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El vendaval aterriza

Las pistas del caso Odebrecht ya están trazadas en nuestro país.

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El vendaval aterriza

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Las pistas para que aterrice el vendaval Odebrecht en nuestro país ya están trazadas. Hay varias fiscalías trabajando desde que el Departamento de Justicia norteamericano señaló que la mega empresa brasileña pagó sobornos por U$29 millones a funcionarios de tres gobiernos entre el 2005 y el 2014.

Nadie se salva, menos aún los presidentes. El saqueo de cuello y corbata, globalizado y en boga por la desenfrenada búsqueda de la ganancia, tiene ahora tras de sí a magistrados de EEUU, Suiza y Perú. La fiscalía peruana dio sus primeras señas y ya está colaborando con la fiscalía suiza que tiene identificadas por lo menos dos cuentas desde donde se tramita este dinero. No por gusto Odebrecht ya ha ofrecido comenzar a pagar al Perú pordaños y perjuicios un monto mínimo de $30 millones. 

Pero la tortura se prolongará. Los nombres no serán dados a conocer tan rápidamente. Si bien Gustavo Gorriti denunció el escándalo en noviembre pasado nuestro Ministerio Público recién empezó la investigación en noviembre sobre los sobornos pagados por tres empresas offshore: Constructora Internacional del Sur, Smith & Nash Engineering Company y Klienfeld Services Ltd, junto a las filiales de la constructora, las compañías de fachada peruanas, los intermediarios locales y la otra offshore Balmer Holding Assets Ltd.

La oportuna y valiente alerta de IDL no funcionó y medio año después, coincidiendo con la contundencia de los fiscales brasileros, los nuestros resucitaron. Ello da idea del peso de los nombres que podrían estar involucrados. Si ese valioso tiempo perdido sirvió para que algunos de los mayores responsables escaparan, no lo sabremos tan pronto. La lista es secreta por tratarse de una mafia organizada, de un cártel de conducción brasileña de dimensiones continentales, que sistemáticamente ha robado al Estado peruano durante años. Tanto la justicia peruana como la internacional desplegarán sus mayores esfuerzos para sancionar a todos y cada uno de ellos.

Porque estamos ante un modus operandi conocido, aceptado y permitido como manera de hacer negocios: no se trata de un acto aislado pues la propia empresa ha reconocido, en vías de colaboración eficaz en Brasil, su altísimo nivel de sofisticación. Nuestra comentarista Paola Mendoza nos habla de una gerencia de coimas llamada División de Operaciones Estructuradas a la cual poca gente tenía acceso. A pocos extrañaría que fuera así.

Estados Unidos ha precisado que como cártel manejaban dos sistemas informáticos paralelos: uno para la contabilidad y el otro para los mensajes entre quienes aprobaban pagos y transferencias. Uno de los integrantes, y que por serlo es uno de los que más ha confesado en Brasil, es nuestro muy conocido Jorge Barata.

Los fiscales suizos han ofrecido a los peruanos toda su colaboración en absoluto secreto. Hay una razón: los que han obrado mal lo saben y harán todo por escapar de la justicia; decir los nombres solo adelantaría las fugas. Como sucedió con el antecedente más cercano, el proceso a Fujimori involucró más de mil personas de las cuales todavía varios no habidos y en la cárcel solo una centena.

El país está atento con la lupa sobre el poco confiable Poder Judicial, cuyo flamante presidente ofrece una división especializada anticorrupción, y sobre el Ministerio Público que en su primera presentación ha dado muy poco. Lo cierto es que estamos ante una gran oportunidad que viene de fuera para sanear moralmente al país. O la tomamos o aceptamos la impunidad y el deterioro moral como parte de nuestra realidad. No la deberíamos perder.


Extraños tropiezos

Si fue Estados Unidos el que dio al mundo la información sobre Lava Jato, ¿cómo es que ahora se hace el desentendido y pide sustentar el pedido de detención a Alejandro Toledo?

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No es un secreto que el Ministerio Público, el Poder Judicial y el Congreso de la república, en sus respectivas investigaciones, solo podrán imputar  responsabilidades penales a altos funcionarios públicos en el escándalo Lava Jato a partir de —casi exclusivamente— las confesiones que los procesados brasileños formulan en Brasil y Estados Unidos bajo el sistema de la delación premiada. Por sí mismos, los organismos investigadores peruanos tienen enormes dificultades para seguir las rutas internacionales de dinero y abrir el secreto de las cuentas en el extranjero.

En cambio, cuando es el propio corruptor quien señala con detalle cómo pago una coima, no hay manera para este de evadir la contundencia de las pruebas y por ello el proceso se facilita enormemente.

En los dos casos ya conocidos en nuestro país, Toledo con la Interocéanica y Cuba más cómplices en el tema del Tren Eléctrico, las imputaciones y las subsecuentes detenciones y allanamientos han sido consecuencia de la información proporcionada por Odebrecht a través de Lourdes Carreño Carcelén y Jorge Simoes Barata. Información que fue entregada con detalles a la fiscalía brasileña y a la que el fiscal Hamilton Castro tuvo acceso, así como el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que la dio a conocer a todo el mundo mediante un comunicado contundente al respecto.

Quiere decir que el gobierno de EEUU tiene todos los detalles de las acciones delictivas y sobre la base de ellas ha negociado con Odebrecht las sanciones pecuniarias y penales a que hubiera lugar en su jurisdicción.

Por eso no se entiende que sea el mismo gobierno estadounidense quien ahora pida “sustentar” el pedido de detener a Alejandro Toledo y proponga un mecanismo de extradición que es largo y complicado. Si ellos mismos le dieron esa información al mundo y las autoridades peruanas actúan en consecuencia, sin dilación y con celeridad plausible, ¿cómo es que EE. UU. se hace el desentendido y pide sustentar el pedido peruano? ¿Es posible deducir que el gobierno norteamericano es tan chicha y desordenado que un ministerio (el de Justicia) no le dice nada a otro (el de Estado, que equivale al de Relaciones Exteriores)?

Nadie lo creería. ¿Entonces qué? ¿Los norteamericanos tienen doble juego? ¿O hay lobbies tan fuertes en su gobierno que tienen capacidad para poner trabas a la lucha contra la corrupción?

Todo es posible. No olvidemos que con el sistema penal más grande y eficaz del mundo, es en EE. UU. donde más droga se consume que en cualquier otro país, dónde más mafias subsisten (incluso con raigambres culturales) en sus principales ciudades y más espacios elusivos posee, como el estado de Delaware o la ciudad de las Vegas, o sus posesiones caribeñas. Son esos los espacios que justamente los acusados aprovechan para eludir la justicia, lo que sin duda retrasa en forma considerable la lucha anticorrupción.

Pero creemos que no es posible sostener semejante tesis ante un caso que reviste una envergadura insondable y cataclísmica para todo el continente.

Hay que señalar que, pese a que solamente se ha imputado delito de tráfico de influencias y se ha comprendido en la investigación únicamente a Alejandro Toledo (sin cómplice alguno), el trabajo de la Fiscalía y del juzgado ha sido encomiable en su celeridad y efectividad, y sería mezquino escatimar el elogio.

Sin embargo, da la impresión de que frente a todo lo que queda por delante es por ahora muy poco lo avanzado. Paciencia y mucha constancia en todo caso. Tarde o temprano la verdad, que ya está escrita en documentos oficiales, se conocerá. De ello no cabe la menor duda.


PPK en su laberinto

¿Cómo es posible levantar la bandera anticorrupción con una mano y con la otra firmar la adenda que prácticamente regala a allegados el aeropuerto de Chinchero?

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Cada día trae su propio afán, dicen las Sagradas Escrituras y vaya si cada día en esta saga de anticorrupción cubre con largueza semejante aserto. Amanece el día y nos tropezamos con nuevas revelaciones. Cae el sol y hay otros nombres, nuevos implicados, más revelaciones, negativas impregnadas de un cinismo inocultable o, de pronto, declaraciones casi exculpatorias provenientes de quien uno menos pensaba.

Y la historia dirá que en la semana en que se revelaron los millones de Nadine… la verdadera sorpresa fue Duberlí Rodríguez, hombre fuerte del Poder Judicial. Tiene amplia trayectoria como juez y político y asumió el cargo con una actitud que le ganó la buena voluntad de muchos peruanos que veían en el alguien capaz de mantenerse firme en la lucha contra la corrupción.

Verlo a Duberlí el otro día, con el rostro circunspecto y un tonito de voz entre falsete y miedoso, sostener que no hay delito pues los millones de Nadine forman parte de un aporte y esta figura no es ilegal… ha sido demasiado. Con la inocencia perdida hace rato, la opinión pública percibe con desilusión  que el hombre fuerte del PJ sigue al servicio de la que fuese pareja presidencial. Qué le sabrán. Esa es la expresión que, en la actual situación de corruptela, termina teniendo asidero.

No se puede confiar en nadie y esto recién empieza, de manera que relájese y sopese cada giro. Una encuesta de GFK revela que la aprobación a PPK cayó seis puntos más en febrero y ahora se encuentra por debajo del tercio. Contra ese desplome continuo no hay "cállense" que valga, ni sirve tomarse pastillita alguna.

Tampoco veo estrategia posible capaz de revertir esa tendencia. Al contrario, casi cada semana el gobierno contribuye al descrédito. Y no se trata solamente de una crisis por falta de iniciativa. A veces, lo menos defendible de este gobierno son ciertas iniciativas inexplicables.

Dejemos de lado todo encono o bandería y hagamos una pregunta de sentido común. ¿Cómo es posible levantar la bandera de la anticorrupción con una mano y con la otra firmar una adenda (ya calificada de ilegal por el contralor) que prácticamente le regala a un grupo económico el aeropuerto de Chinchero por cuarenta años?

Ya se habla de pagos de Odebrecht vinculadas a cuentas del presidente. La declaración de Barata fue publicada con varios párrafos cubiertos de negro. Se dice que son las respuestas de Barata a la pregunta sobre la participación de Pedro Pablo en lo de la Interoceánica luego que su jefe político, Toledo, cobrase los veinte millones. ¿Cómo verle un buen final a este gobierno de lujo? ¿Cómo?