Menu

Resultado de busqueda

Nuevo efecto Tarata

Inundaciones en Lima despiertan nueva conciencia para diseñar un drenaje pluvial en nuestras ciudades y rediseñar nuestros medios de transporte.

LEER MÁS
Inundaciones en Lima despiertan nueva conciencia para diseñar un drenaje pluvial en nuestras ciudades y rediseñar nuestros medios de transporte.
LEER MÁS

Nuevo efecto Tarata

Inundaciones en Lima despiertan nueva conciencia para diseñar un drenaje pluvial en nuestras ciudades y rediseñar nuestros medios de transporte.

LEER MÁS

Lo que más conmueve de la hora presente es que no sabemos cuándo y cómo terminará esta seguidilla de huaycos, y mucho menos estamos en condiciones de estimar la intensidad de los daños. Ni siquiera podemos asegurar que haya pasado lo peor. 

Y ya colapsaron las redes de confort. Se acabó el agua embotellada en los distritos residenciales y uno se queda pensando si estos huaicos múltiples no serán algún día recordados como el evento que tuvo un efecto Tarata. ¿Qué es el efecto Tarata? Ocurrió a raíz del atentado en la calle Tarata en el 92 y cambió la conciencia de la población respecto a cómo afrontar la lucha contra el terrorismo. Y triunfamos.

Ahora el reto parece rebasarnos, pero cuando menos ha servido para darle un aire al gobierno que, a tenor de la ultima encuesta de Ipsos, ha desacelerado su caída lo que ya es positivo. Pero, más que muestreos y porcentajes, la sucesión de avalanchas puede representar una oportunidad para que el Ejecutivo tome las riendas del liderazgo.

Pero esto no depende de quién tiene las riendas, depende de cómo nos conducimos los peruanos. Debemos cambiar a raíz de este tremendo aluvión múltiple y reiterado. Malditamente reiterado. Lo que precisamos va más allá de reconstruir puentes o rehabilitar carreteras. Ciudades como Tumbes, Piura, Trujillo y varias más tienen que construir un sistema de drenaje pluvial. Sume usted el costo de semejante rediseño, cualquier costo, y será apenas una fracción de lo que estaríamos destinados a perder de acá a un años si nos contentamos con maquillar fachadas y emparejar caminos.

Hay otras decisiones de carácter estratégico. Me entero de la caída del puente Virú que une Trujillo y Lima y siento un desazón tremenda. Felizmente se está estableciendo un puente marítimo para que puedan fluir productos y no se incremente el desabastecimiento. Es la hora de preguntarnos porqué no incrementar el tráfico marítimo descargando, con huayco o sin huayco, la Panamericana.

Así como nos quejamos de que la Carretera Central ha colapsado, deberíamos hacer algo con transportistas de carga cuyo lobby combate la carga de un tren que debidamente potenciado jubilaría cientos de camiones. De pronto, el lodo nos despierta y entendemos que debemos destinar fondos no pensados a la construcción de alternativas a la carretera central. Ferrocarril en los Andes, barcos en el litoral y vías más seguras para todos.