Menu

Resultado de busqueda

Y ya está el gabinete Zavala

PPK apostó por los tecnócratas, pero puede llegar a necesitar mariscales de campo.

LEER MÁS
PPK apostó por los tecnócratas, pero puede llegar a necesitar mariscales de campo.
LEER MÁS

Y ya está el gabinete Zavala

PPK apostó por los tecnócratas, pero puede llegar a necesitar mariscales de campo.

LEER MÁS

Ya está el gabinete Zavala y no hay más que hacer. Me parece sólido aunque, como en el caso del fútbol, cada uno tiene su alineación favorita. En lo personal, me parece bien que casi todos parezcan apuntar en la misma dirección que imprime el primer ministro, con lo que se acaba el rumor de que la izquierda tome posiciones estratégicas.

Encuentro saludable que dos analistas políticos —Basombrío y Nieto— asuman carteras ministeriales. Ahora, hay que ver si pueden poner en los hechos lo expresado en el papel o en los medios. Son profesionalmente bien capacitados y todos deseamos que puedan lograrlo.

Los jales de Pérez Tello y Aljovín son muy buenos. Perez Tello ha demostrado solvencia profesional y cintura política, mientras que Aljovín puede imprimir una mirada de más eficiencia y de mercado al sector de inclusión social, un espacio donde normalmente son las gentes formadas en las ONG izquierdistas las que llevaban la voz cantante.

Me gusta también Grados en Trabajo. Sigue el legado de su padre y es un profesional sereno con mucho manejo personal.

En el caso de Tamayo, notable economista, no se le conoce experiencia en el sector minero. Y PPK tenía gente que podía tomar ese cargo. Pero tiene formación y puede dar la talla en un sector tan picante.

Quizá la presencia de Saavedra sea la más controversial por tratarse de un ministro humalista. Y que, más allá de sus capacidades, trabajó en la sintonía estatista que imprimió al sector educación. Esto representa un continuismo claro en la política educativa que no necesariamente será bien recibida por las universidades.

Los demás, técnicos interesantes a los que habrá que ir conociendo. Han quedado otros que pudieron estar. Veremos si Kuczynski y Zavala eligieron bien.

La apuesta general ha sido por un gabinete tecnocrático y ahí sí encuentro una debilidad global. En este escenario tan complejo, no sé si Zavala se de abasto solo. Habría sido bueno tener mariscales de campo.

No puedo decir más por el momento, sino que hay que esperar qué ofrecen al país en sus primeras evoluciones. Se critica sobre los hechos, no sobre los prejuicios.


La buena voluntad no hace milagros

Preocupa que los tecnócratas colocados por PPK en puestos clave no sepan hacer política.

LEER MÁS
Preocupa que los tecnócratas colocados por PPK en puestos clave no sepan hacer política.
LEER MÁS

La buena voluntad no hace milagros

Preocupa que los tecnócratas colocados por PPK en puestos clave no sepan hacer política.

LEER MÁS

Esta semana, PPK dio un mensaje a la Nación antes de comenzar a actuar como un honroso anfitrión de los líderes del mundo en un país que los ha recibido con los brazos abiertos, en feriados forzosos. Aprovechó para decir que recibe las críticas a su gobierno con gratitud. Aseguró que actúa con rectitud (algo que no está en cuestión, felizmente).

Su mensaje lo acerca a sus electores en una buena coyuntura, una semana en la que circulará entre los grandes del planeta. Pero no basta la gratitud y menos, la soltura. Tampoco la buena voluntad cuando hay demasiados y tempranos problemas para un gobierno con tan poco recorrido. Las críticas son de fondo. Preocupa la unidad y calidad de su bancada; también que su partido sea tan “calichín” que no pueda sostener un gobierno idóneo para un país tan complejo y exigente; que sus tecnócratas en puestos claves no sepan hacer política como los operadores indispensables que deben ser.

Hilar fino, hacer política de la mejor y contar con voceros y operadores que atiendan al desafío son las respuestas que se esperan. Sus tecnócratas deben conocer el rumbo marcado por PPK el 28 de julio, por una revolución social en marcha, pero el ciudadano no la percibe y menos a la velocidad que pretende el presidente.

La política se alimenta de percepciones y así se construye la legitimidad y la confianza. Lo sucedido con Carlos Moreno lo afectó en su línea de flotación en los primeros cien días. Su escasez de partido de gobierno y de cuadros importantes lo ha llevado a mantener varios heredados del humalismo, restos de un “legado” más cuestionable cada día. El fujimorismo denuncia con voz fuerte (y algo de razón) la “nefasta continuidad”.

PPK, más allá de su simpatía y buena onda, deberá afrontar pasado el estrellato de la APEC los varios problemas de fondo que no se resuelven renovando campañas propagandísticas sino exhibiendo resultados que la gente aprecie como un real cambio. En especial sobre la seguridad ciudadana, para la cual no es suficiente que se incremente “el número de capturas de delincuentes peligrosos”, y contra la corrupción que sigue rampante.

Terminada la APEC reencontrará la gobernabilidad amenazada, el agravamiento de los conflictos sociales alrededor de la minería, una bancada desconcertada que debería ser el eje del apoyo parlamentario al gobierno y no lo es, la evaluación honesta de cuadros y nombramientos, más un largo etcétera. Todo ello ad portas de las fiestas del fin del año.

Que le sea leve. Quienes como Carlos Bruce— pretenden tenerla clara pueden resultar un peligro. Las encuestas muestran una realidad que debe verse de frente. Si bien no tienen la varita mágica para solucionar todo en un momento, sí están obligados a mostrar su liderazgo para seguir convenciendo. Que la esperanza no se diluya. Por lo menos no tan pronto.


Vírgenes de cabaret

¡Hipócritas! Antes de la debacle, los más grandes detractores de Fujimori fueron, precisamente sus antiguos compañeros de ruta. Y hoy aparecen en la nómina de las empresas brasileñas corruptas.

LEER MÁS
¡Hipócritas! Antes de la debacle, los más grandes detractores de Fujimori fueron, precisamente sus antiguos compañeros de ruta. Y hoy aparecen en la nómina de las empresas brasileñas corruptas.
LEER MÁS

Vírgenes de cabaret

¡Hipócritas! Antes de la debacle, los más grandes detractores de Fujimori fueron, precisamente sus antiguos compañeros de ruta. Y hoy aparecen en la nómina de las empresas brasileñas corruptas.

LEER MÁS

Celebré a la distancia la caída del fujimorismo y todo lo que ello implicaba. En una lluviosa Manchester (Reino Unido), un 15 de setiembre de 2000, vi el primer “vladivideo” Kouri-Montesinos a través de la BBC. Hacia el fin de semana, el presidente renunciaba y convocaba a elecciones. El zenit de la felicidad fue cuando dijo “me voy a la APEC en Brunei y ya regreso” y terminó pidiendo asilo en Japón.

Este “Chino” resultó bien criollo y no tuvo el sentido de honor de sus ancestros, el sepuko y/o harakiri, para limpiar su nombre y el de su familia.

No saben cómo celebré las fiestas de fin de año. Se hacía realidad lo que por mucho tiempo un pequeño grupo de personas venía denunciando y nadie quería escuchar o ver.

Fue en 1992 que Caretas descubrió quién era el asesor del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), con antecedentes de traición a la patria y relación con narcotraficantes nacionales/extranjeros. Ningún otro medio periodístico se preguntó quién era el personaje. Los pocos que lo hicieron, tuvieron una curiosidad de corto plazo. Todos se nublaban con: “Chino… chino, chino, chino”, un bailecito cojudo y ya; no había otro.

Desde el comienzo me sorprendía que quienes habían sido “compañeros de ruta” en diversos ámbitos, como “tecnócratas” (en especial las reguladoras donde, para colmo, los jefes de la institución dupleteaban como jefes de empresas dedicadas a la asesoría económico- financiera, que ¡oh sorpresa! ganaban todas las asesorías importantes o las jugosas licitaciones para sus clientes); abogados de nota y sus estudios que habían participado de la “reforma del Poder Judicial” o dado sus sesudas “opiniones legales” para cualquier privatización a la carta; periodistas que habían alabado “el salto a la modernidad” que había significado esta década maravillosa o habían sido partícipes de sendos viajes (externos/internos) del presidente sin mostrar enojo alguno; empresarios que habían multiplicado su fortuna por el “buen ambiente para hacer negocios” (entiéndase, pasar por las oficinas del SIN); “conspicuos miembros de la sociedad” que habían trastocado su fe ciega por Mario Vargas Llosa y sin ningún rubor pasaron a ser los más grandes defensores del Chino y “esa gente” (¡que le quiten el pasaporte a Mario que es un enemigo del Perú! ¡Que no regrese!); y un largo etcétera... eran los mayores detractores de Alberto Fujimori y de su régimen luego de la debacle.

Muy valientes y conchudos para patear a quien los favoreció.

Mientras más te rasgues las vestiduras con actuación digna de Hollywood— podrás pasar piola. Se perdonan tus “faltas” (no calificaban como pecado), tu cercanía y provecho del poder. Nadie te acusará. Los que pasaron por el paredón de la vergüenza, por la cacería de brujas y/o purgaron cárcel por sus acciones (o supuestas acciones) fueron aquellos fieles al Chino a pesar de todo. Y lo son hasta hoy en día.

El tiempo descubre la verdadera faz de las personas. Héctor Chumpitaz fue preso por recibir dinero de la misma fuente que las “chicas poderosas” dedicadas a la reforma del Estado, pero ellas nunca pisaron un presidio (¿racismo? ¿Nuestra clase no va presa?). Los empleados tecnocráticos salieron limpios (“son técnicos, pues”) para engrosar las planillas de las empresas que se beneficiaron de sus decisiones. Los estudios de abogados de cualquier tendencia ideológica ni se ruborizaron; los abogados más activos estaban alineados con los organismos de derechos humanos y fueron punta de lanza, junto a los procuradores anticorrupción, para destruir “al régimen más corrupto y asesino de nuestra historia”. Los periodistas y sus casas editoriales se reciclaron sin hacer penitencia. A puro “periodicazo” acusador disimulaban su pasado y hacían caja con cada “destape”.

Nada que hacer. Hay que desterrar todo vestigio del fujimorismo para que esto... ¡“nunca más se repita”!

No me asombra que los mismos personajes que fueron felpudinis aprovechados de Alberto Fujimori, pero que lo humillaron luego de su caída, ahora aparezcan en la nómina de las empresas brasileras corruptas. Y no solo corruptas, también asesinas (ver caso Áncash, donde matan a dos autoridades regionales porque no querían firmar contratos millonarios por obras).    

La juventud sabe de oídas o por una “historia oficial” lo que fue el fujimorismo. Repiten mantras como monos guiados por la “reserva moral” del país. Hoy se deben sentir traicionados y sin ganas de marchar. El huracán brasilero les ha hecho abrir los ojos súbitamente: nada ha cambiado desde la caída del odiado Chino. Se ha robado y matado como siempre. ¿Y ahora?

Los que humillaron a los fujimoristas en su momento fueron unos grandes hipócritas; esperaron su momento para hacer exactamente lo mismo: sacar su tajada sin empacho alguno.

Somos tan torpes como sociedad que tratamos de encontrar vírgenes en un cabaret. Lo único que me queda claro es que hasta las putas tienen más dignidad.