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Cuatro casos: qué difícil es ser niño en el Perú

Como los niños no votan, nadie se entera de que son ellos quienes llevan la peor parte de la desidia del Estado.

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Como los niños no votan, nadie se entera de que son ellos quienes llevan la peor parte de la desidia del Estado.
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Cuatro casos: qué difícil es ser niño en el Perú

Como los niños no votan, nadie se entera de que son ellos quienes llevan la peor parte de la desidia del Estado.

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1. Pedrito tiene 8 años y no tiene idea de qué se siente tener un papá. Una vez, una enfermera del hospital en el que vive le llevó un regalo, pero parece que ahora trabaja en otro lugar porque él nunca más la ha vuelto a ver. La única barrera que impidió que Pedrito, abandonado al nacer, pueda ser adoptado —y pueda, también, recibir el amor que todo niño merece— era la declaración judicial de abandono.

Este documento duerme tristemente como expediente olvidado en un juzgado de familia, mientras para Pedro “hogar” seguirá siendo ese cuarto compartido del hospital.

2. Cuando en el colegio los amigos de Pepe se acercan a saludarlo, él retrocede instintivamente. Siempre tiene "accidentes”; siempre "se quema por descuido" o "se cae" de las escaleras. En el colegio lo molestan por torpe y eso vuelve a Pepe cada vez más temeroso y callado.

Ese torturador que se hace llamar padre lo mete a la ducha helada hasta que grite clemencia —diciendo que es "por su bien". Una vez Jimena, su vecina, escuchó los gritos y fue a la comisaría, donde un policía solo le increpó: "¿Qué se mete, señora, si cada uno sabe cómo educar a sus hijos". Ese policía seguro no imaginaba la neumonía que Pepe había contraído mientras pedía piedad a su padre.

3. Dicen que el zapatero de la esquina de la casa de Lucía, una preciosa niña de 7 años, se regresó a su pueblo hace unos pocos meses. Como últimamente lloraba mucho, su mamá le preguntó si extrañaba al señor: fue entonces cuando ella le contó cómo él la había violado. Y después de la quinta vez que contó entre llantos el día más horrible de su vida a uno de esos adultos en el Poder Judicial, Lucía sencillamente dejó de hablar.

"No hay psicólogos para ayudar a su hija" —dijo el juez—. Pero vamos a ver si al menos podemos sacar cita en una cámara Gesell… ¿Le parece bien, digamos, en tres meses? Dicen que han visto al zapatero feliz en su pueblo, sabiendo que nadie lo va a atrapar.

4. A Juanito le suena la barriga todos los días y cree que es normal. Su mamá le dice: “Juanito, tu barriga es bien habladora. Siempre te contesta”. Y se lo dice para intentar que, riéndose, se le olvide el hambre.

El que nunca contesta es el papá de Juanito, quien se fue cuando este tenía dos añitos. Esta noche, su mamá no ha podido conseguir quién lo cuide, pero igual debe salir a trabajar porque hay que callar a la barriga de Juanito, que habla siempre demasiado. Así que lo deja —por esta vez nomás— solo en la casa, recomendándole que no haga ninguna travesura. A Juanito se le cierran los ojos y la vela, cada vez más inclinada, sigue encendida...

Estas no son historias fantásticas; este es el Perú de todos los días. Pero como los niños no votan, nadie se entera de que son ellos quienes llevan la peor parte de la desidia del Estado. Es a partir de esto que nace mi compromiso con la niñez; ahí está la motivación detrás de cada propuesta que llevo de la mano de la Alianza Popular.

Salgo en defensa de Pedro, Pepe, Lucía, Juan y de todos los niños del Perú. Salgo a trabajar por ellos porque sé —todos sabemos— que no pueden esperar más.


Machistas peruanos que se respetan

La única ideología que existe en el currículo actualizado es la de brindar las mismas oportunidades a los futuros ciudadanos.

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Machistas peruanos que se respetan

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El ministro de Educación tiene que pensar cautelosamente cada paso que pretenda ejecutar, pues claramente tiene carroñas detrás de él para arremeter al primer descuido. Más allá del tema de la interpelación, Panamericanos, etcétera, ahora se han colgado con fuerza de la evidentemente necesaria actualización que han realizado al currículo escolar para el 2017.

El currículo actualizado dice que "la Igualdad de Género se refiere a la igual valoración de los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de mujeres y varones" y reconoce el "valor inherente de cada persona, por encima de cualquier diferencia de género". Este nuevo currículo expone claramente la idea de defender y garantizar la igualdad de género.

A ver, la única ideología que existe en el texto de 116 páginas es la de brindar las mismas oportunidades a nuestros jóvenes, futuros ciudadanos. Ello indistintamente de la orientación, vocación, adoración, etc. ¿Cómo así puede creerse que un libro con título llamativo puede ser capaz de cambiar el sexo u orientar a los niños?

El rol de los padres y maestros es ser guías de los niños, personas en etapa de formación, para que aprendan a distinguir ambos sexos y a reconocerse por la naturaleza que tienen.

Los niños no son animales, se les tiene que formar… que luego de haber recibido educación sexual y en plena conciencia muestren una orientación distinta a la que ya han reconocido es otro cantar. Nada ni nadie impone a una persona ser lesbiana, gay, bisexual o trans.

El problema es el machismo de algunas personas; y digo “personas” porque el machismo no solo es cuestión de hombres sino también de mujeres. Dejen de ser trogloditas y salgan a competir con verdaderos fundamentos y cero estereotipos. Aquí no hay "deber ser".  ¿O es que acaso no tienen argumentos?


Primero están los niños

Tres casos de posible abuso han remecido la sociedad y no se ha visto una respuesta con la prontitud y claridad debidas.

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Tres casos de posible abuso han remecido la sociedad y no se ha visto una respuesta con la prontitud y claridad debidas.

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¿Qué nos pasa? No hay nada más sagrado que los niños, nuestros niños, todos los niños. Por eso, apenas conocemos que algunos enfermos sexuales se aprovechan de su inocencia para satisfacer sus más bajos instintos la respuesta debería ser contundente: las autoridades competentes deben investigar a esos individuos y, de encontrarse indicios de sus actos, se debe proceder a la correspondiente denuncia ante la justicia para que respondan por sus execrables delitos.

Sin embargo, lamentablemente eso no viene ocurriendo. Tres casos han remecido a la sociedad y no se ha visto una respuesta con la prontitud, claridad y decisión debidas.

En el caso del Sodalicio, la actuación de la iglesia y de la justicia misma ha sido sencillamente deplorable —sino cómplice—: hasta ahora ningún responsable de abuso sexual a niños y jóvenes (hechos reconocidos por el mismo Sodalicio) enfrenta a la justicia para responder por sus delitos.

Y respecto a lo ocurrido en el Regatas Lima han pasado varias semanas desde la denuncia pública, a través de las redes sociales, para que podamos conocer la identidad de un socio acusado de tocamientos indebidos a una menor de edad en las instalaciones de dicho club. Ha tenido que ser el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables el encargado de solicitar las pesquisas correspondientes a la fiscalía ante la actitud del club, que una vez ocurrida la denuncia pública debió separar inmediatamente al socio y poner todo en manos de la policía o de la fiscalía para la investigación correspondiente. El club no lo hizo, argumentando una inexplicable reserva de una investigación propia para proteger a la víctima.

Finalmente, en cuanto al educador Juan Borea, quien ha reconocido públicamente que encerraba a niños del colegio que dirigía para hacerles cosquillas en los pies, este debe ser denunciado de inmediato.

No basta aislarlos de la comunidad y ponerlos a buen recaudo en lujosos retiros; no basta retirarlos de sus puestos; tampoco proteger su identidad cuando todo indica la comisión del delito. NO, NO Y NO. No hay medias tintas en este tema: primero —y antes que cualquier presunción de inocencia— está la protección al más débil: el niño. Punto.