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Nuevas fronteras de la minería

En el mundo la tecnología avanza y puede que el Perú se quede con sus recursos bajo tierra.

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Nuevas fronteras de la minería

En el mundo la tecnología avanza y puede que el Perú se quede con sus recursos bajo tierra.

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Mientras en el mundo los yacimientos minerales son de menor ley, en el Perú seguimos con conflictos entre industrias extractivas y comunidades por temas —poco entendibles en el mundo— como la “licencia social” (que en realidad se ha convertido en un mecanismo de extorsión a la inversión privada), o la total falta de respeto a la ley y el orden. Tanto es así que se ha perdido legitimidad social de las fuerzas armadas y policiales, como demuestran los “territorios liberados” para todo tipo de actividades ilícitas en zonas urbanas o rurales.

En el mundo la tecnología avanza inexorablemente y dichos avances harán que nos quedemos con los recursos bajo tierra, soñando lo que pudimos haber hecho con la renta derivada de su explotación y el bienestar social generado. Pues resulta que al mismo tiempo que algunos planean explotar yacimientos  minerales en la Luna o en un meteorito, la empresa canadiense Nautilus Minerals piensa explotar con robots los sedimentos minerales de los suelos marinos (6,000 metros de profundidad) hacia el 2019.

La nueva tecnología le permitirá a los robots laborar a bajas temperaturas y altas presiones. Esto se haría en las costas de Papúa Nueva Guinea, donde se piensa extraer oro y cobre (justo lo que producimos en el Perú). La Autoridad Internacional de Suelos Marinos (International Seabed Authority) ya ha otorgado permiso a 25 países para que se realice este tipo de explotación.

El material objetivo a extraer de los fondos marinos son los “nódulos polimetálicos” (varían en tamaño, de una pelota de golf a una pelota de basketball) que además de tener los metales base (níquel, cobre, oro, cobalto y litio) contienen “metales raros” (como el telurio) utilizados en paneles solares, televisores de pantalla plana, celulares, etc. A profundidades de 400 a 5000 metros se puede encontrar también hierro y manganeso. Otro tipo de yacimiento son las fuentes hidrotermales: agua de procedencia volcánica que aflora a grandes temperaturas arrastrado sulfuros de diversos metales (oro, cobre, zinc y plata).

Sin embargo, este tipo de explotación tiene reparos pues potencialmente alteraría la vida marina: la operación de los robots destruiría el hábitat de varias especies. Según manifestó el geólogo Mark Hannington del GEOMAR-Helmholtz Center fo Ocean Research de Alemania, durante la reunión anual de la Academy for the Advancement of Science 2017: “Existe una mentalidad del estilo fiebre del oro en estos momentos con respecto a los fondos marinos”. Esto sesga la decisión hacia las ganancias sin asumir costos ambientales.

En este caso, se puede extraer poca o nula experiencia de la explotación de diamantes en el zócalo continental de África (baja profundidad) que realiza la empresa De Beers. La alteración de los suelos marinos puede afectar especies como el pulpo Casper, que anida sus huevos en esponjas que están adheridas a los nódulos o la fuente de alimento de varias especies. En el proceso de extracción a la superficie se esparcirán sedimentos que afectan las fuentes de alimento y la vida de especies, pero también se utilizarán substancias tóxicas.

La solución que han encontrado los ecólogos/biólogos marinos es alternar las áreas de explotación para que las especies de manera natural se desplacen. Una solución más radical es trasladar toda la vida marina de un espacio a otro. En el caso de los hidrotermales, se explotarían aquellos donde no habitan los gusanos tubulares.

Así anda el mundo, pero en nuestro país seguimos contaminando nuestro mar con miasmas, residuos industriales, basura, etc... y a nuestra sociedad con desencuentros políticos que encubren reclamos socioambientales.