y 2014. Es decir, los personajes políticos que están en el ojo público son, obviamente, los expresidentes Toledo, García y Humala, así como el actual presidente Pedro Pablo Kuckzynski y el premier Fernando Zavala, pues ellos fueron primer ministro y ministro de Economía del régimen de Toledo al momento de los chanchullos confesados por Odebrecht.

Pues bien, hoy la agenda parece ser otra para cierto periodismo. Ahora resulta que lo importante es buscar la "verdad", que no es otra que retrotraer los crímenes de Odebrecht al pasado de sus actividades en el Perú desde 1979, con especial énfasis en la década del fujimorismo donde, se infiere, es imposible que no se haya cometido alguna trafa dada la reputación de la empresa y del régimen de los 90.

En otras palabras, lo importante para este nuevo giro de tuerca que quieren imponernos algunos periodistas y sus medios es que dejemos de buscar en los hechos que ya tenemos confesados y que no involucran al fujimorismo por quimeras que no tenemos confesadas que involucren al fujimorismo: ¡qué buena primicia, chocheritas!

Que no nos vean la cara de cojudos, por favor. Todo aquel que pide que se investiguen las andanzas de Odebrecht desde la época del rey Pepino es alguien que tiene como agenda tapar alguna corruptela entre el 2005 al 2014. Eso y, por supuesto, lavarse la corruptela a costa del fujimorismo, el chivo expiatorio de todos los males del Perú.


¡Resiliencia y unidad!

FP y PPK deben concertar y aplicar la misma realpolitik que, por ejemplo, permitió a Bismarck unir a los diferentes reinos en Alemania y convertirla en la potencia que es hoy.

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FP y PPK deben concertar y aplicar la misma realpolitik que, por ejemplo, permitió a Bismarck unir a los diferentes reinos en Alemania y convertirla en la potencia que es hoy.
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¡Resiliencia y unidad!

FP y PPK deben concertar y aplicar la misma realpolitik que, por ejemplo, permitió a Bismarck unir a los diferentes reinos en Alemania y convertirla en la potencia que es hoy.

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El Perú es un país altamente resiliente[1]. Hemos resistido muchas tragedias y desilusiones colectivas. Ha habido guerras externas poco exitosas y conflictos armados internos que nos han llevado a casi desaparecer como país.

La nación peruana se estira hacia todos lados: de las bombas diarias, falta de agua, luz y final derrota del terrorismo pasamos a la corrupción del gobierno y los whiskies de Toledo. Como si lo tuviéramos en los genes, nos vuelve la criollada, la viveza, la compra de facturas, las coimas para lograr algo, la colada de la fila, el parqueo en la zona azul.

Es como si nos especializáramos en solo querer sacar la cabeza del agua y nos gustara vivir con ella entre la barbilla y la nariz. Nos encanta quedarnos ahí hasta que al agua nos vuelve a llegar al cuello; nos atoramos, tosemos y empezamos a ahogarnos pero otra vez, luego agradecemos y nos sentimos orgullosos de haber sacado la cabeza. Y seguimos así: volvemos a sacar la cabeza y nos hacemos ilusiones para terminar engañándonos a nosotros mismos. Esa es la increíble historia de un país riquísimo que muchos quisieran tener pero que por alguna razón misteriosa nunca salió del subdesarrollo.

A la puerta de nuestro bicentenario, ha llegado el momento de dejar de lado la historia como destino trágico del Perú. ¿Por qué no buscamos la grandeza que como nación la historia nos ha deparado, como cuando fuimos imperio incaico o virreinato? No debemos cejar en el uso de los medios necesarios para lograr volver a ser otra potencia, un Perú firme, feliz  y unido en la diversidad.

Fuerza Popular y el PPKausismo deben concertar y aplicar la misma realpolitik que permitió a Bismarck unir en Alemania a los diferentes reinos  independientes hasta convertirla en la potencia que es hoy. Organizaciones intermedias de la sociedad peruana, llámese CONFIEP, Iglesia, universidades u otros, deberían fomentar ese nuevo diálogo con compromiso mandatorio de acuerdo. Un gabinete multipartidario, el indulto de Fujimori padre y un plan de mínimo acuerdo que regrese al país al crecimiento económico deben acompañar el menú de opciones.

[1] Resiliencia: propiedad física que poseen los cuerpos para absorber presión.


La conquista en clave de Odebrecht

Fue una operación estructurada (ni siquiera APP), y recién confirmadas las riquezas del Perú viajó Pizarro a España a negociar una adenda. 

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Fue una operación estructurada (ni siquiera APP), y recién confirmadas las riquezas del Perú viajó Pizarro a España a negociar una adenda. 
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La conquista en clave de Odebrecht

Fue una operación estructurada (ni siquiera APP), y recién confirmadas las riquezas del Perú viajó Pizarro a España a negociar una adenda. 

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Con motivo de un libro reciente he revisado una vez más todos los entretelones previos a lo que conocemos como la conquista del Perú, y la verdad es que sus coyunturas y personajes se perfilan bajo otra luz vistos con ojos de un ciudadano súbitamente lastimado, como usted o yo, por la corruptela vinculada al destape de esa lata de lombrices llamada Odebrecht.

Me tomaré, en consecuencia, la libertad de agudizar un punto más el matiz contemporáneo de la visión a riesgo de tocar la frontera de la guasa. Pero el ejercicio vale la pena. No me aguanto. Venga conmigo.

Estamos en la ciudad de Panamá en la segunda mitad de la movida década de 1520. La ciudad es ya un centro financiero. Es el centro de las operaciones estructuradas desde el cual se lanzan jugosos megaproyectos que los historiadores llamarán conquista y los contemporáneos calificaban como campañas. La de Cuba, le de México, la de Guatemala, la de Nicaragua… y la más codiciada: la del Perú.

Así como hoy grandes carreteras o gasoductos de impacto salen a una licitación conducida por Proinversión, los grandes proyectos de ese XVI temprano salían a concurso en esa Panamá bullente y llena de insospechados intereses. Por eso, los historiadores decimos que la conquista fue ante todo una empresa económica. Más propiamente era una empresa privada, ni siquiera una APP, que empezaba su camino ganando una licitación.

Y vaya si había corrupción o las más carnosas licitaciones no hubieran terminado casi todas en manos de Marcelo Odebrecht… perdón, de Gaspar de Espinoza y sus grandes capitales intercontinentales.

Claro que hubo escándalo. El lobby panameño y peninsular sostuvo que los Espinoza se lo llevaban todo. Habían financiado a Velásquez en Cuba, a Cortés en México, al cruel Alvarado en Guatemala. No dejaban nada. Entonces el ente correspondiente, suerte de Proinversión peninsular, prohibió que en el siguiente gran proyecto a destrabar, la conquista del Perú, se presentara la casa Espinoza.

Y así fue. Solo que los Espinoza eran más vivos que cualquier contralor y grabaron su huella perene, consiguiendo el testaferro perfecto: un cura de poco brillo y cierta edad llamado Hernando de Luque. El propio Luque ni asomó por estas costas. Y recién confirmadas las riquezas del Perú, Pizarro viajó a España a negociar una adenda que se firmó en Toledo.