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Ciertos alcaldes y un poderoso caballero

Con el perdón de aquellos que sí han hecho su tarea, las autoridades ediles han quedado como los "canallas" en el terrible escenario que vivimos.

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Con el perdón de aquellos que sí han hecho su tarea, las autoridades ediles han quedado como los "canallas" en el terrible escenario que vivimos.
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Ciertos alcaldes y un poderoso caballero

Con el perdón de aquellos que sí han hecho su tarea, las autoridades ediles han quedado como los "canallas" en el terrible escenario que vivimos.

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¿Por negligencia, indiferencia o por sacar ventaja? Este último parece ser el móvil más común de los alcaldes en nuestro país. Con el perdón de aquellos que sí han hecho su tarea (porque siempre hay que separar el trigo de la paja), las autoridades ediles han quedado visiblemente "los canallas" en este terrible escenario que mantiene en vilo al país.

El presidente ha sido enfático al declarar que el Gobierno Central tiene que depender —en un país de la extensión del Perú— de alguna capacidad local: no puede hacerlo todo desde Lima.

Sin embargo, es absolutamente escéptico respecto a la eficiencia y transparencia de las municipalidades. Las culpó por la construcción de viviendas alrededor de los ríos a cambio de una "propina" y expresó que uno de los motivos por lo que no declaraba en emergencia a todo el país era el riesgo de corrupción ante las mayores facilidades para contratar bienes y servicios, sin concurso ni licitación.

Uno de los cuestionamientos más frecuentes es la bajísima inversión en medidas de prevención. Ancash lidera el incumplimiento con solo 1% en lo que va del año. Como se ha demostrado que la falta de prevención genera daños exponenciales, saludo que la Fiscalía de Prevención del Delito esté investigando cumplimientos presupuestales. Es necesario que a los culpables les caiga todo el peso de la ley.

A mayor inri, ni siquiera han tenido empeño en informarse. Es muy frecuente escuchar que los alcaldes distritales no asisten a las capacitaciones. El Instituto de Manejo de Agua y Medio Ambiente del Cusco o el Instituto de Defensa Civil en Arequipa o Tarapoto son testigos del nivel de ausentismo y desinterés de los gobiernos locales. Igualmente, durante las acciones itinerantes que realiza la Defensoría reciben múltiples quejas de pobladores respecto al abandono de los alcaldes, sobre todo en zonas rurales.

Estos pasan mucho tiempo en la capital de la región haciendo gestiones. Simplemente no les importa: llegaron para enriquecerse y aquello que no les genere rentabilidad no es parte de su agenda. Los electores son un vehículo y no una finalidad. ¡Muy lamentable!

Si el país tiene un serio problema con las autoridades locales, ¿cómo lo solucionamos? Algunas ideas:

1. Simplificar el proceso de revocatoria. Actualmente el pedido es a los tres años y se requiere firmas válidas del 25% de los electores de la circunscripción. Debería ser a los dos años y con el 10% de firmas.

2. Un alcalde revocado no debería poder ser reelecto nunca, ni aun en otra jurisdicción. Prohibición a nivel nacional.

3. El alcalde, aun cuando no sea revocado, debería pagar una indemnización a su circunscripción si se prueba que no cumplió con sus promesas electorales por negligencia, desidia o cualquier otra causa que le sea imputable. Para ello, es fundamental que los candidatos cuenten con solvencia económica y, de resultar ganadores, que la mantengan durante toda su gestión, bajo responsabilidad.

4. Los sueldos deberían ser equivalentes a los de un ministro de Estado. Remuneraciones miserables tienden a generar corrupción.

Algunas medidas sugeridas podrán parecer exageradas, pero frente al costo de una mala gestión —que incluso involucra vidas humanas— son ínfimas. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Los requisitos para la revocatoria se endurecieron para impedir que los candidatos perdedores la incentivaran, pero les pusieron niveles altísimos de cumplimiento en perjuicio de los vecinos y del país. ¡Es hora de modificarlos!


Al fin un respiro

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¿Se acuerdan de hace dos semanas cuando producía vértigo ver la imagen de la aprobación presidencial del presidente Pedro Pablo desplomándose y sin paracaídas? La caída se ha detenido por fin, y a tenor de la encuesta de GFK, el índice de aprobación ha subido dos puntos y está en 31%. No es mucho, pues el margen de error está por encima de dos puntos, pero sí resulta definitivamente favorable haber detenido la caída.

El gabinete, en cambio, ha subido siete puntos en su nivel de aprobación: un fenómeno directamente vinculado al protagonismo ministerial durante los huaicos. El hecho de que la imagen del gabinete se haya beneficiado tanto y la de PPK comparativamente tan poco resulta revelador de lo arraigado que se encontraba el desgaste presidencial en el sentimiento popular.

Pero las cifras revelan también que el Congreso o la propia Luz Salgado han visto elevarse su nivel de aprobación. Esto puede ser reflejo de algo muy importante: la ciudadanía ve con buenos ojos esta suerte de tregua política que permitió, entre otras cosas, postergar la censura a Vizcarra por esa penosa adenda al contra de Chinchero.

Lo curioso es que apenas se cayó la interpelación dejó de sonar Vizcarra como futuro zar de la reconstrucción y el propio PPK le dijo a la BBC que no habría zar alguno. ¿Qué paso? ¿Pensaban acaso nombrarlo zar solo para evitar una interpelación? Sería penosísimo comprobar que la estrategia de reconstrucción se pueda definir en función de intereses partidarios determinados. Al mismo tiempo, el descarte de la figura del zar de reconstrucción no solo desinfló a Vizcarra sino que también le puso límites a Jorge Nieto, al haber fortalecido sobremanera la figura del premier Zavala.

¿Hasta dónde puede seguir este buen aire para el oficialismo? Imposible saberlo cuando ni siquiera se conoce hasta dónde llegara el daño de una oleada de huaicos que simplemente retoma su penoso ciclo. El lado negativo de este momento señala que en el fondo es muy lamentable que para que las cosas se muevan en el múltiple frente de los aluviones se precisa de la presencia de un ministro. Si esto es así y los ministros están al pie del barro, ¿quién despacha en el ministerio?

Así como no sabemos cuándo terminan los huaicos tampoco sabemos los niveles que pueda alcanzar la impaciencia popular. La tarea no es fácil pero, por lo menos, las cifras favorables de la reciente encuesta representan un respiro que era muy necesario.