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Cinco reflexiones sobre "Obras por terrenos"

Obras sí, ¿pero a cualquier costo?

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Cinco reflexiones sobre "Obras por terrenos"

Obras sí, ¿pero a cualquier costo?

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¡La palabra “obras” atrae y enamora! Implica inversión, desarrollo y empleo, pero en un marco de normas confusas y apresuradas puede convertirse en una máscara seductora que esconda enriquecimiento indebido y aprovechamiento de vacíos en la legislación. Da pie a que algunos funcionarios y sus secuaces puedan hacerse de la vista gorda para luego redistribuir culpas, deshacerse en excusas y, con alguna suerte, eludir la justicia. Debemos ser muy cuidadosos: no nos podemos arriesgar nuevamente. ¡A río revuelto, ganancia de pescadores!

El proyecto de ley presentado por el Ejecutivo “Obras por terrenos” (consecuencia de la exclusión de la Ley de Reconstrucción con Cambios) tiene como finalidad promover inversión privada en infraestructura y servicios, destinados al manejo integral de cuencas y quebradas para prevenir y/o minimizar riesgos de desastres en los ríos. ¿Y por qué ha generado tantas críticas? ¿No se supone que replica el exitoso modelo de Obras por Impuestos? ¿No hemos asumido que estas medidas de prevención y mitigación son un imperativo nacional, a pesar de los costos? ¿No nos da tranquilidad que se implemente dentro del marco jurídico dispuesto por el DL 1224, que regula las APPS y los Proyectos en Activos?

Algunas reflexiones:

1. Integrantes de FA se opusieron a él sobre la base que es imposible llevar a cabo esta iniciativa sin una Ley de Reordenamiento Territorial. ¡Y es una observación válida! Como señala Franco Giuffra en artículo publicado en El Comercio el jueves 1 pasado: “¿Por qué diablos la gente se mete a vivir en lugares peligrosos? ¿No se dan cuenta que han puesto su casa en el cauce de un río? [...] Durante los últimos sesenta años la provisión de tierra urbana de forma planificada y ordenada por parte del Estado ha sido cero”. Hasta los distritos más pudientes del país han crecido en forma inorgánica y desordenada.

2. Ha sido cuestionado por sendos analistas políticos desde sus columnas en Perú21, destacando que son sensibles y poco claros (¿o inexistentes en la norma?) los factores que se utilizarán para la priorización de proyectos y para la valorización de los terrenos. ¡Es que el artículo 6 cambia la foto! Dispone que la compensación por las obras no necesariamente se limitará a los terrenos regenerados sino que podrá incluir otros terrenos del libre disponibilidad.

Quizás terminan pagando con las “joyas de la corona” y recién nos daremos cuenta en diez años: hechos consumados y luego a cargar con el muerto para siempre. Algo así como la costosísima Interoceánica que nadie usa.

3. En efecto, hoy existe mucha suspicacia y una evidente falta de confianza porque todo huele a “negociado” y a segundas intenciones (según el Índice de Percepción de la Corrupción de la ONG Transparencia Internacional, el Perú está en el puesto 101 de 166 países). El pago en especie es una figura legal regulada en nuestro Código Civil, pero hay que ser singularmente cuidadosos con las valorizaciones.

4. La Exposición de Motivos de la norma brinda información estadística del Senamhi en el sentido que en los últimos 35 años este fenómeno se ha presentado 14 veces, dos de ellos con carácter extraordinario (1997 y 2017). Nos podríamos retrotraer a lo ocurrido en los años 1925 y 1926, denominado por el hidrólogo Arturo Rocha Felices como el “primer mega Niño del siglo XX” cuyas catastróficas lluvias en el litoral peruano captaron la atención del mundo entero. Casi cien años mas tarde, nada ha cambiado. En lugar de Augusto B. Leguía tenemos a Pedro Pablo Kuczynski de presidente, pero igual hay que hacer colosales obras de reconstrucción con una “Caja Fiscal” limitada. Se va a apelar al 50% del FEF pero quedará corto, más aún si contra viento y marea se ha decidido seguir adelante con los Panamericanos.

5. Una de las supuestas bondades de la norma es la evaluación costo-beneficio. Se establece que no genera gastos al tesoro público ni obligaciones o pasivos de parte del Estado, solo el compromiso de transferir la propiedad de los terrenos. ¿Y acaso esas tierras no tienen valor? ¿No constituyen patrimonio de la nación?

Me pregunto: ¿no sería preferible recurrir a mecanismos de endeudamiento externo como bonos o papeles comerciales para generar fondos, en lugar de equivocarnos con normas apresuradas que podrían abrir la puerta a la corrupción, una vez más?


Reconstrucción política

Urge que las fuerzas negocien para evitar que se consolide la desconfianza en la democracia misma.

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Reconstrucción política

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¿Dónde están los cientos de miles de peruanos que fueron afectados por los desastres naturales en el norte? Lo preguntamos hace algunas semanas porque lamentablemente se han tornado invisibles para la ciudadanía, que no sabe qué pasó con ellos y cómo pasamos en la solidaridad del primer momento de una sola fuerza al olvido: los hemos dejado a su suerte dos meses después sin que nadie reclame por los reflectores mediáticos ausentes.

Se ha hablado mucho de la reconstrucción con cambios, pero esta no puede ser solo de fierro y cemento sino de casas, hogares, escuelas, trabajos, cosechas, créditos, etc. etc. Una reconstrucción social humana junto a una reconstrucción moral de autoridades e instituciones que han perdido la confianza porque son ineficientes, corruptas o simplemente irresponsables o insensibles.

Todo esto forma parte de una agenda importante y esencial para los peruanos que también debería serlo para el fujimorismo y para el gobierno de PPK, en pugna incontrolable y permanente. En lugar de que el Congreso se dedique a jugar el bowling con los ministros de PPK y de que este permanezca a la defensiva maquinando como recuperar la iniciativa política para responder a los agravios, ambas fuerzas deberían unirse para hacer frente a las secuelas de la emergencia tan dolorosas para cientos de miles de peruanos que no por no estar en la atención mediática han dejado de existir.

Y no solo eso. El momento es más que delicado porque los conspiradores extremistas de un lado y del otro lo hacen propicio para las soluciones radicales, colocando a un gobierno que recién cumplirá un año en difícil situación. El fujimorismo puede estar usando mal su avasalladora mayoría parlamentaria pero también es cierto que el gobierno le sigue el juego avanzando de amenazas simples a amenazas dobles. Al activar el péndulo de la presunta vacancia y el presunto cierre del Congreso ingresamos a un juego de suma cero que de hecho podría llevarnos a una debacle nacional.

Imperativamente la reconstrucción también debe ser política. Lo deseable es que PPK empiece el diálogo y la negociación secundado por un gabinete de ancha base, desde el cual sus operadores implementen respuestas y negociaciones a partir de un acuerdo programático que el país exige a gritos para salir del hoyo, para atender a los damnificados que hoy son refugiados en su propio país y para lograr el avance en los objetivos que compartimos, especialmente bienestar y seguridad.

Competir desde el poder significa negociación y acuerdo, sin descuidar la lucha, el conflicto y el antagonismo. La política nos trae ambas dimensiones y la población vigila, observa y premia a quienes tienen la habilidad de lograr la suma positiva del consenso y no la permanente exacerbación del conflicto antagónico.

Está visto y oído que hacer política no es solo aplicar técnicas de manejo económico o de gobierno; es trabajar muy fino y negociar, ojalá desde sólidos y consistentes equipos de ambas fuerzas, para hacer realidad tantas promesas electorales que podrían quedarse en el camino llevando a la frustración a toda una nación y, lo que es peor, a la desconfianza en la democracia misma.


El nudo de las encuestas

Prendan las alarmas: PPK ha bajado 29% y Zavala, supuestamente su soporte, está cinco puntos más abajo todavía. ¿Esquina bajan? ¡No se oye!

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Nuevamente una encuesta mueve a los quipucamayos a analizar la realidad nudo por nudo y, a la franca, en la reciente encuesta de Ipsos hay solamente una novedad: Keiko Fujimori ha perdido cuatro puntos de aprobación al haberse anunciado, sin que haya llegado aún el sustento, que figura en una anotación del celular de Odebrecht. Las investigaciones hablarán al final.

Lo demás es penosamente previsible, empezando por los cinco puntos mensuales que vuelve a bajar el presidente Pedro Pablo. Ahora está en 29 % de aprobación y apuntando a la baja. Se escribe fácil pero suena terrible.

De diez peruanos, siete desaprueban a PPK. Y se repite un circuito comunicacional que ya cansó. Los ministros diciendo que las encuestas no importan y pepekausas como Sheput clamando que el gobierno necesita cambios urgentes. Como que esa película ya la vimos y su reposición genera poca esperanza. 

Pero hay algo especialmente grave del último sondeo. En él se aprecia que el primer ministro Fernando Zavala está más abajo todavía que PPK. El dupleteador ministro de Economía ha bajado hasta un escuálido 24 por ciento de aprobación. Es usual que un presidente en aprietos se beneficie al apelar a un primer ministro con más aprobación. Eso ayuda. Lo contrario mata, pero parece que la percepción de la realidad se ha alterado de manera severa en ciertos segmentos del Ejecutivo.

Sin duda, el desmadre que supone el mal manejo del conflicto magisterial abona a favor del desplome presidencial. Pero se equivoca quien sueñe que resuelta la huelga la figura presidencial recupera aprobación. Eso está bien difícil con una economía en aprietos. Quienes más esperanza tenían en PPK y sostenían, acaso con razón, que bastaba echar a andar un proyecto grande para mover la economía saben que ese tiempo ya pasó. Ya no basta un megaproyecto, se necesita liderazgo, toma de decisiones. Y eso no hay.

Más todavía las cifras del actual quipu aún no registran el impacto que tendrá, por ejemplo, el reciente negociado de la reconstrucción. Se trata de casas provisionales compradas a proveedores chilenos a precios ridículamente superiores a las nacionales y que, según dijo el propio presidente en su famoso programa de TV, son de cartón... Y ya lucen perforaciones indecentes.

Tampoco se trata de una simple remoción. Se conoce la presión que hay para la salida de las ministras de Justicia, Educación y Salud. Pero no se trata de un simple cambiazo. Se necesita modificar el curso del gobierno. Y con semejante grado de sordera palaciega prácticamente no hay cómo lograrlo.