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Se va apretando el segundo

Las encuestas, aunque tempranas, van definiendo tendencias.

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Se va apretando el segundo

Las encuestas, aunque tempranas, van definiendo tendencias.

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Ayer, una nueva encuesta de GFK trajo la novedad de que el segundo puesto se ha apretado. Y lo ha hecho por el inicio de una tendencia de caída de PPK, el incremento de Acuña y el estancamiento de García.

Esta encuesta no habría recogido las últimas denuncias contra el exgobernador liberteño. Pero, ¿qué pasa si las siguientes encuestas, que recogerán data posterior a todo el cargamontón contra Acuña, también registran su subida? ¿De veras pensamos que el electorado peruano es sensible como creen algunos a los aspectos éticos de los candidatos? ¿O será más bien que el electorado masivo forma sus categorías de elección política a base de otras categorías que desconocen los “expertos”? Veamos qué nos dicen las próximas encuestas.

García se estanca porque el impulso de su buena presentación en el Chamochumbi quedó neutralizado con el “autogol” del plagio en su megapromocionado plan de gobierno. Necesita un shock de conexión renovado y empezar a mostrarse con nuevas caras. La gente necesita ver su capacidad de convocatoria.

Finalmente, de PPK hay poco que decir. Si fue novedad en la elección de 2011, hoy Acuña es el PPK 2011 de esta elección. Lo que debe evitar es convertirse en el Toledo 2011 de la actual.


Sueño de antesala patria

A pesar de lo encrespados que nos encontramos, el Perú problemático de hoy constituye una gran posibilidad.

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Sueño de antesala patria

A pesar de lo encrespados que nos encontramos, el Perú problemático de hoy constituye una gran posibilidad.

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Vaya cambio de mando que nos aguarda. Pocas veces como ahora el Perú ha representado de manera tan clara esa expresión dual de su identidad, expresada por Jorge Basadre como problema y posibilidad.

El Perú problemático de hoy constituye una gran posibilidad. De eso estoy seguro. Lo que no sé es si afianzaremos la posibilidad o nos hundiremos en los problemas. Tampoco seré quien exponga la receta o fórmula, casi merlinesca, para que el nuevo gobierno y la oposición sean capaces de afrontar los problemas y aterrizarlos en una posibilidad antes que verlos desembocar en conflicto social.

Igual que usted, lector, no tengo la fórmula pero me pica decir cuatro cosas. Intento hacer la reflexión de los siglos y solo encuentro una noción que ha estado detrás de los buenos ciclos históricos vistos desde la entraña andina donde reposa el conflicto, el buen pago. Esa expresión llega ante todo al corazón. Pero como estamos en el siglo XXI, y tener corazón puede ser peligroso, permítanme una expresión algo más profana: el cumplimiento de los acuerdos.

El buen pago (el cumplimiento de los acuerdos) es lo que más se ha pisoteado en el presente siglo. Con descaro y sangre. Desde Egasa en Arequipa con Toledo el 2001, al Baguazo de Alan o al casi centenar de muertos en conflicto social durante un humalismo al que Conga le tumbó su primer gabinete antes del cuarto mes.

Son los linderos que pocos quieren ver y es ahí donde se va a decidir nuestro futuro. Ahí no importa si PPK es el Ejecutivo y Keiko ronca en el Congreso. Cada conflicto ha tenido sus peculiaridades a veces menudas y decisivas. Pero en todos esos escenarios de enfrentamiento social ha habido en este siglo una sola constante… el incumplimiento de los acuerdos.  

El gabinete puede ser lindo y perfecto. El Congreso puede ser disciplinado, colaboracionista y aún estar fumigado contra comepollos y robacables. Es lo deseable. Pero toda esa belleza será recién puesta a prueba en el primer conflicto social, cuando será preciso fundar el liderazgo en el cumplimiento.

Atrévanse a firmar algo que cumplirán y exhiban ese cumplimiento llegada la hora, apreciados funcionarios pepekausas, y recién seremos viables. Gracias por permitirme soñar con esa posibilidad.

Ahora, si resulta que estoy torciendo las cosas o que estoy pidiendo demasiado, no se molesten. Nada más no me despierten.


Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

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Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

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La agenda periodística local está claramente politizada tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht. Al inicio, las luces estuvieron enfocadas en los hechos reconocidos por la confesión de Marcelo Odebrecht de que en el Perú había corrompido contrataciones con el Estado a lo largo de tres gobiernos entre 2005 y 2014. Es decir, los personajes políticos que están en el ojo público son, obviamente, los expresidentes Toledo, García y Humala, así como el actual presidente Pedro Pablo Kuckzynski y el premier Fernando Zavala, pues ellos fueron primer ministro y ministro de Economía del régimen de Toledo al momento de los chanchullos confesados por Odebrecht.

Pues bien, hoy la agenda parece ser otra para cierto periodismo. Ahora resulta que lo importante es buscar la "verdad", que no es otra que retrotraer los crímenes de Odebrecht al pasado de sus actividades en el Perú desde 1979, con especial énfasis en la década del fujimorismo donde, se infiere, es imposible que no se haya cometido alguna trafa dada la reputación de la empresa y del régimen de los 90.

En otras palabras, lo importante para este nuevo giro de tuerca que quieren imponernos algunos periodistas y sus medios es que dejemos de buscar en los hechos que ya tenemos confesados y que no involucran al fujimorismo por quimeras que no tenemos confesadas que involucren al fujimorismo: ¡qué buena primicia, chocheritas!

Que no nos vean la cara de cojudos, por favor. Todo aquel que pide que se investiguen las andanzas de Odebrecht desde la época del rey Pepino es alguien que tiene como agenda tapar alguna corruptela entre el 2005 al 2014. Eso y, por supuesto, lavarse la corruptela a costa del fujimorismo, el chivo expiatorio de todos los males del Perú.