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 "Sangre de tombo..."

Si a Humala no le importa, ¡a nosotros sí! 

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 "Sangre de tombo..."

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Oír corear esa espantosa frase y otras más nos hace volver a la pesadilla de los terribles ochenta, cuando se volvió “normal” que Sendero Luminoso y el MRTA asesinaran a diario y de la forma más brutal a miles de peruanos, sobre todo a los más pobres. Nos costó años y demasiados muertos acabar con el terrorismo y, sin embargo, pareciera que hay algunos que pretenden regresar a esa época de horror y violencia. Todo ello a vista y paciencia de nuestras autoridades.


Hagan clic en este enlace y pongan atención al audio de la marcha en Cocachacra —muy cerca de donde nació Abimael Guzmán— contra Tía María el 15 de abril último. Lo que se escucha es tan horrendo que me llevó a verificar su autenticidad y he podido constatarla con gente que estuvo presente ese día. Frases como “tomaremos sangre de tombo”, “violaremos a sus mujeres” y “comeremos a sus hijos” hacen que nos escarapelemos de pies a cabeza.


No son los pobladores del valle de Tambo. Son terroristas que debemos identificar y meter presos ya. Es inaudito que habiendo padecido una década de sangre y terror permitamos que se den las condiciones para que se repita la historia. 


Si el Gobierno deja que el terrorismo rebrote, olvidémonos de crecimiento, reducción de la pobreza, emprendimientos, tratados comerciales y toda esta historia de esperanza que vivimos desde que se capturó a Guzmán. Preparémonos más bien para pelear: esta vez poseemos la experiencia y hay que hacerlo ya.


Y si a Humala no le importa, a nosotros sí. Habrá que exigirle que no dé tregua al terror y que lidere la lucha contra la violencia como presidente de todos los peruanos.


De rábanos a lentejeros

La izquierda peruana en su ensalada de lucro

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Nunca mejor graficado que por el mayor dirigente de la protesta de Tía María, Pepe Julio Gutiérrez, ha sido que no es amor al chancho de la lucha por los pobres lo que mueve a los activistas y políticos profesionales de la izquierda —utilizando la buena fe de algunos incautos— sino el chicharrón de las ganancias económicas que les provee su capacidad de presión.


Gutierrez inauguró, de paso, a la “lenteja” como la nueva unidad monetaria que paga el negocio de la izquierda, cuando no su corrupción. Sin embargo, sería hipócrita sorprenderse demasiado con su actitud.


Lentejas también hay en las acciones de las ONG que han hecho fortunas enlodando honras inocentes para presuntamente reivindicar a “víctimas del terrorismo”. O para boicotear el desarrollo capitalista bajo cualquier mascarada. Sindicalistas que no trabajan más que azuzando a que otros no trabajen son otros campeones de las lentejas.


Hay lentejas también para profesores de universidades ligadas a círculos de investigación de izquierda, quienes son los “elegidos” de siempre para becas y publicaciones. Y, por supuesto, para el pool de consultores preferidos de entidades estatales, que “investigan” sobre cuanta cosa se inventan con tal de crearse su propia “chamba” y reciclarse permanentemente.


Y cómo no: lentejas hay para quienes se postularon al gobierno con financiamiento turbio de gobiernos impulsores del “socialismo del siglo XXI”.


Es el capitalismo lentejero, reservado solo para nuestra privilegiada izquierda profesional. Así cualquiera.


#NiUnaMenos: ¡Iguales!

Solo en la "cultura de la libertad" es que la mujer llega a ser, por ley y frente a ella, igual que el hombre. En esa lucha estamos.

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#NiUnaMenos: ¡Iguales!

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Este sábado 13 de agosto se realizará la gran marcha en contra de la violencia a la mujer #NiUnaMenos. Los medios de comunicación han venido sensibilizando a la opinión pública sobre el tema a través de testimonios y reportajes a las víctimas, debates e invocaciones de importantes personajes mediáticos a apoyar y unirse a la marcha. 

Me parece muy bien. La igualdad de la mujer con el varón como fenómeno de la "cultura de la libertad" en occidente es el sólido fundamento para quienes creemos que el mérito y el talento es la única vara que debería medir las diferencias entre los seres humanos y que, por lo tanto, cualquier otro criterio diferenciador fuera de la cultura y la civilización está proscrito por violento.  

Precisamente es porque la animalidad de los seres humanos es superada por la civilización y sus leyes que la igualdad entre mujeres y hombres se hace realidad, pues en el estado de naturaleza ello no es posible. Así, para que el más fuerte no se imponga sobre el débil en una guerra de todos contra todos por la supervivencia, es necesario el Leviatán de Hobbes que, más que al Estado, representa aquí la cultura y la civilización.

De tal modo que mientras más primaria sean esa cultura y civilización, esto es, mientras más cercana esté del Estado de naturaleza, menos igualdad habrá entre mujeres y hombres, y más violencia ejercerán los fuertes sobre los débiles. Esa es la explicación por la cual las grandes religiones monoteístas creyentes en el jusnaturalismo de las "leyes naturales" mantienen a mujeres y hombres en una desigualdad en la que el varón lleva la mejor parte y la mujer, la peor. 

La "cultura caballeresca" es el punto intermedio entre las civilizaciones primarias y las más sofisticadas fundadas en la igualdad cultural y legal entre mujeres y hombres. El caballero respeta a la mujer no porque sea igual sino precisamente por que no lo es. No es un caballero el que le pega a una mujer, ni el que la insulta ni el que la violenta porque se supone que la fortaleza debe usarse noblemente para proteger a los más débiles, no para abusar de ellos. Y, en una sociedad donde la cultura de la caballerosidad tiene hondo arraigo, el estigma de no ser un "caballero" es el principal disuasivo de la violencia contra la mujer.

Solo en la cultura de la libertad es que la mujer llega a ser, por la ley y frente a ella, igual que el hombre... y en esa lucha estamos. Sin embargo, al haberse desfondado la cultura caballeresca y sin consolidarse aún en la civilización la de "igualdad de roles", ha quedado un vacío cultural que deja a la mujer vulnerable a las tropelías que estamos viendo día a día y que lleva a miles de peruanos a protestar contra el abuso en la marcha del próximo sábado. 

La ministra de la Mujer ha dicho que #NiUnaMenos representa un punto de quiebre en la sociedad peruana. Esperamos y deseamos fervientemente que así sea. Mientras más se acelere el proceso de la nueva civilización y se internalice en la conciencia de la opinión pública la igualdad cultural entre hombres y mujeres, más rápido se eclipsará en la ignominia el troglodita que se ha escapado de la naturaleza. Las fieras deben estar en la selva, no en la civilización.