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¡Revolución en el Midis!

Aljovín propone que buena parte del inmenso presupuesto de esa ministerio sea destinado a insertar productivamente en el mercado a los que salen de la pobreza.

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Aljovín propone que buena parte del inmenso presupuesto de esa ministerio sea destinado a insertar productivamente en el mercado a los que salen de la pobreza.
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¡Revolución en el Midis!

Aljovín propone que buena parte del inmenso presupuesto de esa ministerio sea destinado a insertar productivamente en el mercado a los que salen de la pobreza.

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Ha tenido que caer en manos de una liberal convencida para que el ministerio encargado del asistencialismo de Estado se convierta en su némesis. Porque esto es lo que ha propuesto la ministra del Midis, Cayetana Aljovín, para quien el Perú debería aspirar a ser un país que no requiera de su ministerio.

Es insólito que quien lidere un ministerio aspire a liquidarlo como si se tratara de una empresa que hay que disolver, pero eso es exactamente lo que la ministra Aljovín está felizmente encaminada a hacer. Es decir, la filosofía según la cual el único asistencialismo bueno —en todo caso— es el que crea programas para hacer productivos y competitivos a aquellos que salgan de la pobreza ha capturado un ministerio que existía para explotar políticamente la pobreza con motivos partidarios.

El Midis es un ministerio con gran presupuesto destinado al asistencialismo populista, esto es, crea subsidios para necesidades primarias que no inciden en superar las raíces de fondo de la pobreza, que es la falta de creación de riqueza. Este enfoque permite que los gobiernos de turno lo utilicen con fines políticos para mantener las expectativas electorales en ese sector económico y social.

Aljovín propone —sin dejar de mantener y evaluar los programas básicos— que buena parte de ese inmenso presupuesto sea destinado a insertar productivamente al mercado (que es el que crea riqueza) a los que salen de la pobreza. Y la idea es que no retornen nunca más. Así pues en algún momento no muy lejano, según la interpretación de Aljovín, el Perú será un país que no requiera más del Midis.

La idea es revolucionaria aunque los que más criticarán serán los camaradas populistas de todos los pelajes.    


¡Es el gen peruano aunque no sea bendito!

¿Es que nacimos buenos pero la necesidad y el entorno nos corrompen?

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¡Es el gen peruano aunque no sea bendito!

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¿El peruano nace bueno pero la necesidad y el entorno lo corrompen, o es que nacimos con el coima-gen y es parte de nuestra sagrada esencia? ¿Qué hubiera pensado Rousseau de haber vivido entre nosotros? Quizás se hubiera pasado la vida tratando inútilmente de descifrarnos.

La corrupción es el problema estelar del 2016: ganó por galope a la inseguridad y a otras miserias que nos acompañan desde que tengo memoria. Parecería que no hay estrategia que la doblegue, ha resultado imbatible. Y resulta difícil aceptar que todos tenemos un grado de culpa y que el origen está en nuestra permisividad, en el convencimiento de que quebrar un poquito la ley no es tan grave ni tiene consecuencias. Es hora que reaccionemos. ¡Todo tiene consecuencias!

Y el ejemplo más reciente y emblemático de este "gen peruano" viene de nuestro presidente y sus recordadas declaraciones:

"[…] Queremos que Puno sea próspero. A mí, francamente, no me preocupa que haya un poquito de contrabando; a quién le importa eso..."

Las soluciones empiezan por aceptar que todos somos responsables en alguna medida. Tenemos que eliminar de nuestro lenguaje las excusas y justificaciones:

"No le hace daño a nadie"."Es una ley exagerada para nuestra realidad; se fueron al otro extremo". "Es muy costoso cumplir con estos estándares; son propios de un país desarrollado". "No hay que preocuparse; no tienen capacidad de fiscalización". Y así por el estilo: una interminable enumeración.

Y es que la creatividad e imaginación para evadir culpa es una de nuestras grandes especialidades.

¿Quién es más corrupto? ¿El informal que no paga impuestos y trabaja casi clandestinamente? ¿El criminal de cuello blanco? ¿El funcionario que comete cohecho impropio? ¿O el conductor que se niega a pagar un peaje? Coincidimos en que no son faltas/delitos equiparables pero tienen en común la fractura de la institucionalidad y de la ley. Cuando hay una situación desbordada todo —absolutamente todo— incumplimiento de las reglas sociales debe ser condenado. Lo haces una vez y lo haces siempre. Es el cruce del Rubicón; no hay vuelta atrás.

Nuestros gobernantes y autoridades son los llamados a liderar el cambio, pero todos tenemos que asumir responsabilidad. Recordemos que el Perú no es solo el territorio en el que nacimos accidentalmente o una fuente temporal de riqueza; es nuestro país y cada día construimos (¿o destruimos?) el legado que queremos para nuestros hijos y futuras generaciones.

Los invito a revisar la historia de Singapur, un ejemplo de que sí se pueden cambiar las estructuras de una sociedad... aunque sea una obra titánica.


El lobbista versus el rey Midas

De locos: PPK escueleó a Donald Trump sobre cómo crear riqueza en el mundo.

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No parece ser en balde la fama que se le ha hecho a PPK de vanidoso y "perdonavidas" desde alguna cancha de golf o de tenis. El hecho es que hace unos días el jefe del Estado se permitió "revelar" que Donald Trump quien ha asumido hoy la presidencia de los Estados Unidos de América "no entiende" cómo funciona el mecanismo de creación de riqueza. Es decir, según PPK, la prueba de que el multimillonario no sabría cómo crearla es que pretende sumergir al mundo en "la miseria del proteccionismo".

Es bien difícil dejar de sonreír ante las "lecciones" de PPK tratándose, precisamente, de un destinatario como Donald Trump que ha dedicado su vida a hacer dinero, esto es, a crear riqueza y empleo en el mundo. Que sepamos, al presidente de los Estados Unidos los miles de millones de dólares de fortuna personal no le cayeron del cielo, ni tampoco salieron de las ciénagas de la corrupción como para objetar su juicio para los negocios fructíferos. Es más: si nos atenemos a su "criticado" gabinete de multimillonarios para la Casa Blanca, hoy tenemos en la cima del poder político mundial a gente con probada capacidad de crear riqueza más que ninguna otra en los últimos cincuenta años de la historia de los Estados Unidos.

Que PPK está fuera de foco desde hace mucho tiempo no es novedad como lo comprueba, además, la falta de oportunidad de sus declaraciones. Él, como jefe de Estado, anduvo diciendo en vísperas de la asunción a la presidencia del hombre más poderoso del globo que este "quiere crear miseria en el mundo".

¿Acaso estamos peleados con Estados Unidos? ¿O nos queremos liar con la superpotencia? ¿PPK quiere dejar bien sentado que ya no es gringo con pasaporte y todo? ¿Antepone el presidente nuestros intereses geopolíticos a alguna consideración ideológica? ¿Quiere quedar bien con Meryl Streep y Robert De Niro? ¿O, simplemente se olvidó de que es presidente y creyó que estaba al aire comentando cualquier cosa en "Diálogos con PPK"?

Habría que recordar que cuando PPK asumió el gobierno lanzó una serie de "mandamientos". "No te infles, sé modesto" y "ocúpate de tus asuntos, no de los de los demás" figuraban entre ellos. Sería bueno que nuestro presidente también los recordara antes de empezar a sermonear sobre el capitalismo y la creación de riqueza al capitalista multimillonario por antonomasia que es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.