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La detención

Victimización, sentimentalismo y festejo alrededor de los Humala-Heredia

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La detención

Victimización, sentimentalismo y festejo alrededor de los Humala-Heredia

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Llama la atención cómo en algunos sectores lo que existe es un sentimiento de victimización, una sensación de que se ha cometido un atropello, una injusticia, una manipulación procesal. Se habla (en forma sensible, desde luego) hasta de las hijas de la expareja presidencial. ¿Ya no se acuerdan los que defienden esa posición de Madre Mía, de los petrodólares venezolanos, del andamiaje inmenso de las campañas electorales de Humala sin que se sepa de dónde venía tanto dinero, de la usurpación del poder por parte de la ex primera dama, de los asesinatos que rondan en la sombra de ellos y que están siendo investigados?

Y lo que hay en otro sector es algo así como una sensación de festejo, ganas de irse a un bar y de brindar al saberse esta noche que personas que abusaron del poder, que transgredieron las normas y la ética, se encuentren finalmente detenidas. Y no faltan quienes afirman que no hay que desearle eso a nadie.

Razones no les falta. Pero más allá de eso, lo que se percibe es que hay mucha gente que está feliz. Los chats invaden las redes, los memes van de un lado a otro: no se hace más que hablar de eso. El país respira por ahí.

Y es que el expresidente Humala y su señora esposa han sido detenidos, en líneas generales, por haber hecho de las campañas electorales y de su gobierno un botín personal; por haber manipulado severamente las necesidades y la ilusión de la gente para su beneficio personal. Ahí están las acusaciones de coima en proceso de destape e investigación.

Y todo ello ocurrió en desmedro de gente indefensa y a partir de la construcción de una mentira, de ese invento tipo Robin Hood llamado Locumba. Una manipulación mediática que el país permitió. A esto se añadirán seguramente investigaciones por violación de derechos humanos como las de Madre Mía. Y quizás otras acusaciones igualmente graves ya desde el poder.

Hay quienes afirman que no es justo que los involucrados estén detenidos mientras otros se encuentran libres, que se trata de una medida exagerada y a partir de eso plantean la tesis de que se trata de una persecución política. No se debe equilibrar hacia abajo; en todo caso hacia arriba. Con esa lógica, todos los delincuentes debieran estar libres.

Todos sabemos que el Poder Judicial requiere de urgentes reformas y en múltiples niveles. Pero más allá de eso, en esta oportunidad, hay que reconocer que los encargados de tramitar este proceso no abdicaron en sus investigaciones. A menos de un año de haber dejado el poder, por lo menos en este caso un expresidente está detenido y con acusaciones muy graves.

Y aunque una golondrina no hace un verano, lo ocurrido es para muchos un paso de gran importancia. Obviamente falta mucho y cualquier cosa puede pasar. Hasta delitos de gran impacto para silenciar voces y testigos.

Existe además la posibilidad real de que en segunda instancia esta decisión judicial sea revertida. Es más, eso explicaría en parte que la expareja presidencial se haya entregado inmediatamente. Toca ahora a la sociedad civil mantenerse vigilante en las redes sociales para que no haya sorpresas ni retrocesos en el curso de las investigaciones.