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Odebrecht: que no nos vengan con cuentos

Resulta indignante que se quiera relativizar la responsabilidad de los directos involucrados. 

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Odebrecht: que no nos vengan con cuentos

Resulta indignante que se quiera relativizar la responsabilidad de los directos involucrados. 

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Resulta indignante observar a muchos de los denominados periodistas “mermeleros”, medios de prensa y portales —todos progres, para variar— relativizando la responsabilidad de los directos involucrados en el caso Odebrecht, e intentando por todos los medios y a toda costa incluir al fujimorismo en la colada. Acusan directamente al alcalde Castañeda atribuyéndole toda la culpa por el tema de los peajes y exoneran de toda responsabilidad a la exalcaldesa Villarán, como si ella no conociese nada de un contrato suscrito durante su gestión.

Inclusive, uno de estos portales intenta mostrar a la policía como la provocadora de los violentos incidentes ocurridos en la “pacífica” marcha de la Panamericana Norte, restándole importancia a la presencia de agitadores relacionados a la anterior gestión municipal. Muestran, además, imágenes de los “manifestantes” y de la policía reprimiéndolos, como si se tratara de un ataque de las fuerzas del orden contra la población y no de un intento de controlar el caos y la violencia, enfrentando a los vándalos.

En todo caso, nadie puede obviar la tremenda corrupción que hubo durante el régimen fujimorista: de hecho su líder y muchos de sus dirigentes purgan condena por sus delitos. Hoy, sin embargo, debemos enfocarnos en los que vinieron luego y que presumían de intachable e impoluta conducta... pues ahora sabemos que para nada existió tal intachabilidad. Han sido tan sinvergüenzas como los que los antecedieron.

Ojalá se sepa cuanto antes los nombres de los corruptos; mientras tanto, nos negamos rotundamente a aceptar que esta gente nos venga con cuentos y maniobras de distracción. Si lo siguen haciendo se convertirán en cómplices de la corrupción. Así de claro.


Buscando al subcomandante Marcos (II)

Los zapatistas hoy solo son un mito: ya no los visitan la intelectualidad de izquierda ni los progresistas de Hollywood.

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Los zapatistas hoy solo son un mito: ya no los visitan la intelectualidad de izquierda ni los progresistas de Hollywood.
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Buscando al subcomandante Marcos (II)

Los zapatistas hoy solo son un mito: ya no los visitan la intelectualidad de izquierda ni los progresistas de Hollywood.

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El llamado subcomandante Marcos ha sido identificado por las autoridades como Rafael Sebastián Guillén Vicente (19 de junio de 1957-Tampico, Estado de Tamaulipas). Luego de estudiar en colegios religiosos (de las hermanas misioneras eucarísticas y jesuitas), se graduó de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México.

Del maoísmo de la Fuerza de Liberación Nacional pasó al posmodernismo revolucionario inspirado en las ideas de Antonio Gramsci, Louis Althusser, Michel Foucault y Alain Badiou. Su posición es anticapitalista, “pero se rehúsa a proponer o buscar una solución global a todos los problemas que enfrentan los sectores desposeídos, y trata en cambio de unir todas las luchas que ya se dan sin tratar de imponer una visión o metodología en particular”. Es por ello que puede entrar sin problemas al tema indígena de Chiapas (grupos  indígenas chamula, tzeltal, tojolabal, chol y lacandón) sin el verticalismo clásico de la estructura marxista.

Marcos, que se rebautiza como Delegado Zero y luego como Galeano, se reconoce en un universalismo revolucionario/contestatario: “Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Ysidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza (ciudad al oriente de México DF), rockero en la Ciudad universitaria de la UNAM, judío en Alemania nazi, ombudsman en la Secretaría de Defensa Nacional de México (SEDENA), feminista en los partidos políticos comunistas en la post Guerra Fría, preso en Cintalapa (ciudad en Estado de Chiapas), pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la Confederación de Trabajadores de México (CTM), reportero de nota de relleno en interiores, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo (Plaza de Armas en la Ciudad de México), campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el sureste mexicano”.

Su visión globalizante pero antiglobalización se manifiesta en lo que se denominó los "Encuentros intergalácticos por la humanidad y contra el neoliberalismo”, que forman redes internacionales contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Tratado de Maastricht, el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y contra cualquier acuerdo multilateral de libre comercio se presente. Por otro lado, se concentran en lo local formando Juntas de Buen Gobierno en los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ).

La administración de Vicente Fox (2000-2006) dejó que hagan una marcha desde Chiapas a la capital, y les permitió hacer manifestaciones y discursos: nadie los asedió en el camino. Luego de ese hecho político, el movimiento se fue difuminando.

Hoy solo son un mito. Ya no los visitan la intelectualidad de izquierda ni los progresistas de Hollywood.


"Di a las mujeres que bajen la vista con recato"

Yo estoy con Michelle y con Marine Le Pen, pues ambas han rechazado el velo que, en el caso de los musulmanes, simboliza la sumisión de las mujeres.

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Yo estoy con Michelle y con Marine Le Pen, pues ambas han rechazado el velo que, en el caso de los musulmanes, simboliza la sumisión de las mujeres.
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"Di a las mujeres que bajen la vista con recato"

Yo estoy con Michelle y con Marine Le Pen, pues ambas han rechazado el velo que, en el caso de los musulmanes, simboliza la sumisión de las mujeres.

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No. No voy a hablar hoy de Nadine Heredia, ni de Keiko Fujimori. No tiene mucho sentido hacerlo cuando las pruebas en cada caso hablarán lo justo para cada cual. Y cuando hablen, esperamos que se acepten las conclusiones de la justicia independientemente de quién se trate.

No siempre es así, por supuesto. Sobre todo cuando el fanatismo "juzga" a cada uno según el "velo" de sus odios y sus afectos. El caso de Marine Le Pen y el gran muftí de Beirut es proverbial.

La candidata a la presidencia de Francia que lidera por más de diez puntos las encuestas viajó a Líbano en gira política. En su agenda estaba programada la visita al gran muftí de Beirut, suprema autoridad religiosa musulmana.

La líder de la ultraderecha francesa advirtió que no usaría el tradicional velo que aquella religión obliga ponerse a las mujeres. Como no obtuvo respuesta, pensó que su negativa había sido aceptada. Ya en la mezquita y a punto de entrar, las autoridades religiosas le pasaron un velo que Le Pen rechazó de inmediato. No fue la primera vez: en una visita a Egipto la francesa había hecho lo mismo con el gran muftí de El Cairo. Al de Beirut le mandó decir: "Pueden trasmitirle mis respetos al gran muftí, pero no me cubriré». Y así como vino, Le Pen se fue.

Las reacciones no se hicieron esperar, aunque vinieron del lado más insólito: de los "progresistas". Para estos, que son una especie de "religión mundial", Le Pen no mostró el respeto debido en un país de costumbres distintas. Algunos trataron de comparar el velo musulmán con la kipá judía con la que los gentiles no se hacen problemas a la hora de entrar a una sinagoga, como si la kipá simbolizara hoy para los hombres que se lo ponen lo mismo que simboliza el velo para las mujeres en el contexto machista de la cultura que lo exige. Otros, más cínicos, lanzaron para criticar a Le Pen el viejo aforismo "donde fueres haz lo que vieres" o "cuando a Roma fueres, haz como vieres". Y las feministas... no dijeron ni pío.

¿Por qué?

Hace un año, estos mismos que hoy criticaron a Le Pen alabaron el coraje de la primera dama de los Estados Unidos Michelle Obama (como alabaron antes a Hillary Clinton) por no haberse puesto velo en la visita de Estado que su esposo hizo a varios países árabes, el principal de ellos: Arabia Saudita. Allí Michelle, con el pelo suelto, saludó a todas las autoridades políticas y religiosas que tuvieron que recibirla con sonrisa forzada.

¿Cuál es la diferencia entre Michelle Obama y Marine Le Pen?

Pues que Michelle es "progresista" y Marine "ultraderechista". Así, lo que Michelle haga estará siembre bien, como ir sin velo y desafiar el patriarcado musulmán en nombre de los derechos de la mujer. Así también, lo que Marine haga estará siempre mal, como ir descubierta a la cita con el gran muftí de Beirut, pues ofende las costumbres y tradiciones que simbolizan el "multiculturalismo".

Yo estoy con Michelle y con Marine pues las dos han rechazado el velo que en el caso de los musulmanes simboliza la SUMISIÓN de las mujeres ("Di a las mujeres que bajen la vista con recato"). Pero con este hay otro velo igual de importante que rechazar: el de la hipocresía "progresista" que se lo pone y se lo saca al gusto del momento y del actor de turno.

De más está decir que ese velo es el que más asco me da.