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Enemigos "made in USA"

La "Guía para Promotores/Activistas Comunitarios", financiada por capitales estadounidenses, busca petardear la industria que nos da de comer.

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La "Guía para Promotores/Activistas Comunitarios", financiada por capitales estadounidenses, busca petardear la industria que nos da de comer.
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Enemigos "made in USA"

La "Guía para Promotores/Activistas Comunitarios", financiada por capitales estadounidenses, busca petardear la industria que nos da de comer.

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Cayó a mis manos una “Guía para Promotores/Activistas Comunitarios” publicada por Global Response (entidad con domicilio en Boulder, Colorado)  y financiada por el Proyecto de Justicia Global de Minnesota, todos capitales estadounidenses gestando enemigos en  países como el Perú, el cual para su infortunio tiene la mayoría de sus huevos en una sola canasta.

Nos guste o no, el Perú es un país minerodependiente. Ejemplo clarísimo es Apurímac, otrora el departamento más pobre del Perú, hoy el de mayor crecimiento a nivel nacional (23%) gracias al proyecto Las Bambas, que ha generado empleos y optimizado la calidad de vida de muchas comunidades. Esto, muy a pesar de los incitadores antimineros que la habían declarado su zona de conflicto favorita.

Arequipa es otro departamento cuyo crecimiento en este último periodo es un reflejo de las inversiones que demandaron la ampliación de la planta de Cerro Verde y cuya mayoría de pobladores prende velitas para que Tía María sea una realidad. Los pobladores de Chumbivilcas (Cusco) acaban de cerrar un plan de inversiones para su región de poco más de 2712 millones, que se reflejarán en 145 proyectos de agricultura, educación, salud y transporte, así como de agua potable y saneamiento. Evidentemente, los recursos para realizar estas obras salen del canon pagado por las industrias extractivas que los enemigos del Perú (financiados por entidades estadounidenses como las mencionadas arriba) irresponsablemente satanizan sin conocer nuestra realidad. 

Cajamarca ha tenido importantísimos picos de crecimiento en el 2002, 2005, y 2008, pero básicamente en el área urbana y en razón de las actividades de Yanacocha. Hoy no es ni el pálido reflejo de esos años de bonanza; se hunde en la más profunda recesión mientras un procesado y corrupto Gregorio Santos se pasea por el país, buscando más incautos a favor de su “causa política”, aquella de la desolación y la pobreza en la que ha sumido a su región.

Existen ciudades como Quiruvilca, La Oroya, Morococha e Ilo que se han gestado en torno a operaciones mineras y con el transcurso de los años han ido creciendo y formando unidades administrativas. Las ciudades suelen ser posteriores a la operación minera y no al revés, aunque hoy la minería moderna se está cuidando de no fomentar la formación de nuevas urbes.

La ciudad de Cerro de Pasco, también llamada por los españoles “La Ciudad Real de las Minas” tiene más de cuatro siglos de explotación por la riqueza mineral de la zona alto andina y es el ejemplo emblemático por excelencia de comunidades casi 100% minero-dependientes. 

¡Perú no es el único caso! En Chile se formó la ciudad de Chuquicamata que luego de 92 años fue trasladada por el operador Codelco a la ciudad de Calama, al norte de Chile. Países tan desarrollados como Suecia tienen a la ciudad de Kiruna, nacida alrededor de la mina del mismo nombre, una de las más grandes productoras de hierro del mundo. Hace diez años decidieron mover a la localidad, pero jamás consideraron cerrar la mina, ¡gran fuente de riqueza para la población!

¡Es que Dios aprieta pero no ahorca! Hay países como Argentina cuyo suelo ha sido la base principal de su desarrollo económico. Sus granos y carne son ampliamente conocidos, y en alguna época el país fue llamado “El granero del mundo” (hoy vive otra realidad, desafortunadamente). O por ejemplo Japón, con 127 millones de habitantes, 340 personas por Km2, a diferencia de Perú que tiene solo 31 millones y 24 habitantes por Km2. Los japoneses no tienen muchos recursos minerales ni fuentes de energía como nosotros, pero el trabajo duro, la disciplina y el desarrollo de sectores estratégicos de su economía como los productos manufacturados y la tecnología han determinado un crecimiento exponencial del país.

Perú ha sido bendecido con sus minerales, importantísima fuente de riqueza. Pero la minería es una industria calumniada por sus detractores, manipulada políticamente por los corruptos, aunque hoy vigente y en crecimiento. ¿Como hubiéramos hecho con este territorio de geografía tan accidentada y costa desértica, difícil para la agricultura, sin la minería? Perdón, pero tiene una altísima incidencia en nuestro PBI: ¡nos da de comer!

Esta “Guía para Promotores/Activistas Comunitarios” financiada por dineros estadounidenses, siendo Estados Unidos el país más capitalista del planeta, uno de los mayores contaminantes y cuyo presidente le da la espalda a las acciones contra el cambio climático, señala: “La presencia de las empresas es nefasta para la comunidad. La minería [...] está entre las actividades más destructivas del planeta,  especialmente para las comunidades indígenas [...] Los minerales [...] son muy rentables, de manera que hacerles resistencia requiere trabajo arduo [...] Pese a que las empresas extractivas son poderosas, también son vulnerables. Existen maneras de detenerlas. Puede llevar años, pero los resultados valen la pena”.

Me pregunto: ¿Idearán esta guía a conciencia o simplemente es un cómodo medio de vida desde un escritorio con aire acondicionado y sin ensuciarse los zapatos?


Bitácora de abril

Un mes de alivio para el Ejecutivo; un mes de tolerancia para un gobierno que recién comienza reacomodarse luego de El Niño Costero.

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Un mes de alivio para el Ejecutivo; un mes de tolerancia para un gobierno que recién comienza reacomodarse luego de El Niño Costero.
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Bitácora de abril

Un mes de alivio para el Ejecutivo; un mes de tolerancia para un gobierno que recién comienza reacomodarse luego de El Niño Costero.

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Abril ha sido un mes de alivio para Ejecutivo. También de tolerancia para el país. Tolerancia a un gobierno que recién comienza a reacomodarse después de El Niño; tolerancia a un ministro de Economía que en campaña habló de bajar el IGV y que ahora tiene un PBI mensual que no llega a 1%; tolerancia a un primer ministro que finalmente se quedará un tiempo más en el gobierno. Y tolerancia a un PPK que se acerca a su primer año de gobierno. Un año que está siendo de complicado aprendizaje: un año de frustración respecto a las expectativas generadas y, en líneas generales, un año de mala comunicación.

Y es que a pesar de que las encuestas indicaron un aumento en la popularidad del presidente, todavía hay un problema de percepción. Hay logros del gobierno que pasan inadvertidos y, además, un conjunto de temas que brilla por su inexistencia. ¿Dónde están, por ejemplo, los grandes proyectos de agua potable de los que se habló, las inversiones en construcción masiva de viviendas o las inversiones privadas que vendrían del extranjero? Tampoco se aprecia de una manera concreta el destrabe de la cartera de proyectos para dinamizar la economía.

No obstante, a pesar de todo, PPK gobierna más tranquilo que antes. Y la gente ya se acostumbró a su ritmo de trabajo, que es lento, de delegación y poco protagónico. Las encuestas le otorgan una mayor aceptación. Lo sigue ayudando que los congresistas de su bancada (que tanto rechazo generaban con declaraciones improvisadas) continúen moderando sus intervenciones.

El Fenómeno El Niño, además, reescribió la agenda a su favor. Y no solo la reescribió sino que la encaminó para los próximos años. En realidad, no solo la encaminó: también maquilló la gobernabilidad. Y con esa nueva agenda, Zavala parece haber retomado el rumbo que será de reconstrucción con reactivación. Tanto es así que el Congreso aprobó la ley de la reconstrucción rapidito.

Nadie habla en estos días de los Panamericanos, tampoco de Chinchero, etc. Hasta los serruchos que apuntaban a Zavala parecen haber sido guardados.

La política internacional también pone su cuota distractora: Trump, Corea del Norte, el portaaviones Vinces, el posible conflicto bélico en Asia, las elecciones en Francia, la agonía de Venezuela. Todo contribuye a quitar los reflectores del Ejecutivo y eso ayuda al actual gobierno.

Respecto al caso Humala, llama la atención que para el expresidente la discusión se centre en si los audios son procesalmente válidos. Eso es lo de menos al lado del calibre de la información (que habla de los asesinatos, torturas, financiamientos  ilegales, muertes en su entorno doméstico), al lado del hecho de que un hombre con esas características haya accedido a la presidencia de la república. Ahora recae sobre el Poder Judicial (particularmente sobre el juez San Martín) la sombra de haber sido cómplice en la absolución de Humala en el caso Madre Mía, situación que de comprobarse será una raya más a un país que tiene que comprender que así —con ese tipo de episodios y circunstancias— no puede aspirar a ser un país desarrollado.

Se está hablando además de la posibilidad política de que PPK indulte a Alberto Fujimori por razones humanitarias. Hay que ver con cuidado este tema porque podría tratarse de una simple manipulación mediática por parte del oficialismo, de un simple amague, de un mecanismo creado para distraer la atención y tontear al fujimorismo (algo similar hizo Humala cuando fue presidente). Si eso es así, repercutirá bastante pronto contra el Ejecutivo. En todo caso el presidente tendrá la posibilidad de meditar este tema, que seguramente ocupará parte de la agenda de mayo.

Desde otro ámbito de la noticia, hay que destacar que finalmente se nombró al director de la Biblioteca Nacional y que además se creó un Premio Nacional de Literatura. Adicionalmente, ya se habría decidido que el Museo de Antropología no va en la cuestionada zona de Pachacámac. Enhorabuena. Parece que las vírgenes que demagógicamente condecoraba el ministro de Cultura lo inspiraron a tomar esas decisiones.


¡Dos veces cuidado!

¿Dónde está la lucha contra la corrupción con firmeza y sin excepciones prometida por este gobierno?

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¡Dos veces cuidado!

¿Dónde está la lucha contra la corrupción con firmeza y sin excepciones prometida por este gobierno?

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Si la bandera de este Gobierno es combatir la corrupción con firmeza y sin excepciones, tienen que dar muestras en la cancha con hechos concretos. No se trata solo de pontificar y quedar bien para la foto.

1.- Recientemente Pablo de la Flor, director de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios ha declarado: “Vamos a trabajar con todas aquellas empresas que no estén impedidas de contratar con el Estado”.

Me permito recordarle que a la fecha existen múltiples compañías que han sido sancionadas por el Tribunal de Contrataciones del Estado y que siguen participando en licitaciones y contratando con el Estado, amparadas por medidas cautelares otorgadas (¿irresponsablemente?) por el Poder Judicial. No es un tema reciente: algunas sociedades mantienen procesos de amparo desde hace más de diez años. La OSCE no tiene otro camino que cumplir con el mandato judicial, aun a sabiendas de que se está cometiendo una arbitrariedad y generando un perjuicio a las empresas competidoras que sí han cumplido rigurosamente con las exigencias técnicas y patrimoniales requeridas en el proceso. Están contratando con el Estado: es dinero de todos los peruanos, pero parece que a algunos jueces solo les interesa el billetito que ingresa a su bolsillo.

Generalmente se trata de empresas que presentan información falsa e inexacta, vale decir que no cumplen con las calificaciones técnicas, patrimoniales o profesionales exigidas por las bases, en función a la magnitud de las obras. ¿Ello explicará las carreteras con capas asfálticas casi invisibles o los puentes que no soportan una emergencia?

Con igual ligereza pueden actuar ciertos tribunales arbitrales que también ostentan la facultad legal de suspender un proceso sancionador. Es inaceptable que esta situación se mantenga; la lucha contra la corrupción implica absoluta rigurosidad y firmeza. ¿Alguien en el Ejecutivo asume la responsabilidad o se distraen sin querer-queriendo?

2.- Asimismo, Pablo de la Flor ha declarado: “Felizmente tenemos en el Perú un importante número de empresas que no han sido afectadas por las olas expansivas del escándalo de corrupción”.

En febrero pasado, la ministra de Justicia anticipó que en virtud de los dispuesto por el D.U. 003-2017 Graña y Montero y las otras empresas que están siendo investigadas por el caso Odebrecht podrían seguir contratando con el Estado hasta que se defina su situación legal y haya una condena definitiva, sobre la base de la presunción de inocencia. Vale decir: no basta que existan indicios evidentes —¿clamorosos?— para inhabilitarlas, o por lo menos descalificarlas para la contratación con el Estado. Parece olvidar que mientras la obra privada es problema de a dos, la pública afecta a todos los peruanos.

Hace pocos días, la procuraduría ad hoc del caso Odebrecht interpuso denuncia penal ante el Ministerio Público contra Graña y Montero, JJC Contratistas Generales e Ingenieros Civiles y Contratistas Generales S.A., así como sus representantes legales, por el presunto delito de colusión en agravio del Estado.

De acuerdo con lo declarado por la ministra Pérez Tello y recientemente por el ministro Zavala, estas tres compañías pueden seguir contratando con el Estado y participando en los procesos que, en el más breve plazo, se convocarán para la reconstrucción.

Pregunto: ¿qué sucede si en el transcurso de la ejecución de las obras, estas empresas son halladas culpables y condenadas? ¿Habría que convocar a un nuevo concurso? ¿Se preverá sustitutas automáticas para que no se generen retrasos? Si tienen las mismas calificaciones, ¿por que no se las contrata directamente?

De presentarse este supuesto, ninguna fianza o garantía evitará demoras, reclamos y decepción de la población expectante. ¿Para qué arriesgarse? ¿O es que todo está perfectamente diseñado para que este proceso judicial de colusión y cualquier otro que se interponga tenga la finalidad de bajar la presión y dure años de años? ¿O quizá se espera que termine muy rápido y sin ninguna responsabilidad, como regalándoles a estas empresas la oportunidad de volver a nacer?

¿Por qué no curarse en salud y solo invitar a empresas impolutas y lejanas de toda corrupción? ¿Para qué complicar el proceso de reconstrucción? ¡Señor de la Flor, usted debería tener la última palabra!