Menu

Resultado de busqueda

No más ciudades chicha

Es el momento de apostar por una responsable política urbanística y de edificación.

LEER MÁS
Es el momento de apostar por una responsable política urbanística y de edificación.
LEER MÁS

No más ciudades chicha

Es el momento de apostar por una responsable política urbanística y de edificación.

LEER MÁS

La espantosa devastación que va dejando a su paso El Niño Costero nos muestra no solo lo costosísima que será la ardua tarea de reconstrucción sino también la extrema situación de riesgo y vulnerabilidad latente en que están viviendo cientos de miles de peruanos, exponiendo sus vidas diariamente.

Una realidad que no se puede permitir más sin ser cómplices de una oscura informalidad rayana con el delito y avalada por las autoridades. Se trata de poblaciones enteras asentadas supuestamente de forma “legal” en zonas de quebradas, cauces o en riberas precarias de los ríos. Todo esto con la autorización tácita y reconocimiento de alcaldes, y de otras autoridades locales o regionales.

Sabido es que esta cruda realidad no está ajena al accionar de mafias de traficantes de terrenos, en complicidad muchas veces con las autoridades políticas de las distintas instancias de gobierno que se sostienen en el clientelismo político. Es por ello que estamos proponiendo la vacancia de gobernadores regionales y alcaldes, y la responsabilidad penal de autoridades que otorguen certificados de posesión o formalicen propiedad en zonas vulnerables y de alto riesgo.

Ahora que hemos de prepararnos para la rehabilitación y reconstrucción de la infraestructura vial y habitacional, el momento es oportuno para apostar decididamente por una responsable política urbanística y de edificación. Una política que garantice la realización de los sueños de los que anhelan una vivienda digna.


Liderazgo, unidad y acción efectiva

La población sabe valorar cuándo están presentes los elementos de una buena gestión pública.

LEER MÁS
La población sabe valorar cuándo están presentes los elementos de una buena gestión pública.
LEER MÁS

Liderazgo, unidad y acción efectiva

La población sabe valorar cuándo están presentes los elementos de una buena gestión pública.

LEER MÁS

La mejora notable en la aprobación presidencial que registra la última encuesta nacional refleja lo acertado del camino emprendido por el presidente y su gobierno frente a los desastres ocasionados por el fenómeno El Niño costero. Acción inmediata, planificada, organizada, con marcado liderazgo y convocando a la unión de esfuerzos de todos los peruanos, es lo que la población viene reconociendo como resultado de la buena administración y gestión pública.

Ver a los ministros convertidos en coordinadores responsables de sus regiones asignadas, y en contacto con la población afectada, para atender las necesidades más apremiantes, ha sido una buena señal de acción coordinada de todo el gobierno. Sin aspavientos y en permanente comunicación con la gente, han dejado de lado cualquier gesto de aprovechamiento político y han mostrado la mejor forma de gobernar.

Esa es la actitud que ha de mantenerse para enfrentar la fase de reconstrucción, así como los otros los álgidos problemas que tenemos que resolver. No hubo necesidad de propaganda alguna: la población sabe valorar cuándo están presentes los elementos que distinguen una buena gestión pública, que hoy lleva al país unido hacia una sola dirección.


¿Cómo administrar esta Pascua?

Será difícil mantener los puntos ganados en las encuestas, pero si se vuelven el piso necesario para la gobernabilidad el país lo agradecerá.

LEER MÁS
Será difícil mantener los puntos ganados en las encuestas, pero si se vuelven el piso necesario para la gobernabilidad el país lo agradecerá.
LEER MÁS

¿Cómo administrar esta Pascua?

Será difícil mantener los puntos ganados en las encuestas, pero si se vuelven el piso necesario para la gobernabilidad el país lo agradecerá.

LEER MÁS

La Semana Santa se cierra con la confirmación de la resurrección pascual del presidente Pedro Pablo, que ha subido once puntos en su índice de aprobación. Esta encuesta dominical de Ipsos confirma, junto con la de Datum, que Keiko Fujimori también sube en el índice de aceptación popular. El buen aire arropa la aprobación de los ministros y hasta la de la presidenta del Congreso. En buena hora.

El salto de PPK es superior al que pegó el Chino en el Niño de 1998, siete puntos, y superior también a la subida de Alan, nueve puntos, luego del sismo de 2007. La revisión de datos, como ha comentado Alfredo Torres, revela que ni Alberto Fujimori el 98 ni Alan García el 2007 fueron capaces de retener el alza y su índice de aprobación cayó visiblemente luego, volviendo al nivel previo a la emergencia.

Ese es el espejo en el que deben mirarse el presidente Pedro Pablo y sus ministros en esta hora de respiro efímero. Sé que no faltan optimistas que sueñan con convertir el alza de PPK en tendencia. Ellos deberían empezar por comprender que mantener los puntos ganados un mes más ya sería una victoria. Y convertirlos en el piso necesario para desplegar la gobernabilidad deviene en meta deseable, en viga maestra capaz de sostener, por fin, a un gobierno débil.

Más allá de las cifras, para el país resulta muy útil pasar de un gobierno que estaba contra las cuerdas a un gobierno súbitamente empoderado. Lo más interesante de esta situación es que usualmente el empoderamiento del Ejecutivo suele limitar o perjudicar a la oposición. En este caso, sin embargo, va quedando claro que si le va bien PPK le irá bien a Keiko.

Cualquiera diría que se dan las condiciones ideales para establecer una convivencia duradera, pero estamos en el trópico. ¿Qué elementos pueden atentar contra esta suerte de pax pepekausa? Insistir en la cuestionada adenda de Chinchero y defenderla es claramente uno de ellos. Persistir en la realización de los Panamericanos es otro punto al que el gobierno deberá darle otra mirada.

Pero nada sería tan perjudicial para sostener la imagen presidencial como la demora en la extradición de Toledo. Si se confirma la percepción de una metida de mano a los jueces que ven los casos emblemáticos de la corrupción el daño puede er irreversible. Puede llegar el día en el que sus propias expresiones acorralen al presidente y el pueblo le exija colgar a los ladrones.