Menu

Resultado de busqueda

Bitácora de marzo

Este mes ha sido, de alguna manera, el de la unidad solidaria.

LEER MÁS
Este mes ha sido, de alguna manera, el de la unidad solidaria.
LEER MÁS

Bitácora de marzo

Este mes ha sido, de alguna manera, el de la unidad solidaria.

LEER MÁS

Si el Perú fuera una melodía musical, esta tendría fragmentos repetitivos que aparecerían una y otra vez, aún contra la voluntad de los músicos. Y esos fragmentos musicales repetitivos simbolizarían la historia de huaicos y de heladas.

Siempre ha sido así, incluso antes de la existencia de la República. Ni siquiera es cuestión de historia, sino de prehistoria. Esas características climáticas forman parte del país. Por eso, sorprende una vez más que un gobierno recién elegido no monitoree pormenorizadamente en la transición la posibilidad de un Fenómeno El Niño, más aún en un país advertido científicamente sobre el calentamiento climático global.

Pero no es la primera vez que pasa algo así. Ha ocurrido lo mismo en gobiernos anteriores. Por eso cuando llega el Niño la historia es siempre la misma: el agua se desborda, hay ciudades devastadas, la gente pierde sus casas, los animales se mueren, las cosechas se destruyen, se declara la emergencia, etc.  Y esto ocurre siempre básicamente por la misma razón: por falta de planificación, por obras mal hechas, por negligencia de la población.

Algo parecido ocurre en la sierra, pero con las heladas y la muerte de miles de animales. Nunca el Estado peruano ha sido capaz de imponer una agenda real de prevención, de inversión pública destinada a proteger el desarrollo y al cuidado de la riqueza y/o patrimonio de los pobladores. Pobladores que en alianza con autoridades deshonestas y/o negligentes desoyen las recomendaciones más elementales de cualquier hábitat civilizado y se instalan en zonas de alto riesgo.

El Niño costero agarró de sorpresa a todo el país y también a un gobierno que se había relajado en el tema de preparación en materia de desastres naturales. Y el resultado todos lo conocemos. No obstante, hay que destacar que, a pesar de todo, el gobierno supo reaccionar sobre la marcha y eso ha repercutido positivamente en la opinión pública y el país. Además, miles de jóvenes se organizaron en brigadas solidarias y extendieron así una mano a los damnificados. Por lo mismo, marzo ha sido de alguna manera un mes de unidad solidaria, que puso una agenda no prevista y a la vez escondió otra.

Tanto es así que Vizcarra se salvó de una casi segura censura, que el aeropuerto del Chinchero terminó pasando piola, que Zavala salió fortalecido cuando todo indicaba que podía irse. Incluso benefició a Toledo que —por ahora— puede pasear en los Estados Unidos.

El manto de los huaycos cubrió todo. Y, a la vez, ese manto sacó a la luz otros temas igualmente importantes: la impericia política y técnica en materia de planificación de ciudades, la necesidad de contar con un organismo de apoyo y previsor, la corrupción municipal y/o regional en la construcción de obras, la incapacidad de muchos gobernantes locales, la terquedad negligente de algunos sectores de la población, la necesidad de reformular la distribución presupuestal a partir de lo ocurrido.

Paradójicamente, aunque suene absurdo el actual escenario (penoso y sentido por todos) resulta ahora ideal para que el gobierno invierta en una reactivación económica adecuadamente normada y regulada en todos los sectores involucrados, incluyendo obviamente el campo de los servicios estratégicos en caso de urgencia, que no estuvo a la altura de las circunstancias.

Se hace necesaria una evaluación de lo ocurrido; escuchar voces de la sociedad civil y de los sectores especializados para que de la autocrítica constructiva se pueda generar una línea de reconstrucción inteligente, con aspectos regulatorios de cumplimiento real, que marquen un antes y un después a partir de esta experiencia climática y social.

El Niño costero se retira y ojalá el gobierno de PPK ya esté trabajando en el tema de las próximas heladas que como siempre azotaran la sierra.


PPK, ¡recuerde que no solo de publicidad se alimenta la popularidad!

Es un gran desafío mantener la tendencia: la sociedad está expectante.

LEER MÁS
Es un gran desafío mantener la tendencia: la sociedad está expectante.
LEER MÁS

PPK, ¡recuerde que no solo de publicidad se alimenta la popularidad!

Es un gran desafío mantener la tendencia: la sociedad está expectante.

LEER MÁS

Imposible que no subiera la tasa de aprobación del presidente si ha dejado sus descansos en el Golf de San Isidro y ha pasado su radio de acción (Lima Metropolitana) para visitar las zonas afectadas por la tragedia, solidarizarse con las víctimas, conocer los daños de primera mano y constatar que sus ministros están haciendo una excelente labor. PPK cumplió y ha sido premiado.

¡Pero no debe bajar la guardia! La gente es muy ingrata, sobre todo cuando las expectativas son altas y hay casos emblemáticos como el de Evangelina Chamorro, cuya fuerza para sobrevivir la colocó, a nivel internacional, como la imagen victoriosa de la gran tragedia peruana. Hace unos días le fue obsequiada una nueva casa, fabricada con tecnología modular e instalada en zona segura. No obstante, ¡cuidado! Podrían sonar las alarmas de las altas expectativas y promesas sobredimensionadas, o las de la simple y tenebrosa envidia...

Como menciona Juan José Garrido en su columna de Perú 21, del lunes pasado: “Esta recuperación es muy significativa en cuanto a magnitud, pero clave en cuanto a gobernabilidad [...] Alta popularidad legitima casi cualquier medida, tanto como una baja popularidad pone en riesgo hasta la continuidad del régimen”.

Si excesiva publicidad es el costo de la gobernabilidad, ¡enhorabuena! De acuerdo con una definición del Banco Mundial, la gobernabilidad se refiere a un estilo de gobierno caracterizado por un mayor grado de cooperación e interacción entre el Estado y los actores no estatales, en el interior de redes de decisiones mixtas públicas y privadas. Esa relación fluida y de apoyo es la que tiene que lograr el Gobierno, en especial con la oposición, para conseguir los resultados ofrecidos.

El congresista Galarreta, vocero de Fuerza Popular, sostiene que este incremento es poco significativo. Dice: "Para mí no sé si le resulte interesante al Gobierno este resultado de la encuesta, porque es poca la subida comparada con la inversión que se ha hecho en publicidad”. Existen diversas hipótesis sobre el monto gastado. Con la osadía que lo caracteriza, en el mes de noviembre pasado, Hildebrandt en sus Trece hizo referencia a la exorbitante suma de 47 millones de soles, siendo inmediatamente aclarado por Palacio, en el sentido de que solo serían 2 millones.

No es mucho si la cifra es real y si se hace una corrida a valor presente por los cinco años de gobierno; en especial, si se compara con los exorbitantes 400 millones que se gastaron en el gobierno anterior. ¡Lo importante es invertirlo con eficiencia!

En todo caso, hay una gran cantidad de publicidad estatal en las redes sociales. El Facebook del presidente cubriendo todos sus viajes e inauguraciones. Lo vemos en tiempo real y otorga la clásica percepción de ejecución y soluciones. Muy bien jugado por parte de la Oficina de Comunicaciones: utilizar la tecnología como principal herramienta de información y “publicidad” es lo más exitoso y rentable en la relación costo-beneficio.

¡Es un gran desafío mantener la tendencia! Si vuelve a bajar, será evidente que el alza fue reflejo de unas cuantas semanas de visibilidad, aunada a la confianza de la gente que se aferra a la expectativa de conseguir una mejor calidad de vida y oportunidades.

No será real si no pueden verlo y tocarlo. La sociedad está expectante. El inicio de la reconstrucción no puede esperar y sería aconsejable que sea participativa. Por ello, digno de aplauso que el ministro Zavala ya haya anunciado dos programas: El Cole Contigo, para que los niños puedan regresar a las escuelas lo más rápido posible y la creación de trabajos temporales para que los ciudadanos puedan laborar en la reconstrucción de sus viviendas y,  en general, en la rehabilitación de las zonas que se han visto afectadas.

Igualmente, se consagrarían si logran que las empresas que van a invertir en la infraestructura de los pueblos afectados empleen a gente de la zona. Y si se trata de mano de obra poco calificada, que realicen tareas menores. Tendría el doble beneficio de generarles un sustento y apoyarlos emocionalmente para vencer los estragos de su desgracia.

Es importante que los políticos, sobre todo aquellos que gobiernan, recuerden estas premonitorias palabras de George Orwell en su clásica novela "1984", aunque sea para para evidenciar que en el caso de Perú estaba equivocado: “Pero siempre, no olvides esto, siempre existirá la intoxicación de poder, que crecerá constantemente y se volverá cada vez más sutil. Siempre, y en cada momento, existirá la emoción de la victoria y la sensación de pisotear al enemigo indefenso".


Reconstrucción y política

Las acciones de recuperación luego del desastre determinarán una importante influencia sobre los damnificados, la cual se reflejará en las preferencias electorales.

LEER MÁS
Las acciones de recuperación luego del desastre determinarán una importante influencia sobre los damnificados, la cual se reflejará en las preferencias electorales.
LEER MÁS

Reconstrucción y política

Las acciones de recuperación luego del desastre determinarán una importante influencia sobre los damnificados, la cual se reflejará en las preferencias electorales.

LEER MÁS

El impacto del drama de las ciudades arrasadas, de los hogares desparecidos y de las multitudes implorantes va pasando. Ahora estamos en otra etapa, en la que se enseñorean los cálculos económicos y políticos con riesgo de postergar el compromiso social.

Y la inquietud de los políticos es comprensible. La reconstrucción determinará una importante influencia sobre las poblaciones damnificadas que se reflejará en preferencias electorales, como sucedió hace muy poco en Ecuador. La popularidad de Rafael Correa creció por la forma como atendió la reconstrucción por los daños del sismo y, por supuesto, se reflejó en la victoria de su candidato Lenin Moreno.

El fujimorismo tiene grandes intereses en el norte afectado, de donde recibió sustantivos votos en el 2016, y desea preservar ese capital. Tiene que considerar lo necesario para no dejar toda la torta de la reconstrucción en manos del oficialismo.

Cálculos más o menos pueden no funcionar si no se contempla el ideal de la unidad. Una catástrofe de estas dimensiones obliga a hacer política en el mejor sentido, mirando el momento pero sin perder de vista la historia. Y para ello la única vía es unir fuerzas, prohijar consensos vitales para que la práctica de la reconstrucción no esté fuera de la política sino dentro de esa gran política que considera el porvenir como construcción social.

El lema de una sola fuerza ha calado positivamente. Y si se quiere mantener este espíritu necesitamos un gabinete multipartidario, de verdadera unidad nacional. Una instancia que permitirá concretar políticas públicas y leyes que todos respaldaremos. Porque la hora del desastre no es para elucidar de qué tamaño será la torta económica y política que podrían repartirse, sino la dimensión de la tarea que comienza.

A PPK le tocaba cambiar gabinete desde antes del desastre del norte, cuando su caída de popularidad era enorme; hoy las cifras cambiaron pero es solo una foto del momento. Si se tienden los puentes para que todas las fuerzas políticas puedan en conjunto evaluar la situación de lo que toca hacer, no solo en arquitectura sino también en recuperación moral de la clase política. El régimen podría mantener su popularidad, los políticos recuperar la confianza y todos juntos cumplir con el rescate del millón y medio de peruanos que espera una acción efectiva y eficiente.

La ciudadanía rechaza la polarización y aprueba la unidad como marco de la política necesaria que no podrá ser beligerante ni obstruccionista, menos aún calculadora o aprovechadora del drama que viven nuestros hermanos en su propio país.