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El dilema de Zavala

Ahora que son públicos los cuestionamientos a la adenda de Chinchero, ¿el premier podrá seguir absteniéndose porque de por medio está su hermana?

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Ahora que son públicos los cuestionamientos a la adenda de Chinchero, ¿el premier podrá seguir absteniéndose porque de por medio está su hermana?
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El dilema de Zavala

Ahora que son públicos los cuestionamientos a la adenda de Chinchero, ¿el premier podrá seguir absteniéndose porque de por medio está su hermana?

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El primer ministro Fernando Zavala anunció semanas atrás que él había optado por mantenerse al margen de las negociaciones en torno al aeropuerto de Chinchero porque de por medio estaba su hermana, quien trabajaba desde tiempo atrás en la empresa privada aspirante a consolidar esa APP. Pensando de manera positiva y lejos de todo cuestionamiento, digamos que estábamos ante la actitud de un funcionario precavido y pulcro. Apliquemos el método del pensamiento positivo: no quería enturbiar las negociaciones ni comprometer a su hermana.

No sé si será el calor o qué, pero hasta en el trance de pensar positivamente, como ahora, veo que se levanta de pronto una pregunta verdaderamente demoledora. Ahora que hasta la Contraloría ha cuestionado esa adenda; ahora que se conoce al detalle concesiones indebidas a un grupo privado: ¿podrá el señor Zavala seguir absteniéndose de intervenir porque de por medio está su hermana? ¿Se puede aceptar eso de un premier? Tremendo embrollo. Acaso terminal.

La actual debilidad política de Fernando Zavala es un buen ejemplo de cómo funciona la trituradora de carne en las alturas del poder. Recuerdo su aparición, cuando estábamos todavía encrespados todos por las elecciones. Su porte, serenidad y entendimiento con Luz Salgado dieron tranquilidad.

Llegué a pensar que estaba ante un Kennedy criollo, verdad que con pelo negro y sobrepeso... pero aspirante a líder de talla. Él entró como conciliador pisando el pantano desde el día uno. Y su principal saboteador técnicamente hablando ha sido el propio Pedro Pablo, que con tantos dislates terminó convirtiendo al gran negociador que pudo ser en una suerte de gasfitero de emergencia. Y así vimos a Zavala obligado a transitar de una tienda a otra a parchar los baches visibles que en la pista del entendimiento democrático dejaban, además, joyitas como Meche Aráoz, Juan Sheput y otras boquitas de caramelo.

Y a partir del caso Moreno, el médico de los audios, se lo ha visto demasiado a la defensiva a Zavala. Un funcionario del que se requería liderazgo lo tendrá siempre muy difícil con tanto autogol. Vaya ocasión desperdiciada. Se escogió a alguien con capacidad de negociar cuando ningún de las partes estaba dispuesta a la negociación y, peor aún, cuando la propia casa estaba llena de resbalosos jabones que parecían minas.

Había deterioro de imagen, pero casi todo parecía sorteable hasta este conflicto de la adenda de Chinchero donde está involucrada su hermana. Uno de los dos debiera alejarse. Caballero nomás, varón.


Mitos y percepciones del gobierno de PPK (parte 1)

"Gobierno de lujo", cuestiones de confianza y más.

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1. Si gana PPK, el Perú tendrá un gabinete de lujo.

Mucha gente lo creyó, pero no porque esperaba un gobierno de lujo, sino porque la metáfora simbolizaba la esperanza de un manejo diferente. Pero eso no ocurrió: lejos de abrirse la posibilidad de un gobierno de primera línea, la percepción que hoy se tiene es la de un gobierno que fue cerrado por un grupo cercano. Tenemos un gabinete cuyos resultados —en función a las expectativas de la población— no son satisfactorios.

Y es que el gobierno se demoró demasiado en promulgar los decretos por delegación y eso lo aletargó. El caso Moreno constituyó un tremendo golpe al gobierno en general. Y el enfrentamiento de Saavedra con el Congreso fue un absurdo que le hizo mucho daño al gobierno. Para colmo, había voces en el gabinete que planteaban el cierre del Parlamento. Y mientras el país se sumergía en esa discusión, el ministro Saavedra se fotografiaba al estilo Roberto Carlos, con un millón de amigos, y hacía publicar sus fotos.

Además la precipitación de la firma de la adenda de Chinchero marcó un antes y un después. Mostró a un gabinete que quería hacer las cosas al caballazo.

Un gabinete de otra naturaleza hubiese postergado la firma de la adenda, investigado a profundidad qué fue lo que pasó para que ese contrato fuera lo que era y establecido responsabilidades; buscado un mayor consenso para el momento de la firma; y, sobre todo, no hubiese metido al ministro Vizcarra en el lío que ahora se encuentra, al borde de la censura.

Para colmo, algunos miembros del gabinete aconsejan que el ministro también se enfrente al Congreso como lo hizo Saavedra. Un gabinete de lujo no tiene ministros censurados ni la necesidad de plantearse cerrar el Congreso porque el manejo idóneo garantiza lo contrario.

2. PPK anuncia que esta vez sí hará una cuestión de confianza.

La percepción que se tiene es que ya existe un plan B para gobernar sin Congreso. Y obviamente eso daña la gobernabilidad. No se da cuenta el presidente de que si se llega a ese extremo se demostrará una gran falta de manejo político y una incapacidad para aceptar los errores que se han cometido (errores absurdos, innecesarios, producto de una falta de análisis plural). Imaginar un gobierno sin Congreso y con algunos de los actuales congresistas reciclados como ministros equivaldría a invitar a la gente a que salga a las calles. Y no una sino muchas veces.

El descalabro sería eminente  y casi inmediato. Si se firmó Chinchero habiendo un Congreso y además a la ligera, ¿qué ocurriría si el Ejecutivo actuara sin mecanismos de control? Además no se puede cerrar el Congreso con baja popularidad. Nadie lo apoyaría.

3. Los procuradores actúan a la ligera, sin seriedad y con una gran falta de profesionalismo.

La procuraduría ha solicitado cincuenta días para emitir una opinión acabada, de los cuales a las justas ha pasado más de una semana. Se supone que en los días restantes esa institución va a consolidar una posición, va a culminar su investigación, va a redactar un informe coherente. ¿Por qué, entonces, el primer ministro basa su apreciación en sueltos periodísticos y acusa e intimida de esa manera a los procuradores?

Eso no ayuda a destrabar el problema de Chinchero: esas declaraciones lejos de ayudar, complican la interpelación al ministro. Sus declaraciones, al igual que las de PPK sobre la cuestión de confianza, muestran cierta desesperación y un mal manejo comunicacional. Zavala pudo ventilar ese tema internamente, sin recurrir al escenario público y aparecer como queriendo enmendar la plana a los procuradores del Estado, que además para eso están; para investigar ahí donde hay suspicacias (este artículo continuará).


Los ovarios no están en cuestión

Toca a cualquier procurador evitar la tentación de los reflectores y presentar oportunamente un trabajo documentado.

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Katherine Ampuero y Liliana Meza son defensoras del Estado para la reparación civil que pudiera corresponder en el caso Lava Jato. Han sido nombradas por la presidenta del Consejo de Defensa Jurídica del Estado. Julia Príncipe, gracias a su confianza. No deben sentirse digitadas ni presionadas pero la autonomía que les corresponde no significa carta libre para decir o hacer lo que quieran.

Independencia sí pero no figuretismo. Seriedad y rigor para no caer en excesos. Las procuradoras deben tener todas las garantías para la autonomía que viene con el encargo, pero el respeto y la autoridad deben ganarlos. Y no precisamente con los ovarios, mal mencionados al momento en que se deciden a denunciar y llegan hasta a tocar al presidente de la Republica, quien personifica a la nación y merece por tanto más de una reserva.

Ampuero informó que presentó un escrito al fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, para compartir cuestionamientos contra el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Explicó a la prensa que su acción se debe a “supuestas operaciones sospechosas y supuestos aportes de la empresa Odebrecht Latinvest Perú a favor de la empresa Latin America Enterprise, la cual estaría vinculada al señor presidente".

La sospecha viene de una denuncia periodística de un medio hispano en Estados Unidos y es elemental que antes que un magistrado la lance a la opinión pública pase por rigurosa verificación y contraste.

Bien que Julia Príncipe rechace cualquier tipo de injerencia en el trabajo de los procuradores públicos. Pero la discreción es una virtud, aquella que nuestros abuelos llamaban sigilo, y debe informar el accionar de todos los funcionarios obligados a investigar y presentar resultados. No ayuda salir a desafiar cuando nadie las ha desafiado.

Los procuradores tienen que ser absolutamente responsables. Más en una coyuntura en que la desconfianza afecta a todos los políticos. Si se llegara afectar a la presidencia de la republica entraríamos en un verdadero colapso. Entonces a demorarse y pensar antes de pasar a mayores, más cuando se trata de un presidente en funciones.

Se entiende su posición: nadie tiene corona y la decisión de que todo corrupto caiga es respaldada por la ciudadanía. Pero también se entiende el malestar del Ejecutivo, representado por Fernando Zavala, para exigir que el Consejo de Defensa Jurídica del Estado actúe con rigurosidad y profesionalidad.

Los procuradores deben actuar coordinados con la Fiscalía, no pueden imputar delitos cuando la fiscalía no lo ha hecho todavía por estar a la espera de medios probatorios suficientes. No deben ser atropellados pero tampoco pueden atropellar. Muy bien que se resistan a todas las presiones, que de seguro existen, muy mal que usen frases grandilocuentes que no vienen al caso y menos cuando no presentan mayor novedad, ni nuevos indicios que den mayor solidez a su decisión de imputar graves delitos.

Toca a todos los procuradores evitar la tentación de los reflectores y presentar oportunamente un trabajo documentado en el que, de seguro, ni ovarios ni testículos están en cuestión.