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Hoy toca echar mano de lo mejor de nosotros

En este momento, el Perú solo necesita al que ayuda y no estorba.

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Hoy toca echar mano de lo mejor de nosotros

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Los desastres sacan lo mejor y lo peor de la gente. Es una verdad de Perogrullo que debería servir para inscribirnos en el bando correcto. ¿Y cuál sería ese bando? El que ayuda y no estorba; el que propone y no critica; el que concilia y no divide.

En esa línea, el Congreso decidió postergar la interpelación al ministro Vizcarra de hoy jueves y, de esta manera, ha puesto al país por encima de la política, como debe ser. Ya lo había hecho el presidente desde que, con sus casi ochenta años a cuestas, empezó recorrer las zonas afectadas por las lluvias dejando de lado las rencillas y concentrándose en lo urgente. "Esta es una emergencia nacional que no tiene nada que ver con política", ha declarado con mucha razón, convocando a la unidad de todos los peruanos.

Son veinte regiones, de las veinticuatro, que ahora están en emergencia por este Niño inesperado. Toca entonces que cada uno de nosotros responda donando no solo aquello que sobra, sino lo realmente útil para nuestros hermanos damnificados. Y hacer uso de nuestro buen criterio por encima del entusiasmo y el paternalismo. Recordemos lo que ocurrió cuando el terremoto de Ica: muchos "apasionados "voluntarios" se organizaban en improvisadas "brigadas" de ayuda y lo único que consiguieron, en medio del drama, fue congestionar las vías de acceso (afectadas o completamente destruidas por el sismo) a las zonas de desastre.

Mientras tanto, demos uso responsable al agua potable y canalicemos esas ganas de ayudar a través de donaciones a organismos como Piura en Acción o respondiendo a la convocatoria de la Presidencia del Consejo de Ministros, que ha dispuesto la habilitación de dos centros de acopio de ayuda humanitaria: la Videna y el coliseo Dibós.

No le demos más vueltas: echemos mano de lo mejor de nosotros.


Tenemos que salir de esta

El panorama es crítico y desolador, pero no podemos sino apelar al coraje para salir a paso firme.

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El panorama es crítico y desolador, pero no podemos sino apelar al coraje para salir a paso firme.
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Tenemos que salir de esta

El panorama es crítico y desolador, pero no podemos sino apelar al coraje para salir a paso firme.

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Hoy solo nos queda sacar fuerzas de todo nuestro ser para adquirir la férrea convicción de que saldremos de este desastre espantoso de agua y lodo que lo ha inundado todo en muchas regiones del país. Tan crítico y desolador es el panorama que no podemos sino levantarnos con coraje y salir a paso firme de la mano con los damnificados.

Para hacerlo de mejor forma es necesario asegurar la presencia permanente del Estado en sus tres niveles, con base en un plan bien elaborado por gente capaz y experta. En tal sentido, es bueno y alentador comprobar la eficaz acción del gobierno mostrando liderazgo y organización eficiente para asegurar la atención de las emergencias con la movilización de todo el aparato estatal.

Gobierno central, regiones y municipios actuando en una misma dirección y a una sola fuerza es lo que el país espera, dejando de lado lo que divide y reste energías. Ya no es hora de riñas ni enfrentamientos en la clase política, tampoco de críticas desatinadas e injustas que no contribuyen a nada bueno.

La catástrofe provocada por las inundaciones en regiones como Piura, La Libertad y la provincia de Huarmey, entre otros, que las han dejado bajo el agua turbia, nos fija una agenda de reconstrucción y prevención que ha de ser prioritaria durante años.

Por ello, hoy solo requerimos sumar fuerzas capacidades y voluntades para abocarnos unidos a reconstruir el país.


PPK, ¡recuerde que no solo de publicidad se alimenta la popularidad!

Es un gran desafío mantener la tendencia: la sociedad está expectante.

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PPK, ¡recuerde que no solo de publicidad se alimenta la popularidad!

Es un gran desafío mantener la tendencia: la sociedad está expectante.

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Imposible que no subiera la tasa de aprobación del presidente si ha dejado sus descansos en el Golf de San Isidro y ha pasado su radio de acción (Lima Metropolitana) para visitar las zonas afectadas por la tragedia, solidarizarse con las víctimas, conocer los daños de primera mano y constatar que sus ministros están haciendo una excelente labor. PPK cumplió y ha sido premiado.

¡Pero no debe bajar la guardia! La gente es muy ingrata, sobre todo cuando las expectativas son altas y hay casos emblemáticos como el de Evangelina Chamorro, cuya fuerza para sobrevivir la colocó, a nivel internacional, como la imagen victoriosa de la gran tragedia peruana. Hace unos días le fue obsequiada una nueva casa, fabricada con tecnología modular e instalada en zona segura. No obstante, ¡cuidado! Podrían sonar las alarmas de las altas expectativas y promesas sobredimensionadas, o las de la simple y tenebrosa envidia...

Como menciona Juan José Garrido en su columna de Perú 21, del lunes pasado: “Esta recuperación es muy significativa en cuanto a magnitud, pero clave en cuanto a gobernabilidad [...] Alta popularidad legitima casi cualquier medida, tanto como una baja popularidad pone en riesgo hasta la continuidad del régimen”.

Si excesiva publicidad es el costo de la gobernabilidad, ¡enhorabuena! De acuerdo con una definición del Banco Mundial, la gobernabilidad se refiere a un estilo de gobierno caracterizado por un mayor grado de cooperación e interacción entre el Estado y los actores no estatales, en el interior de redes de decisiones mixtas públicas y privadas. Esa relación fluida y de apoyo es la que tiene que lograr el Gobierno, en especial con la oposición, para conseguir los resultados ofrecidos.

El congresista Galarreta, vocero de Fuerza Popular, sostiene que este incremento es poco significativo. Dice: "Para mí no sé si le resulte interesante al Gobierno este resultado de la encuesta, porque es poca la subida comparada con la inversión que se ha hecho en publicidad”. Existen diversas hipótesis sobre el monto gastado. Con la osadía que lo caracteriza, en el mes de noviembre pasado, Hildebrandt en sus Trece hizo referencia a la exorbitante suma de 47 millones de soles, siendo inmediatamente aclarado por Palacio, en el sentido de que solo serían 2 millones.

No es mucho si la cifra es real y si se hace una corrida a valor presente por los cinco años de gobierno; en especial, si se compara con los exorbitantes 400 millones que se gastaron en el gobierno anterior. ¡Lo importante es invertirlo con eficiencia!

En todo caso, hay una gran cantidad de publicidad estatal en las redes sociales. El Facebook del presidente cubriendo todos sus viajes e inauguraciones. Lo vemos en tiempo real y otorga la clásica percepción de ejecución y soluciones. Muy bien jugado por parte de la Oficina de Comunicaciones: utilizar la tecnología como principal herramienta de información y “publicidad” es lo más exitoso y rentable en la relación costo-beneficio.

¡Es un gran desafío mantener la tendencia! Si vuelve a bajar, será evidente que el alza fue reflejo de unas cuantas semanas de visibilidad, aunada a la confianza de la gente que se aferra a la expectativa de conseguir una mejor calidad de vida y oportunidades.

No será real si no pueden verlo y tocarlo. La sociedad está expectante. El inicio de la reconstrucción no puede esperar y sería aconsejable que sea participativa. Por ello, digno de aplauso que el ministro Zavala ya haya anunciado dos programas: El Cole Contigo, para que los niños puedan regresar a las escuelas lo más rápido posible y la creación de trabajos temporales para que los ciudadanos puedan laborar en la reconstrucción de sus viviendas y,  en general, en la rehabilitación de las zonas que se han visto afectadas.

Igualmente, se consagrarían si logran que las empresas que van a invertir en la infraestructura de los pueblos afectados empleen a gente de la zona. Y si se trata de mano de obra poco calificada, que realicen tareas menores. Tendría el doble beneficio de generarles un sustento y apoyarlos emocionalmente para vencer los estragos de su desgracia.

Es importante que los políticos, sobre todo aquellos que gobiernan, recuerden estas premonitorias palabras de George Orwell en su clásica novela "1984", aunque sea para para evidenciar que en el caso de Perú estaba equivocado: “Pero siempre, no olvides esto, siempre existirá la intoxicación de poder, que crecerá constantemente y se volverá cada vez más sutil. Siempre, y en cada momento, existirá la emoción de la victoria y la sensación de pisotear al enemigo indefenso".