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¿Duberlí, defensor de oficio?

Si esas son las autoridades judiciales encargadas de la lucha anticorrupción, el tema no pinta nada bien.

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¿Duberlí, defensor de oficio?

Si esas son las autoridades judiciales encargadas de la lucha anticorrupción, el tema no pinta nada bien.

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El mismísimo presidente del Poder Judicial Duberlí Rodríguez Tineo, ex diputado por Izquierda Unida-Patria Roja (1985-1990) —y uno de los autores (en diciembre de 1985) de un proyecto de ley para conceder amnistía a sentenciados, detenidos o comprendidos en procesos judiciales por delitos de terrorismo, para más señas— nos ha dicho que la sola declaración de un colaborador eficaz no amerita que la fiscalía solicite prisión preventiva contra un investigado. Y lo ha dicho refiriéndose al expresidente Ollanta Humala, acusado por dos importantes ejecutivos de Odebrecht (Jorge Barata y Marcelo Odebrecht) de haber recibido tres millones de dólares para su campaña en el 2011, agregando que habría que tomar en cuenta que Humala recibió el soborno (porque de eso estamos hablando) CUANDO NO ERA FUNCIONARIO PÚBLICO sino candidato. Si todo eso ha dicho, la cosa resulta muy preocupante.

Y si luego nos enteramos de que la Segunda Sala Penal de Apelaciones revocó las medidas restrictivas para abandonar el país que el juez Richard Concepción le impuso a la exprimera dama Nadine Heredia (también investigada por la recepción de dicho dinero ilícito en su condición de presidenta del Partido Nacionalista) y a varios parientes de esta, pues no cabe duda de que nos hallamos ante una situación muy pero muy delicada: nos encontramos con un inesperado defensor de oficio (Duberlí) de un expresidente (Ollanta) seriamente involucrado en actos de corrupción y con unos jueces que están propiciando una situación de impunidad absoluta para una persona (Nadine), que no ha sabido explicar convincentemente su errático y nefasto paso por el poder.

Así, con esas autoridades judiciales encargadas de la lucha contra la corrupción, el tema no pinta nada bien. No lloremos luego sobre la leche derramada… advertidos estamos.


Si eres AG, ¡ya fuiste!

Es esperable que, con todas las expectativas puestas sobre Humala, luego del 1 de junio las misteriosas siglas pasen a un segundo plano.

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Es esperable que, con todas las expectativas puestas sobre Humala, luego del 1 de junio las misteriosas siglas pasen a un segundo plano.
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Si eres AG, ¡ya fuiste!

Es esperable que, con todas las expectativas puestas sobre Humala, luego del 1 de junio las misteriosas siglas pasen a un segundo plano.

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Dicen que desde el soleado Madrid, Alan García estaría haciendo una lista de todas las empresas o personas vinculadas al Gobierno o farándula cuyas iniciales son AG, para confundir y que esta sociedad chismosa las difunda creando así la duda de algo que parece indubitable. ¿Y es que hay demasiados culpables menos él?

Calificó de “patinada” que las iniciales AG en las agendas de don Marcelo se refieran a algún soborno en Olmos (proyecto que el gobierno aprista entregó a Odebrecht en junio de 2010 por 25 largos años), afirmando con absoluta certeza que se refieren a “Andrade Gutiérrez”, empresa con la que compitió en la licitación. En todo caso, ambas tienen larga historia no solo en el Perú, sino en casos muy complicados y públicamente nefastos como la sobrevaloración del Estadio de Maracaná para el Mundial de Brasil 2014.

Para mala suerte de AG, hay demasiadas voces que levantan sospechas acerca de su supuesta inocencia. Con o sin iniciales en las agendas, queda clarísimo que altos funcionarios de las empresas corruptas brasileñas coinciden que la cercanía con el expresidente era clave para hacer negocios en el Perú durante su mandato. Me resulta imposible pensar, por ejemplo, que alegremente la Interoceánica haya pasado de costar de US$800 millones a US$1300 millones sin que el importantísimo AG lo supiera. Inviable que la firma de adendas por parte del Estado Peruano con Odebrecht, a la que representaba su amigo Jorge Barata —con quien viajó 23 veces— no hubiera sido conocida por el presidente.

Somos un país de recursos limitados y por más que haya tenido la fortuna de recibir una economía bastante estable (en el 2006, el Perú creció gracias al dinamismo de la demanda interna, crecimiento de la economía mundial, aumento de exportaciones totales, superávit de balanza comercial) que no se compara ni por asomo con las arcas vacías en las que entregó el país en 1990, es absolutamente inconcebible que un incremento de US$500 millones en una obra emblemática no fuera aprobado por todos los niveles correspondientes de autoridad del Ejecutivo, hasta la misma cabeza del Estado.

Tanto interés y amistad con Jorge Barata, con altos funcionarios de empresas brasileñas (que luego de su Gobierno le gestionaron el dictado de carísimas conferencias) y con importantes autoridades como José Dirceu, exjefe de gabinete de Lula da Silva (hoy condenado a 32 años de prisión por corrupción y lavado de activos) le regalaron el “Cristo del Pacífico”, sobre el cual con displicencia declaró: "¿Sabe qué? Yo veo las cosas; eso no le ha costado un centavo al Perú. Si quieren echarlo, échenlo". ¿Tirar por la borda su único regalo? ¿Tanta generosidad?

En este escenario, me preocupa la cantidad de información que se recibirá a partir del 1 de junio por el levantamiento de la reserva de las 78 “delaciones premiadas” de Brasil. Nuestro Poder Judicial se embalsará y el misterioso AG pasará a segundo plano, por cuanto se espera mucho protagonismo de los Humala.

Es indispensable que el Gobierno dote de todos los recursos necesarios a nuestro Poder Judicial para que puedan procesar toda la información con absoluta diligencia y probidad. ¡Que no sean derrotados por la astucia!


¡Erre con erre, Gorriti!

Triste balbuceo en Canal N de operador del antifujimorismo al intentar reiterar acusación de financiamiento a Keiko, ¡tras ser desmentido por la Fiscalía!

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Triste balbuceo en Canal N de operador del antifujimorismo al intentar reiterar acusación de financiamiento a Keiko, ¡tras ser desmentido por la Fiscalía!
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¡Erre con erre, Gorriti!

Triste balbuceo en Canal N de operador del antifujimorismo al intentar reiterar acusación de financiamiento a Keiko, ¡tras ser desmentido por la Fiscalía!

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Fue verdaderamente aleccionador ver a Gustavo Gorriti, pretendido gurú del periodismo de investigación, balbucear incoherencias frente al imberbe Hudtwalcker en Canal N, quien encima lo trataba con guante blanco y reverencia. Gorriti daba vergüenza ajena al momento de pretender deducir, con un razonamiento alambicado, que era posible que —en algún sentido y considerando los supuestos— que Odebrecht haya declarado a los fiscales peruanos que la firma corruptora brasilera financió la campaña de Keiko Fujimori.

Cuando se pone el odio ante todo, es perfectamente válido hacer el ridículo total. Lamentablemente Gorriti incurrió en una educada embarrada tras otra. Ya la Fiscalía había desmentido las declaraciones que Gorriti le atribuía a Odebrecht, pero el gran Gorriti seguía en su propio mundo. Si revisa usted las imágenes, lector, verá que tras el desmentido el mejor argumento para terquear a favor de la veracidad de lo publicado, según el propio Gorriti, es que el propio Odebrecht dijo que no estaba en condiciones de probar si Keiko había recibido, que eso le correspondía a Barata. Barata ya había asegurado tiempo atrás que no, pero eso a nadie pareció importarle.

Luego se han filtrado algunos aspectos del diálogo en Brasil donde lo relevante es que quien le preguntó a Odebrecht por el financiamiento a otros partidos fue Pedraza, abogado de Nadine y Ollanta y la persona que aparentemente hizo patinar a Gorriti.

La historia misma queda ahí. Lo más probable es que Pedraza haya hecho patinar a Gorriti; dudo de que este último esté a la altura de ciertos operadores políticos que recurren sin más a la fabricación. Sí se entiende que su marcado antifujimorismo lo haya llevado a ser tonto útil de una maniobra urdida por los defensores de Nadine y Ollanta.

Lo que sí se revela con claridad es la desesperación del antifujimorismo, su necesidad de fabricar cualquier evidencia comprometedora. También ha sido notable el despliegue inmediato que cierta prensa le dio a la historia.

Todo apunta a una marejada que se levantará más todavía a medida que se vayan materializando las censuras ministeriales y se vaya revelando de manera oficial el contenido de lo que se ha declarado en el Brasil respecto a los sobornos en el Perú. Dicen que a la hora de la hora no quedará títere con cabeza. Incluso ya circula una versión señalando que Susana Villarán habría fugado a Colombia. Pero uno ya no sabe qué creer.