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¡Mejor traigan a Bruce Willis!

Si Sean Penn es referente del "espíritu empresarial", Chávez y Maduro lo son de "la democracia y la libertad".

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Si Sean Penn es referente del "espíritu empresarial", Chávez y Maduro lo son de "la democracia y la libertad".

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La política es, entre otras cosas, arte de los gestos y de los símbolos. Por eso, la presencia de Sean Penn en la reunión de gobernadores del FMI y el Banco Mundial francamente sorprende. Pues el actor ha mostrado reiteradamente su apoyo al régimen venezolano y, asumo, también admira la economía cubana.

Esto no tiene nada de malo, por supuesto. Mr. Penn puede pensar como quiera y defender lo que le venga en gana. Lo que es disonante es que venga a Lima a dar un discurso para incentivar a los emprendedores juveniles para hacer frente a la desaceleración y, por si fuera poco, hasta plantee que los ciudadanos deben liderar a los gobiernos.

¿El buen Sean representa simbólicamente lo que predica en Lima? Porque se supone que es para eso que se invitan celebridades a eventos de este tipo. No se le invita a Clint Eastwood, conocido defensor del uso de armas de fuego, para promocionar el desarme. No se promueve a un torero como El Juli para que incentive a los jóvenes a no maltratar animales.

Pretender que Sean Penn encarne el estímulo empresarial y el límite a los gobiernos, solo se entiende desde la ficción hollywoodense más que desde la seriedad del FMI y el Banco Mundial. Aunque también se puede entender desde el poderoso lobby demócrata en Hollywood, responsable de que algunos actores tengan más trabajo y de algunos premios Oscar sorprendentemente otorgados. ¿Tan fuerte será que llega ahora a los megaorganismos de Washington D.C.?

En todo caso, si se quiere promover el tipo de espíritu empresarial que necesita el Perú y América Latina para salir de la pobreza de verdad, sugiero que la próxima vez mejor traigan a Bruce Willis.


Meryl versus Trump

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

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Meryl versus Trump

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

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¿Qué pasa cuando una celebridad, en este caso una legendaria y muy querida actriz, utiliza un evento netamente artístico a nivel mundial para dar un mensaje político? Pues que solo se hablará de su discurso, pasando a segundo plano todo lo demás. Y si este mensaje es uno políticamente correcto contra un personaje intemperante, muy controvertido y de extrema derecha, pues la faena le resultará absolutamente redonda.

La multipremiada Meryl Streep hizo suya la noche de los premios Golden Globe criticando —sin nombrarlo— al electo presidente norteamericano Donald Trump. Este le respondió, fiel a su estilo, con la delicadeza de un elefante en un cristalería: vía un torpe tuit describió a Streep como "sobrevalorada" (sic), magnificando la situación y demostrando muy poca tolerancia a la crítica a pocos días de asumir el cargo.

A estas alturas Trump ya debería saber cuánto lo quieren en Hollywood, cuna del más rancio progresismo (exceptuando al buen Clint Eastwood) y, por tanto, debería  evitar caer en la provocación de sus ilustres representantes. Al parecer, eso es pedirle mucho al magnate convertido en el hombre más poderoso del planeta. Esa incontinencia verbal que tienen algunos políticos por declarar y responder a diestra y siniestra y sin filtros —hoy magnificada por esa arma de doble filo que es el Twitter— los hace que olviden ese famoso refrán que dice que uno es "dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".


Buscando al subcomandante Marcos (II)

Los zapatistas hoy solo son un mito: ya no los visitan la intelectualidad de izquierda ni los progresistas de Hollywood.

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Buscando al subcomandante Marcos (II)

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El llamado subcomandante Marcos ha sido identificado por las autoridades como Rafael Sebastián Guillén Vicente (19 de junio de 1957-Tampico, Estado de Tamaulipas). Luego de estudiar en colegios religiosos (de las hermanas misioneras eucarísticas y jesuitas), se graduó de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México.

Del maoísmo de la Fuerza de Liberación Nacional pasó al posmodernismo revolucionario inspirado en las ideas de Antonio Gramsci, Louis Althusser, Michel Foucault y Alain Badiou. Su posición es anticapitalista, “pero se rehúsa a proponer o buscar una solución global a todos los problemas que enfrentan los sectores desposeídos, y trata en cambio de unir todas las luchas que ya se dan sin tratar de imponer una visión o metodología en particular”. Es por ello que puede entrar sin problemas al tema indígena de Chiapas (grupos  indígenas chamula, tzeltal, tojolabal, chol y lacandón) sin el verticalismo clásico de la estructura marxista.

Marcos, que se rebautiza como Delegado Zero y luego como Galeano, se reconoce en un universalismo revolucionario/contestatario: “Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Ysidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza (ciudad al oriente de México DF), rockero en la Ciudad universitaria de la UNAM, judío en Alemania nazi, ombudsman en la Secretaría de Defensa Nacional de México (SEDENA), feminista en los partidos políticos comunistas en la post Guerra Fría, preso en Cintalapa (ciudad en Estado de Chiapas), pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la Confederación de Trabajadores de México (CTM), reportero de nota de relleno en interiores, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo (Plaza de Armas en la Ciudad de México), campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el sureste mexicano”.

Su visión globalizante pero antiglobalización se manifiesta en lo que se denominó los "Encuentros intergalácticos por la humanidad y contra el neoliberalismo”, que forman redes internacionales contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Tratado de Maastricht, el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y contra cualquier acuerdo multilateral de libre comercio se presente. Por otro lado, se concentran en lo local formando Juntas de Buen Gobierno en los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ).

La administración de Vicente Fox (2000-2006) dejó que hagan una marcha desde Chiapas a la capital, y les permitió hacer manifestaciones y discursos: nadie los asedió en el camino. Luego de ese hecho político, el movimiento se fue difuminando.

Hoy solo son un mito. Ya no los visitan la intelectualidad de izquierda ni los progresistas de Hollywood.