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¿No lo tienen claro o les falta pantalones?

Vergüenza: el jefe de la Policía le enmienda la plana al ministro del Interior sobre la marcha del Movadef.

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Vergüenza: el jefe de la Policía le enmienda la plana al ministro del Interior sobre la marcha del Movadef.
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¿No lo tienen claro o les falta pantalones?

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Que hasta la fecha nadie haya sido condenado por el delito de apología al terrorismo no significa que para denunciar a los participantes en la reciente marcha del Movadef, convocada por la CGTP con motivo del Día del Trabajo, no se pueda aplicar la figura contemplada en el artículo 316° del Código Penal.

La citada norma dice expresamente lo siguiente: “El que públicamente hace apología del delito de terrorismo o de la persona que haya sido condenada como su autor o partícipe, recibirá una pena no menor de 6 ni mayor de 12 años”. Asimismo, el Tribunal Constitucional ha señalado que, si bien cualquier expresión de opinión no debe considerarse delito de apología al terrorismo, existen ciertos límites a tal decisión: así, de referirse esta manifestación a una persona que ha cometido tal delito y que se encuentra condenada por sentencia firme, sí podría ser aplicado el citado artículo penal. Más claro ni el agua.

Ahora bien, si todos hemos visto a los integrantes del Movadef pasearse por la calles portando pancartas con las imágenes de varios de los líderes de Sendero Luminoso condenados y coreando consignas senderistas, y como ya hemos señalado— la ley contempla una sanción para la apología (que significa alabanza o defensa de personas o de cosas) del delito de terrorismo y el máximo y supremo intérprete de nuestras leyes lo ratifica, ¿qué esperamos para aplicar la ley como se debe?

Que nuestras autoridades no tengan claro este tema o no tengan los pantalones para hacerlo es realmente preocupante y, lo que es peor, que el jefe de la Policía le enmiende la plana públicamente al ministro del Interior, indicando que a su criterio no hay delito en la marcha, es absolutamente desconcertante para los ciudadanos.

Obviamente, los militantes del Movadef deben estar riéndose a mandíbula batiente de nuestra incapacidad como sociedad organizada para combatir con eficiencia y en todos los frentes este movimiento que exalta la violencia extremista que tanto daño le hizo a nuestra patria. No me cansaré de repetir: ¡Qué vergüenza! O mejor dicho: ¡Qué indignación!


¡Despertemos y hagamos el pare ya!

¿Queremos para nuestros hijos el resurgir de la ideología terrorista, ahora llamada Movadef?

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El Gobierno no debería seguir difundiendo la equívoca versión de que la interpelación al miinistro Basombrío es una venganza de Fuerza Popular o un movida más de la oposición para desestabilizar la gobernabilidad. Cuando se trata de terrorismo, ningún evento es pequeño o insignificante; debemos estar unidos como país y ser implacables. Pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla... ¿o es que eso es lo que queremos para nuestros hijos?

Recordemos algunos capítulos recientes y significativos:

1. El 27 de octubre de 2015 el comité Malpica, presidido por mi tío Ricardo Letts Colmenares y llamado así en honor a Carlos Malpica Silva Santisteban, (exlegislador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria-MIR que falleciera en 1993 a los 70 años), solicitó autorización para realizar la presentación de la décimoquinta edición del libro "Los dueños del Perú", cuya primera publicación fuera en el año 1965 (cuando, estoy segura, los dueños del Perú eran muy distintos). El acto se realizó en coordinación con la oficina del congresista Abugattás y se invitó a Manuel Fajardo, representante del Movadef.

Fajardo participó en la mesa central del evento y aprovechó (¿cómo no?) para hacer una reivindicación de su movimiento y una “intencional” analogía entre Malpica y el Movadef, aduciendo que “es el ejemplo que en el país se sigue persiguiendo a las personas por sus ideas”. Dicho sea de paso, esto demuestra lo desgastada que esta la figura del “perseguido político” (la invocan tanto crueles criminales de Sendero Luminoso como Alejandro Toledo, un simple delincuente común).

El congresista Abugattás debió estar presente en el evento y, por tanto, debió también asumir absoluta responsabilidad por los invitados y por las actuaciones realizadas. Fue un “tonto útil”, un “descuidado”, “negligente” o todos a la vez, y tuvo que haber sido penado por ello. Sin embargo, utilizando la ruta del facilismo atribuyó dicha responsabilidad a la seguridad del Congreso. Días más tarde sería sancionado con una suspensión de 120 días por transmitir en vivo una sesión reservada del Congreso, en abierta violación a su reglamento. Y como en el Perú nadie reconoce sus culpas, adujo hasta el final que se trataba de una venganza política.

2. El 25 de abril pasado, el congresista Edgar Ochoa del Frente Amplio (facción de Mendoza) fue visitado por tres miembros del Movadef en lo que dice haber sido una reunión gremial. Lo más cuestionable es que, al ser encarado por otros congresistas, adujo que era “responsabilidad de la seguridad del Parlamento por tener falta de criterio al momento de revisar a los visitantes y además, por la filtración de informes a la prensa en lugar de comunicarlo a su despacho”. Absoluta cobardía: ni siquiera es capaz de enfrentar sus propias verdades. Ochoa sabía perfectamente con quién se estaba reuniendo; resulta inexcusable que no acepte su responsabilidad por este evento y por lo que implica su cercanía con SL, vínculos que comparte con los congresistas Foronda, Arce, Apaza, (que desconoció la calidad de héroes a los comandos Chavín de Huántar) y otros miembros del Frente Amplio.

3. El Movadef fue autorizado a marchar por las calles del centro de Lima el día 1 de mayo. Liderada por el mismísimo Manuel Fajardo —sí, aquel "inocente"  que concurrió a una celebración en el Congreso con la venia de Abugattás promovió una jornada de reivindicación de terroristas, portando carteles con fotos de cabecillas presos y exigiendo nuevos juicios. Clarísima apología del terrorismo, lo cual ha sido reconocido por el ministro Basombrío.

¿Por qué nuestra memoria es tan frágil? Hemos olvidado que los primeros brotes guerrilleros surgieron a mediados de 1960, liderados precisamente por el MIR, el mismo partido en el que militó Carlos Malpica, y algunos de cuyos integrantes pasaron luego a formar parte de SL y el MRTA. ¿Acaso hemos olvidado la quema de ánforas y padrones electorales en el pueblo de Chuschi en Ayacucho en 1980? En ese entonces se consideró un evento aislado y al que no se le dio mayor importancia.

Y esa quema fue realizada por un incipiente grupo de apenas quinientos miembros llamado SENDERO LUMINOSO, que años más tarde sembró absoluto terror en el Perú.

¡Despertemos! No seamos tibios, timoratos y permisivos: ¡nuestro país se merece algo mejor!