Menu

Resultado de busqueda

Gloria y los dueños del mundo

Las redes sociales, maravillosas herramientas del marketing directo, son también implacables y despiadadas a la hora de denunciar el abuso a los consumidores.

LEER MÁS
Las redes sociales, maravillosas herramientas del marketing directo, son también implacables y despiadadas a la hora de denunciar el abuso a los consumidores.
LEER MÁS

Gloria y los dueños del mundo

Las redes sociales, maravillosas herramientas del marketing directo, son también implacables y despiadadas a la hora de denunciar el abuso a los consumidores.

LEER MÁS

El poder de las autoridades en el Perú parece inexistente frente a la fuerza arrolladora de la comunicación del consumidor, a través de la red. Y es que la reacción institucional siempre viene después, algunas veces algo aletargada pero siempre con vocación exculpatoria.

El caso Pura Vida es un ejemplo más de la ineficiente y lenta reacción del Estado. El presidente del Indecopi se presentó el día miércoles pasado en el Congreso con explicaciones que no convencieron. ¡Se esperaban acciones inmediatas! Sin embargo, recién ese mismo día el organismo regulador dictaba una medida cautelar de inmovilización y cese de comercialización a nivel nacional de todos los lotes del producto Pura Vida Nutrimax.

Como era de esperarse, Lescano capitalizó el momento y llegó a pedir la renuncia del presidente de Indecopi, siempre por la vía del facilismo y tratando de ganarse alguito.

Pero los problemas no necesariamente se resuelven decapitando al jefe. Ivo Gagliuffi tiene más de veinte años de trayectoria y pocos meses en el cargo; merece otra oportunidad. Esta experiencia le habrá enseñado que “nobleza obliga”, deberá adherirse la camiseta del consumidor al cuerpo y trabajar con mayor empeño y mano firme; asimismo, deberá tener presente que no es la ciudadanía quien debe exigirle investigar, sino que tiene que anticiparse pues su labor es la de prevención. La reacción ante emergencias tiene carácter extraordinario. Por demás, habría que recordarle a Gagliuffi que según reza en su página web, el Indecopi está obligado a "que los ciudadanos, consumidores y empresarios se beneficien de un mercado que opera sin distorsiones, gracias a la labor técnica, proactiva, oportuna, predecible y confiable del Indecopi”

El ministro Zavala, a mi juicio demasiado cauteloso con un tema tan controversial y que afecta a todo el país, declaró: “Realmente es una situación que afecta al consumidor. Entendemos que podría haber publicidad engañosa”. Hay situaciones en que es necesario ser más políticamente incorrecto y mostrar convicción. ¿No se da cuenta de que estas actitudes dubitativas le restan? Si ya está identificado como aliado del empresariado, que mejor oportunidad para cambiar de imagen. Mala suerte que el actual gerente general de Gloria, Richard Priday, haya sido SU JEFE cuando trabajaba en Backus (SAB Miller). ¡Hay pleitos que el cargo te fuerza a comprar!

Para el ciudadano de a pie el ardid es evidente. Quizás luego de una interpretación estrictamente legal se determine que la publicidad no era engañosa pero, un momentito, recordemos que no se trata de la venta de un producto sofisticado: es un insumo de primera necesidad, de esos que se compran a diario y cuya elección no requiere de mayor análisis.

Si uno recurre al diccionario (como lo hizo Augusto Thorndike en su programa matutino de canal 8 el jueves pasado), “leche” no solo significa “sustancia líquida y blanca que segregan las mamas de las hembras de los mamíferos” sino que incluye “sustancia líquida y blanca que segregan algunos vegetales”. En efecto: existe leche de soya, de coco, de almendras, de arroz, de higos, cuya comercialización y consumo en el Perú es ínfima por no decir inexistente, la mayoría de ellas de origen importado. En otras palabras, para el común de las personas en este país cuando alguien se refiere a leche se refiere a leche de un mamífero llamado vaca, sin necesidad de asociarlo a una ilustración.

La imagen de la vaca en la etiqueta lo único que hace es confirmarlo. ¡No es parte del imaginario popular, es real; no nos vayamos por la tangente!

Gloria se consagró: peor no ha podido manejarlo. En vez de salir a discutir la letra chiquita y los porcentajes o intentar utilizar todo tipo de argucias jurídicas justificando lo injustificable, debió mostrar empatía con los consumidores. Pedir disculpas al país rápidamente a través de un comunicado a nivel nacional y retirar el producto del mercado, al costo que fuere. Vale decir, tratar de hacer un control de daños inmediato para salvar el prestigio y valor de la marca.

Hoy las redes la están crucificando con “memes” y comentarios que pudieran no ser ciertos, y que se van convirtiendo en un mito urbano. Se corre el riesgo de perder mucho de lo avanzado durante años. Gloria forma parte de la historia de nuestro país desde febrero de 1941. ¿Pensaron que casi ocho décadas en el mercado les permitirían esas discrecionalidades? ¿Costo-beneficio? ¡Perdieron!

Las redes sociales pueden ser maravillosas herramientas de marketing directo, pero también implacables y despiadadas con los errores y abusos a los consumidores. Mucho cuidado: ¡la lealtad a ciegas no existe!