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Hielo roto

Al salir no fue precisa ninguna jaladita de mano. Keiko giró sonriente y estampó un beso cordial en la mejilla del presidente.

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Al salir no fue precisa ninguna jaladita de mano. Keiko giró sonriente y estampó un beso cordial en la mejilla del presidente.
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Hielo roto

Al salir no fue precisa ninguna jaladita de mano. Keiko giró sonriente y estampó un beso cordial en la mejilla del presidente.

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En el mundo de la imagen y el lenguaje corporal era preciso estar atento a descifrar qué expresaban Pedro Pablo y Keiko al momento de iniciar el diálogo y ver también si al final de la cita el lenguaje corporal de ambos indicaba el mismo talante inicial o no.

El contenido mismo del diálogo, tema por tema, estaba desde ya a buen recaudo habida cuenta que ambos líderes no se reunían a solas. Fue lo más sensato. Porque si una es la obstruccionista oscura que manipula a la sombra y el otro es el dicharachero presidente al que hay que andar traduciendo… lo mejor era reunirse con adjuntos. Era fundamental que hubiera un referente común tanto al momento del diálogo cuanto al momento crucial de hacer el seguimiento del diálogo.

La presencia de Chlimper era natural en su condición de secretario general de Fuerza Popular y a la hora del análisis puede decirse lo mismo de Vizcarra, vicepresidente de la república. Pero al rematar el recuerdo de la imagen queda claro que Fernando Zavala está ya pintado como jefe de gobierno. Podría permanecer al frente de la cartera de Economía, que se apresuró en ocupar y para la cual reúne calificaciones, pero ni soñar con permanecer en la PCM. Tendremos nuevo gabinete y nuevo primer ministro.

Pero no era una reunión para llegar a acuerdos puntuales. Si de verdad estaba destinada a ser una reunión productiva, la cita debía servir ante todo para romper el hielo entre ambos personajes. Para lo demás están los operadores políticos que han quedado empoderados.

Por eso invito nuevamente a poner atención al lenguaje corporal. En el reino del video es posible ver en detalle como empezó y terminó toda la escena. Keiko llegó con paso cauto, casi oteando el horizonte. Peter Paul le dio la mano y, tras perceptible jaladita de mano masculina, estampó el besito en la mejilla que no estaba en la intención original de Keiko. Todavía quedaba el recelo, como en un quinceañero al que se acude con nervios.

Al salir dijeron lo que dijeron y se despidieron cordialmente. Nuevamente saludito con la mano, para un lado y para el otro lado. Fotos por doquier. Y luego él la escoltó hasta su vehículo y una vez ahí volvieron a despedirse con el limeñísimo besito en la mejilla. Pero esta vez no fue precisa ninguna jaladita de mano. Keiko giró sonriente y estampó el beso cordialmente entregada. Era diferente. Ya habían bailado y aparentemente para bien. Esta historia continuará.


Nelson Shack: ¿haciendo crecer la burbujita?

Designar a un solo candidato para contralor parece una tomadura de pelo por parte del Ejecutivo.

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Nelson Shack: ¿haciendo crecer la burbujita?

Designar a un solo candidato para contralor parece una tomadura de pelo por parte del Ejecutivo.

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Designar a un solo candidato para el cargo de contralor general de la república parece una tomadura de pelo por parte del Ejecutivo. ¿Qué están tramando? ¿Imponer a Nelson Shack? ¿Dilatar el proceso de designación del nuevo contralor si éste fuera rechazado?  

¡Debió presentarse una terna! No estamos para juegos o riesgos; es indispensable contar con un reemplazante a la mayor brevedad y reestructurar la Contraloría. Absolutamente irresponsable llevar a cabo el proceso de Reconstrucción con Cambios —cuyo plan debería estar listo en agosto— con una Contraloría acéfala. ¿O queremos que se repitan las mismas “inadvertencias” que permitieron cancha libre para la corrupción y que hoy pagamos con un país casi ingobernable de galopante informalidad?

Algunas reflexiones:

1. La CGR fue constituida en el año 1929 durante el gobierno del Presidente Augusto B. Leguía, como respuesta a los escándalos de corrupción de la última fase del Oncenio. Como se creó bajo presión, siempre fue una entidad para la foto. Poco presupuesto, pobremente equipada, ninguneada, la última rueda del coche. Era importante que existiera pero que no perturbara.

2. ¡Sin embargo, si ha habido excelencia! Miguel Angel Cussianovich, designado por Fernando Belaunde en 1980, es reconocido como uno de los mejores contralores que ha tenido el país. Ocupó el cargo después de que la institución estuviera en manos de cuatro generales EP durante la dictadura militar y se mantuvo hasta 1987, bregando arduamente para fortalecerla y empoderarla a pesar de las resistencias. Fue reemplazado por Luz Aurea Sáenz quien ejerció el cargo, sin mayor brillo, hasta el 5 de abril de 1992.

Luego del autogolpe, Fujimori designó a Dra. Maria Herminia Drago quien durante una penosa y fugaz gestión despidió a la mayoría de sus funcionarios y la dejó en estado comatoso. Luego siguió Victor Caso Lay, recordado por dedicarse casi obsesivamente a fiscalizar las gestiones municipales dejando de lado —inexplicablemente— al Gobierno Central y a las privatizaciones. La institucionalidad de la Contraloría estuvo más debilitada que nunca y desafortunadamente no llegó a recuperarse. Prueba de ello son los interminables escándalos de corrupción con fondos públicos, que se suceden con menor o mayor magnitud desde hace muchos años.

3. La mayoría de ciudadanos no es consciente del rol tan significativo que cumple la Contraloría General de la República, quizás porque históricamente los contralores (salvo Cussianovich) han tenido un rol secundario y no han sabido posicionar a la institución ni hacerla respetar. Recordemos que las principales funciones de la misma son “supervisar la legalidad de la ejecución del presupuesto del Estado, de las operaciones de la deuda pública y de los actos de las instituciones sujetas a control”, vale decir, son los amos y señores de la verificación y fiscalización —sin paralización— y el nuevo contralor tendrá que trabajar este tema en forma prioritaria.

Técnicamente, los contralores tienen derecho a meter sus naricitas en todo aquello que implique manejo de fondos públicos, pero parece que cuando olían feo muchas veces han preferido salir corriendo o cerrar la puerta y que nadie se mueva. ¡Esto no puede volver a suceder!

4. Juan Sheput señala que es indispensable que el nuevo contralor reúna tres requisitos: trayectoria impecable, conocimientos académicos e independencia política. ¿Son atributos objetivos o el congresista está describiendo directamente al candidato propuesto por el Ejecutivo? ¿Terno hecho a la medida? Olvida características importantes como la valentía e independencia emocional. El simple hecho de haber trabajado como Director Nacional de Presupuesto Público en el MEF del 2001 al 2005 y haber tenido como jefes al PPK y al premier Fernando Zavala lo descalifica.

Desafortunadamente, sus reconocidos pergaminos académicos, trayectoria profesional y solvencia personal no compensan ese inmenso conflicto de interés. ¡Punto y aparte!

5. En efecto, la Contraloría es “los ojos y oídos” de los ciudadanos en la vigilancia y custodia de los fondos públicos, esos que a veces olvidamos que nos pertenecen a todos los peruanos y no a quienes los gestionan. Por esa sencilla razón, es esencial que el contralor sea lo más distante posible de los funcionarios que ostentan los poderes del Estado. Shack ha laborado en el MEF y hoy es miembro del Consejo Consultivo de la Presidencia del Poder Judicial, o sea, ha tenido/tiene vínculos profesionales y amicales con dos poderes del Estado. Comprendo que al Ejecutivo le acomode trabajar con una persona amiga, que ha salido de sus canteras, pero lo último que debe hacer un contralor es generar confort, porque permite cruzar esa sensible línea imaginaria que divide la amistad de la responsabilidad.

6. En entrevista a Perú 21 del pasado domingo 9 de julio, Carlos Meléndez critica a PPK por no salir de su radio distrital: "Los seis cambios de ministros en este año giran dentro del mismo entorno sanisidrino, elitista y tecnocrático. Se eligen entre ellos, son cambios endogámicos. PPK vive y gobierna dentro de una burbuja donde se habla de lo mismo”. Considero que esta es una excelente oportunidad para demostrarle al país lo contrario y proponer a gente igualmente valiosa pero absolutamente incuestionable, que ratifique la voluntad expresa de este Gobierno de combatir la corrupción.

Es una tarea inagotable, pero la designación de un nuevo contralor es clave y el Gobierno no debería  pasarla por agua tibia.


¡Se atrincheran!

Galarreta al Congreso y Zavala ratificado son señales que atentan contra cualquier ruta de entendimiento. Tenemos guerra avisada.

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Galarreta al Congreso y Zavala ratificado son señales que atentan contra cualquier ruta de entendimiento. Tenemos guerra avisada.
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¡Se atrincheran!

Galarreta al Congreso y Zavala ratificado son señales que atentan contra cualquier ruta de entendimiento. Tenemos guerra avisada.

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Acá estamos. En pleno siglo XXI pero pendientes de las señales políticas del poder corporativo para saber a qué atenernos, como en tiempos de vida colonial. El ritual y protocolo no están pintados en la pared. Marcan lo que viene, y cerca de cumplir doscientos años de vida independiente seguimos a veces conduciendo la política como en una corte virreinal.

La elección de Luis Galarreta como candidato a la presidencia del Congreso, proclamada por unanimidad y con toda la bankada de pie, resulta bastante decidora. Adiós a cualquier ilusión apoyada en el advenimiento de un tiempo nuevo, un tiempo de entendimiento que debía dar fruto a otro clima político en el que cobrasen fuerza personalidades no confrontacionales.

Este no es un simple tema de buenos y malos. Esto es política. Ilusa o no, la interpretación voluntarista postdiálogo alude a la posibilidad de acompañar a este gobierno y sostenerlo hasta el 2021. ¿Era posible? Sí, pero se acaban de volar los puentes. Mientras escribo, voceros pepekausas anuncian la decisión de ratificar a Fernando Zavala como primer ministro y ministro de Economía.

Cuando Keiko y Peter Paul posaron en Palacio cualquiera hubiera pensado que por un tiempo figuras como Zavala o Galarreta pasarían pronto a segundo plano. Ha ocurrido lo contrario. Se atrincheran, diría cualquiera, y nadie se atrinchera para la paz.

Qué malos los fujimoristas, podrá pensar alguno, que no lo apoyan a Pedro Pablo. Pero es difícil apoyar a alguien que no escucha ni al propio pueblo. Ocho de diez peruanos desean otro gabinete y el presidente parece tocar la flauta mientras la gobernabilidad se debilita. Ni siquiera la caída libre en las encuestas parece capaz de cambiarle la mirada al presidente.¿Cómo ayudarlo desde la otra orilla?

¿Cómo cruzar esa orilla y abrazarlo para sostenerlo sin terminar cayendo con él y el peso muerto de su sordera política? Este último camino, el del abrazo, era y es la ruta de Kenji. Pero el voto unánime de la bankada es acaso una señal más fuerte todavía que el propio benjamín de los Fujimori deberá asimilar.

Así las cosas uno tiene de pronto la sensación de que los principales actores de este drama se ajustan los cinturones de seguridad porque va a haber turbulencia. Empezando por las procuradores despedidas y la señora Pérez Tello que, de ser ratificada en el cargo, tiene opciones de ser la primera cabeza rodante de la turbulencia por venir.

Ese será solamente el preludio. Los entretelones de ese despido televisivo llegan a lo más alto. Y llegan feo.