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¿Cómo administrar esta Pascua?

Será difícil mantener los puntos ganados en las encuestas, pero si se vuelven el piso necesario para la gobernabilidad el país lo agradecerá.

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Será difícil mantener los puntos ganados en las encuestas, pero si se vuelven el piso necesario para la gobernabilidad el país lo agradecerá.
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Será difícil mantener los puntos ganados en las encuestas, pero si se vuelven el piso necesario para la gobernabilidad el país lo agradecerá.

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La Semana Santa se cierra con la confirmación de la resurrección pascual del presidente Pedro Pablo, que ha subido once puntos en su índice de aprobación. Esta encuesta dominical de Ipsos confirma, junto con la de Datum, que Keiko Fujimori también sube en el índice de aceptación popular. El buen aire arropa la aprobación de los ministros y hasta la de la presidenta del Congreso. En buena hora.

El salto de PPK es superior al que pegó el Chino en el Niño de 1998, siete puntos, y superior también a la subida de Alan, nueve puntos, luego del sismo de 2007. La revisión de datos, como ha comentado Alfredo Torres, revela que ni Alberto Fujimori el 98 ni Alan García el 2007 fueron capaces de retener el alza y su índice de aprobación cayó visiblemente luego, volviendo al nivel previo a la emergencia.

Ese es el espejo en el que deben mirarse el presidente Pedro Pablo y sus ministros en esta hora de respiro efímero. Sé que no faltan optimistas que sueñan con convertir el alza de PPK en tendencia. Ellos deberían empezar por comprender que mantener los puntos ganados un mes más ya sería una victoria. Y convertirlos en el piso necesario para desplegar la gobernabilidad deviene en meta deseable, en viga maestra capaz de sostener, por fin, a un gobierno débil.

Más allá de las cifras, para el país resulta muy útil pasar de un gobierno que estaba contra las cuerdas a un gobierno súbitamente empoderado. Lo más interesante de esta situación es que usualmente el empoderamiento del Ejecutivo suele limitar o perjudicar a la oposición. En este caso, sin embargo, va quedando claro que si le va bien PPK le irá bien a Keiko.

Cualquiera diría que se dan las condiciones ideales para establecer una convivencia duradera, pero estamos en el trópico. ¿Qué elementos pueden atentar contra esta suerte de pax pepekausa? Insistir en la cuestionada adenda de Chinchero y defenderla es claramente uno de ellos. Persistir en la realización de los Panamericanos es otro punto al que el gobierno deberá darle otra mirada.

Pero nada sería tan perjudicial para sostener la imagen presidencial como la demora en la extradición de Toledo. Si se confirma la percepción de una metida de mano a los jueces que ven los casos emblemáticos de la corrupción el daño puede er irreversible. Puede llegar el día en el que sus propias expresiones acorralen al presidente y el pueblo le exija colgar a los ladrones.


Los invisibles

Mientras en las cúpulas del Legislativo y el Ejecutivo se pelean sin fin, ¿qué está pasando con el millón de damnificados?

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Mientras en las cúpulas del Legislativo y el Ejecutivo se pelean sin fin, ¿qué está pasando con el millón de damnificados?

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Hace solo dos meses las escenas dramáticas menudearon, los reflectores nos mostraron hogares destruidos, peruanos sin techo, sin alimentos, sin recursos, sin el mínimo indispensable para sobrevivir. Familias enteras, ancianos y niños viviendo de la solidaridad pública. En ese momento funcionó lo de "Perú, una sola fuerza" pero sabíamos que no sería por tiempo indefinido.

De la emergencia bien atendida, que generó excelentes réditos políticos para PPK y para su gabinete, surgió una segunda luna de miel del gobierno con el pueblo que les renovó afectos y lealtades. De ahí pasamos al debate de la reconstrucción con cambios. Y ya tenemos al zar que la manejará con un gran presupuesto. Pero ¿qué ha pasado con ese millón de peruanos damnificados que los medios nos mostraron totalmente desamparados? ¿Dónde están ahora? ¿Cómo viven?

Esos cientos de miles de peruanos representan un inmenso desafío para los políticos y para las élites sociales y económicas. No solo requieren casas, escuelas y hospitales, también recursos para alimentarse, atención de salud para cuidarse y trabajo para sostenerse, para recuperar negocios y economías familiares junto a pistas, puentes y veredas, cosechas y campos destruidos. ¿Quién se está encargando de ellos?

De la prodigalidad en la exhibición de los damnificados hemos pasado a su invisibilización informativa. No sabemos dónde están ni como están enfrentando las consecuencias del desastre. ¿Será a su modo, individualmente, según sus escasas posibilidades, sin esa sola fuerza que tanto se promocionó en su momento?

Mientras en las cúpulas palaciegas del Ejecutivo y el Legislativo se pelean y confrontan en una dinámica sin fin, el país exige recuperar los niveles de crecimiento de años previos, por lo menos un 5% para tener más empleo digno, continuar con la reducción de la pobreza, y con la atención a los desfavorecidos en especial los que recibieron la furia de la naturaleza y quedaron inermes.

Se afirma que hay recursos suficientes para la reconstrucción nacional que provienen del Fondo de Estabilización Fiscal, pero no se trata solo de cemento y fierros, hay necesidad de atender a las familias desamparadas por esos fenómenos naturales que amenazan con repetirse este fin de año. Se requiere por tanto dar prioridad a la limpieza de cauces en las zonas de mayor riesgo, de prevenir los desbordes, de poner muros de contención y redes de alcantarillado, etc., como hizo Rafael Correa en su momento en Ecuador.

Bien ha dicho Pedro Francke que en el norte se trata de reconstruir economías regionales completas a fin de no persistir en la depresión que ya existe y que podría convertirse en endémica. Demás está decir que la cadena de pagos se ha roto y que habrá que enfrentar un relanzamiento económico apelando a la cooperación nacional e internacional y a los créditos flexibles. Si esto no se hace no habrá demanda sin recursos financieros y menos resurgimiento social digno. Y aquí deberían entrar a tallar los fondos públicos con bajas tasas de interés y plazos largos para usuarios que carecen de garantías para ofrecer.

Y por supuesto que son indispensables nuevos programas de ayuda social a cargo del MIDIS. Lamentablemente este sector no muestra mayor iniciativa cuando debería ser el más activo en todo el país. Y especialmente en las zonas del desastre que exigen el reforzamiento de las políticas sociales en una apuesta por recuperar las familias que han perdido todo y que deben salvar la dignidad.

Necesitamos que los reflectores mediáticos vuelvan a centrarse en ellos, que llamen la atención sobre lo poco o mucho que se ha hecho y sobre lo que falta hacer. ¡Urgente!


Cinco reflexiones sobre "Obras por terrenos"

Obras sí, ¿pero a cualquier costo?

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Cinco reflexiones sobre "Obras por terrenos"

Obras sí, ¿pero a cualquier costo?

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¡La palabra “obras” atrae y enamora! Implica inversión, desarrollo y empleo, pero en un marco de normas confusas y apresuradas puede convertirse en una máscara seductora que esconda enriquecimiento indebido y aprovechamiento de vacíos en la legislación. Da pie a que algunos funcionarios y sus secuaces puedan hacerse de la vista gorda para luego redistribuir culpas, deshacerse en excusas y, con alguna suerte, eludir la justicia. Debemos ser muy cuidadosos: no nos podemos arriesgar nuevamente. ¡A río revuelto, ganancia de pescadores!

El proyecto de ley presentado por el Ejecutivo “Obras por terrenos” (consecuencia de la exclusión de la Ley de Reconstrucción con Cambios) tiene como finalidad promover inversión privada en infraestructura y servicios, destinados al manejo integral de cuencas y quebradas para prevenir y/o minimizar riesgos de desastres en los ríos. ¿Y por qué ha generado tantas críticas? ¿No se supone que replica el exitoso modelo de Obras por Impuestos? ¿No hemos asumido que estas medidas de prevención y mitigación son un imperativo nacional, a pesar de los costos? ¿No nos da tranquilidad que se implemente dentro del marco jurídico dispuesto por el DL 1224, que regula las APPS y los Proyectos en Activos?

Algunas reflexiones:

1. Integrantes de FA se opusieron a él sobre la base que es imposible llevar a cabo esta iniciativa sin una Ley de Reordenamiento Territorial. ¡Y es una observación válida! Como señala Franco Giuffra en artículo publicado en El Comercio el jueves 1 pasado: “¿Por qué diablos la gente se mete a vivir en lugares peligrosos? ¿No se dan cuenta que han puesto su casa en el cauce de un río? [...] Durante los últimos sesenta años la provisión de tierra urbana de forma planificada y ordenada por parte del Estado ha sido cero”. Hasta los distritos más pudientes del país han crecido en forma inorgánica y desordenada.

2. Ha sido cuestionado por sendos analistas políticos desde sus columnas en Perú21, destacando que son sensibles y poco claros (¿o inexistentes en la norma?) los factores que se utilizarán para la priorización de proyectos y para la valorización de los terrenos. ¡Es que el artículo 6 cambia la foto! Dispone que la compensación por las obras no necesariamente se limitará a los terrenos regenerados sino que podrá incluir otros terrenos del libre disponibilidad.

Quizás terminan pagando con las “joyas de la corona” y recién nos daremos cuenta en diez años: hechos consumados y luego a cargar con el muerto para siempre. Algo así como la costosísima Interoceánica que nadie usa.

3. En efecto, hoy existe mucha suspicacia y una evidente falta de confianza porque todo huele a “negociado” y a segundas intenciones (según el Índice de Percepción de la Corrupción de la ONG Transparencia Internacional, el Perú está en el puesto 101 de 166 países). El pago en especie es una figura legal regulada en nuestro Código Civil, pero hay que ser singularmente cuidadosos con las valorizaciones.

4. La Exposición de Motivos de la norma brinda información estadística del Senamhi en el sentido que en los últimos 35 años este fenómeno se ha presentado 14 veces, dos de ellos con carácter extraordinario (1997 y 2017). Nos podríamos retrotraer a lo ocurrido en los años 1925 y 1926, denominado por el hidrólogo Arturo Rocha Felices como el “primer mega Niño del siglo XX” cuyas catastróficas lluvias en el litoral peruano captaron la atención del mundo entero. Casi cien años mas tarde, nada ha cambiado. En lugar de Augusto B. Leguía tenemos a Pedro Pablo Kuczynski de presidente, pero igual hay que hacer colosales obras de reconstrucción con una “Caja Fiscal” limitada. Se va a apelar al 50% del FEF pero quedará corto, más aún si contra viento y marea se ha decidido seguir adelante con los Panamericanos.

5. Una de las supuestas bondades de la norma es la evaluación costo-beneficio. Se establece que no genera gastos al tesoro público ni obligaciones o pasivos de parte del Estado, solo el compromiso de transferir la propiedad de los terrenos. ¿Y acaso esas tierras no tienen valor? ¿No constituyen patrimonio de la nación?

Me pregunto: ¿no sería preferible recurrir a mecanismos de endeudamiento externo como bonos o papeles comerciales para generar fondos, en lugar de equivocarnos con normas apresuradas que podrían abrir la puerta a la corrupción, una vez más?