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¡Patapúfete!

Hillary Clinton se desvanece en plena campaña y pone en riesgo su elección para la presidencia de Estados Unidos.

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¡Patapúfete!

Hillary Clinton se desvanece en plena campaña y pone en riesgo su elección para la presidencia de Estados Unidos.

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Si puedes soportar los rigores de una campaña presidencial decía Richard Nixon es que no estás enfermo. El expresidente se refería así a los rumores que circulaban sobre el estado de salud de su rival en las elecciones de 1960, John F. Kennedy quien, finalmente, terminó ganándole.

Como es bien sabido Kennedy siempre estuvo, como se dice coloquialmente, hasta las patas; aunque nunca nadie se enteró fuera de su circulo más íntimo sino hasta después de su muerte.

Hillary Clinton ha sufrido un desmayo imposible de disimular y, para su desgracia, captado y transmitido por los medios de comunicación y viralizado a través de las redes sociales. Todo en plena campaña electoral, a tal punto que luego del penoso colapso de la candidata demócrata se ha sabido que fue diagnosticada de neumonía, teniéndole que dar un respiro a su campaña para poder recuperarse.

Independientemente de quién se trate, la imagen de un candidato presidencial enfermo aquí y en la Conchinchina es fatal para sus aspiraciones políticas. Pocos votan por un enfermo o enfermizo para presidente, pues el liderazgo es sinónimo de fortaleza física y mental y los enfermos, por lo general, no la tienen. Tanto es así que es muy poco probable el caso de un candidato que confiese ante sus electores una enfermedad grave y, por el contrario, no faltan los enfermos que se hacen pasar por sanos produciendo una serie de imágenes en ese sentido.

Franklin Roosevelt, por ejemplo, cuatro veces presidente de los Estados Unidos, era un inválido cuando postuló a la presidencia pero pocos lo sabían. El gran presidente del New Deal se dio maña durante todos sus años en la Casa Blanca para que el pueblo norteamericano no notara su postración debido a la polio. Fue tal su empeño por ocultar su condición física que ordenó construir un ramal particular en el metro de Nueva York (el "track 61"), que lo llevara directamente de la estación central al Waldorf Astoria, el hotel donde se hospedaba cuando visitaba la ciudad. Hoy el ramal está clausurado.

En su hora más difícil, luego del alevoso ataque del imperio japonés a Pearl Harbor, Roosevelt se presentó ante el Congreso para declarar la guerra al Japón y entró al capitolio "caminando". Armado con unos aparatos ortopédicos de metal dolorosísimos y ocultos, pudo ponerse en pie y, del brazo de su hijo, se deslizó "como si caminara" entre aplausos por el largo camino que llevaba al podio desde donde dirigió su histórico mensaje al pueblo norteamericano. Nadie se enteró de que el presidente dio su discurso con su cuerpo apoyado por unos balaustres tras el podio que lo hacían ver como si estuviera parado.  

Así las cosas, a la antipatía que genera entre muchos norteamericanos la señora Clinton por un sinnúmero de razones se ha sumado el hecho de que está innegablemente enferma a dos meses de celebrarse las elecciones, confirmando los rumores que circulaban sobre su mal estado de salud.

Donald Trump, su rival republicano, genera sin duda tanto o más rechazo que Clinton por otro sinnúmero de razones, aunque en su caso no hay enfermedad a la vista y, por el contrario, mucho derroche de energía y vitalidad.

No es que la mesa esté servida para él, pero, en todo caso, le ayuda mucho el hecho de que la otra comensal esté más que indispuesta para el atracón.


¿Tiene sentido o no un TPP sin Estados Unidos?

Sin duda, en el contexto del APEC este tema será materia de conversación.

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¿Tiene sentido o no un TPP sin Estados Unidos?

Sin duda, en el contexto del APEC este tema será materia de conversación.

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A inicios de año se firmó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que incluye a 12 países, y que en conjunto constituye el 40% del PBI del mundo y a 800 millones de personas. Tres países latinoamericanos están incluidos en el bloque: Perú, México y Chile se suman a EEUU, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Vietnam, Singapur, Brunei y Malasia.

El acuerdo tiene que ser ratificado por los congresos de los países firmantes y para que entre en vigencia al menos seis países que abarquen al menos un 85% del PBI total de los países involucrados lo deben ratificar antes de febrero del 2018. Es decir, el tratado se cae si Estados Unidos o Japón no lo ratifican, debido al peso de sus economías.

La negociación del TPP causó muchas críticas en los distintos países involucrados, debido a la manera secreta y poco transparente en la que se acordaron sus términos. Los negociadores argumentaron que no era posible mayor transparencia debido al número grande de países involucrados. Hay mucha insatisfacción con el TPP en todos los países, EEUU incluido, a pesar de que en los países pequeños se le menciona como el gran beneficiario. Trump y Clinton en sus respectivas campañas presidenciales anunciaron que no iban a solicitar su ratificación, por considerarlo perjudicial a los intereses de su país.

Y parece poco probable que el Congreso americano lo ratifique, con lo que abortaría este esfuerzo de integración. ¿Qué pasaría con el TPP en ese caso? Lo más probable es que varios países exijan renegociar siquiera aquellos acuerdos incluidos a solicitud de EEUU y que causaban mucha controversia, en particular los capítulos sobre propiedad intelectual y el uso de internet. El retiro de EEUU también permitiría el ingreso de otros países como China y Rusia, que no se sentían cómodos con muchos de los requerimientos norteamericanos.

Es evidente que si EEUU decide no ratificarlo, los países firmantes dispuestos a hacerlo deberán acordar una nueva estrategia para el TPP. La mayoría de los firmantes está esta semana en Lima por el APEC, en el que sin duda va a ser materia de conversación.

En el caso peruano, mejor postergar cualquier decisión definitiva sobre este tratado hasta estar seguros de la decisión americana, aprovechando la coyuntura para analizar los posibles distintos escenarios que se pueden presentar y la conveniencia de firmar un acuerdo de esta naturaleza sin EEUU, de ser el caso.

Finalmente, se debe explicar claramente los beneficios de este tratado a la opinión pública, más allá de indicar que estamos incorporando a cinco países con los que no teníamos tratados comerciales (Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei y Vietnam).


Asia-Pacífico y el Perú

Históricamente, la relación de nuestro país con Asia ha mantenido un increíble potencial gracias al Océano Pacífico.

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Asia-Pacífico y el Perú

Históricamente, la relación de nuestro país con Asia ha mantenido un increíble potencial gracias al Océano Pacífico.

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El jurista Carlos Fernández Sessarego sostuvo que "la libertad es proyección de actos o conductas en función de un futuro apoyándose en el pasado". Extrapolando esta definición al planeamiento de la gran estrategia, aparece imponente el estudio reflexivo de la historia para sostener las estrategias de políticas de Estado.

Por ejemplo, observemos lo propuesto por el capitán de navío Ricardo Forsyth Rivarola en 1988: "Las riquezas de la llamada Cuenca del Pacífico constituyen una reserva vital no solo para los países ribereños, sino para toda la humanidad […] La importancia económica de la zona aumenta cada día más por los recursos existentes, y por el gran dinamismo comercial que se ha impuesto […] Los centros de poder mundial se están desplazando hacia el Pacífico […], bien podemos decir que estamos asistiendo al nacimiento de la Era del Pacífico". Podemos afirmar con optimismo que esa realidad es conocida por el Perú.

De hecho, desde tiempos virreinales el Galeón de Manila conectó a través del comercio a estas regiones vinculadas por el Océano Pacífico. Tanto las mercaderías como las ideas, la cultura y el progreso, así como las personas, se conectaron a través del medio marítimo. Vale recordar las tempranas expediciones de Álvaro de Mendaña (1567-1569, 1595-1596) que zarparon desde el Callao y descubrieron las islas Salomón y Marquesas, respectivamente.

Desde la óptica diplomática y comercial, el limeño capitán de navío Juan Francisco de la Bodega y Quadra tuvo actuación principalísima en la cuestión Nootka, en la actual costa oeste de Canadá, durante el último cuarto del siglo XVIII. Se trató de un incidente originado entre Gran Bretaña y España por el comercio de pieles de nutria con Cantón. Este bien era de los pocos que despertó el interés comercial del “cerrado” imperio asiático.

En tiempos republicanos la perspectiva del canciller de la Riva Agüero y Looz Corswarem (1872-1875), destacada por el diplomático e historiador Hugo Pereyra, evidenció la agudeza propia de la política exterior de aquellos años: “En el movimiento general del progreso humano, los pueblos del Asia Oriental, especialmente la China y el Japón, están llamados a ejercer poderosa influencia en el equilibrio de las sociedades modernas […] ; interesan de un modo más particular a los estados incipientes de América”.

En aquel contexto se mandó como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario al capitán de navío Aurelio García y García para abrir relaciones diplomáticas con los imperios de China y el Japón.

Con estos antecedentes de la presencia peruana en la región Asia-Pacífico (sin mencionar los posibles viajes del inca Túpac Yupanqui a la actual Polinesia), se observa el increíble potencial para el país de explotar los cinco atributos del mar (recurso, medio de transporte, medio de información e intercambio de ideas, medio de dominio y, finalmente, medio ambiente) focalizando su atención en el océano Pacífico (APEC y la Alianza del Pacífico son un clarísimo ejemplo).

Este acercamiento tendrá entre sus resultados aunque suene a verdad de Perogrullo— un sólido crecimiento económico que puede ir acompañado de un desarrollo humano con el intercambio mutuo de tecnologías y conocimientos.