Menu

Resultado de busqueda

¡Yo confisco!

Es el verbo más conjugado por algunas entidades del Estado, que cobran tasas absolutamente escandalosas y desproporcionadas por sus "servicios".

LEER MÁS
Es el verbo más conjugado por algunas entidades del Estado, que cobran tasas absolutamente escandalosas y desproporcionadas por sus "servicios".
LEER MÁS

¡Yo confisco!

Es el verbo más conjugado por algunas entidades del Estado, que cobran tasas absolutamente escandalosas y desproporcionadas por sus "servicios".

LEER MÁS

La OEFA y el Osinergmin van ganando la carrera de confiscación por galope. A setiembre de 2016, el último había recaudado setenta millones por Aporte por Regulación (AxR) y solo había gastado uno... ¡de no creerlo! Por supuesto, estos ricachones sin capacidad de gasto no pierden el tiempo y rapidito disponen transferencias presupuestales al MINAM y a algunas otras privilegiadas. ¿De dónde cree usted, señor lector, que salieron los veintiún millones que financiaron  la COP20?

Revisemos algunos escenarios generados por este aporte:

1. Las empresas en exploración no contribuyen con el AxR sino que pagan directamente por los servicios de fiscalización. Sabemos que la estructura de costos que utilizan para calcularlos es muy cuestionable. ¿No sería más coherente tener un arancel y evitar liquidaciones a la medida?

2. El objetivo de las supervisoras es contribuir con la optimización de las acciones de remediación y compensación ambiental. Si han sido ungidos con este regalo bendito llamado AxR y básicamente se dedican a fiscalizar a  aquellas que pagan por los servicios directamente, ¿Es o no un aporte disfrazado de impuesto? ¿Es o no una contribución “confiscatoria”? 

3. Las labores de fiscalización generalmente son muy similares. Hay una evidente discriminación si las empresas pagan montos distintos por la misma actividad. No se está considerando que la facturación de las empresas es variable y que este año se verá incrementada  por el mayor precio de los minerales. Deben estarse frotando las manos: estas entidades generan una jugosa caja chica... quizás hasta les alcance para cubrir la brecha que generará la reducción del IGV.

Ya toca fijar los porcentajes del AxR para los próximos tres años y sabemos de buena fuente que van a utilizar las mismas “cómodas” variables. Están contra el tiempo; el facilismo legislativo de la improvisación siempre es la boya salvadora pero —abran los ojos— no hay mayor traba para la inversión que los costos abusivos por parte del Estado y, a más inri, desnaturalizados por la desviación de su destino. Deberían ser los primeros en la lista de la simplificación. ¡Que no se les escape el elefante entre las piernas!

Y mientras tanto, el Frente Amplio ha emprendido una cruzada para reforzar el omnipotente poder sancionador de OEFA. Piensan que privilegiar la prevención y las medidas correctivas es perder el tiempo. ¡Ellos quieren que se multe! Es la danza de los millones: una gran irresponsabilidad que merece inmediata atención.


Tres abusos de cada día (¿alguien se escandaliza?)

¡Peajes, estacionamientos y multas!

LEER MÁS
¡Peajes, estacionamientos y multas!
LEER MÁS

Tres abusos de cada día (¿alguien se escandaliza?)

¡Peajes, estacionamientos y multas!

LEER MÁS

1. ¿Los peajes son un gran negocio?

No solo eso. Nadie sabe cuánto se recauda al día, en qué se invierte el dinero recabado, cuánto se gasta al mes por el servicio brindado, si es que existe una “doble facturación” en las casetas, si la plata es utilizada en otra cosa. Para colmo, contiguas a una caseta de peaje vemos calles o avenidas laterales en pésimo estado a propósito, muchas de ellas literalmente abandonadas siempre en complicidad con el peaje. Y las entradas directas cercanas al peaje suelen estar obstruidas.

¿Por qué se hace eso? ¿Quién lo ordena? ¿Por qué se hace con premeditación y alevosía?

El problema no es solo el peaje, sino la complicidad de los municipios. Las administraciones cambian cada cuatro años, pero esa política de favorecimiento a la empresa privada encargada de administrar el peaje continúa. Y este abuso sucede a la vista de todo el mundo y no pasa nada. ¿No debería regularse esto?

2. ¿Las playas de estacionamiento son el otro gran negocio?

Hoy en día hay playas de estacionamiento que cobran hasta 20 soles por hora. Repito: 20 soles. Y no pasa nada.

Increíblemente, en los alrededores de estas playas los municipios se han encargado de cerrar cualquier acceso para estacionar sin costo. Una ciudad ordenada debe tener espacios regulados para estacionar, pero aquí lo que ha habido es la implementación de un negocio privado de estacionamientos. Salir a tomar un café, ir al cine, salir de compras, etc. puede terminar costando más por aparcar  que por la actividad misma. Y esto sucede a la vista de todo el mundo y no pasa nada. ¿No debería regularse esto?

3. ¿Las multas metropolitanas son también un gran negocio?

Es impresionante la cantidad de dinero que se recaba a través de multas de tránsito o de intervenciones vehiculares, siempre desde una lógica punitiva mal entendida: se trata de una política sancionadora mercantilista que crea en las familias afectadas caos, frustración, desesperanza, chantajes, coimas y pobreza familiar.

Hablo de conductores particulares, no de servicios de transporte. Y es que el municipio cobra por intervención, por grúa, por internamiento, por custodia, multa adicional porque no se informó de un cambio de domicilio, también por depósito del vehículo, por entrega del automóvil, y además por concepto de intereses... ¡como si fuera banco! Cabe preguntarse: ¿Qué se hace con esa plata? ¿Dónde va? ¿Cómo es administrada? ¿Qué instituciones la usufructúan?

Hay sanciones administrativas (con moras e intereses) que para una familia pueden llegar a costar el equivalente a cinco o seis meses de colegio de uno de sus hijos. Cuando, en realidad, debiera tratarse de una acción municipal educativa que conduzca al cambio, al aprendizaje, al desarrollo de una responsabilidad no asumida, no a un asalto municipal. Y este abuso sucede a la vista de todo el mundo y no pasa nada.

Por supuesto, en esta lista existe un largo etcétera: temas que necesitan regulación YA.


Fatal informalidad

"No a la burocracia; solo alfombra roja para inversores". Narendra Modi

LEER MÁS
"No a la burocracia; solo alfombra roja para inversores". Narendra Modi
LEER MÁS

Fatal informalidad

"No a la burocracia; solo alfombra roja para inversores". Narendra Modi

LEER MÁS

Los ingleses suelen decir que para salir de un hueco lo primero que hay que hacer es dejar de seguir cavando. En el Perú, a pesar del crecimiento económico de los últimos veinte años, la informalidad sigue siendo de las más altas del mundo.

Como gran cosa difundimos que en los últimos quince años nuestra tasa de informalidad laboral bajó de 79% a 70%, mientras que la tasa equivalente argentina es de 20% y no reparamos en que si seguimos a ese ritmo recién veríamos la formalidad en unos setenta años, o sea cuando todos los que hoy leemos esto estemos muertos. Y ya esta informalidad se nos presenta con consecuencias fatales, como acabamos de ver en el caso de los trabajadores-esclavos de Las Malvinas, pero eso no impide que sigamos sacando normas burocráticas, impuestos y fallos legales que lo único que hacen es empeorar las cosas.

Las disposiciones legales que emanan del Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, regiones y municipios son tantas que no podemos imaginárnoslo. Son nada menos que 38 845 piezas legales que nos han caído encima cual telaraña en el lapso de solamente un año. Si esas 108 leyes, normas, reglamentos, fallos, ordenanzas y otras piezas legales que se emiten al día no son literalmente capaces de  matar, entonces no sé qué son.

Solo en la minería las normas relativas al sector fueron aumentando año tras año de una manera increíble. Durante el gobierno de Toledo se emitían quince normas al año; con García, 53 y con Humala, 143. No debe sorprender entonces que la inversión en el sector se haya ido a cero y este año el gobierno más proinversión de los últimos quince años no tendrá un solo proyecto que inaugurar.

Es hora de dejar esa manía enfermiza que lleva a una esclavitud normativa y de dejar de sacar tanta pieza legal como si eso fuera un fin en sí mismo. A todos los involucrados en emitir leyes y a los legisladores  que tienen el sueño de su ley propia —y que nunca se dan cuenta de que lo único que hacen es paralizar de a pocos hasta la inamovilidad al país— les diría lo que Narendra Modi, nuevo primer ministro de India, sostiene:  "No red tape, only red carpet for investors".