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Meryl versus Trump

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

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Meryl versus Trump

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

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¿Qué pasa cuando una celebridad, en este caso una legendaria y muy querida actriz, utiliza un evento netamente artístico a nivel mundial para dar un mensaje político? Pues que solo se hablará de su discurso, pasando a segundo plano todo lo demás. Y si este mensaje es uno políticamente correcto contra un personaje intemperante, muy controvertido y de extrema derecha, pues la faena le resultará absolutamente redonda.

La multipremiada Meryl Streep hizo suya la noche de los premios Golden Globe criticando —sin nombrarlo— al electo presidente norteamericano Donald Trump. Este le respondió, fiel a su estilo, con la delicadeza de un elefante en un cristalería: vía un torpe tuit describió a Streep como "sobrevalorada" (sic), magnificando la situación y demostrando muy poca tolerancia a la crítica a pocos días de asumir el cargo.

A estas alturas Trump ya debería saber cuánto lo quieren en Hollywood, cuna del más rancio progresismo (exceptuando al buen Clint Eastwood) y, por tanto, debería  evitar caer en la provocación de sus ilustres representantes. Al parecer, eso es pedirle mucho al magnate convertido en el hombre más poderoso del planeta. Esa incontinencia verbal que tienen algunos políticos por declarar y responder a diestra y siniestra y sin filtros —hoy magnificada por esa arma de doble filo que es el Twitter— los hace que olviden ese famoso refrán que dice que uno es "dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".


El lobbista versus el rey Midas

De locos: PPK escueleó a Donald Trump sobre cómo crear riqueza en el mundo.

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De locos: PPK escueleó a Donald Trump sobre cómo crear riqueza en el mundo.

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No parece ser en balde la fama que se le ha hecho a PPK de vanidoso y "perdonavidas" desde alguna cancha de golf o de tenis. El hecho es que hace unos días el jefe del Estado se permitió "revelar" que Donald Trump quien ha asumido hoy la presidencia de los Estados Unidos de América "no entiende" cómo funciona el mecanismo de creación de riqueza. Es decir, según PPK, la prueba de que el multimillonario no sabría cómo crearla es que pretende sumergir al mundo en "la miseria del proteccionismo".

Es bien difícil dejar de sonreír ante las "lecciones" de PPK tratándose, precisamente, de un destinatario como Donald Trump que ha dedicado su vida a hacer dinero, esto es, a crear riqueza y empleo en el mundo. Que sepamos, al presidente de los Estados Unidos los miles de millones de dólares de fortuna personal no le cayeron del cielo, ni tampoco salieron de las ciénagas de la corrupción como para objetar su juicio para los negocios fructíferos. Es más: si nos atenemos a su "criticado" gabinete de multimillonarios para la Casa Blanca, hoy tenemos en la cima del poder político mundial a gente con probada capacidad de crear riqueza más que ninguna otra en los últimos cincuenta años de la historia de los Estados Unidos.

Que PPK está fuera de foco desde hace mucho tiempo no es novedad como lo comprueba, además, la falta de oportunidad de sus declaraciones. Él, como jefe de Estado, anduvo diciendo en vísperas de la asunción a la presidencia del hombre más poderoso del globo que este "quiere crear miseria en el mundo".

¿Acaso estamos peleados con Estados Unidos? ¿O nos queremos liar con la superpotencia? ¿PPK quiere dejar bien sentado que ya no es gringo con pasaporte y todo? ¿Antepone el presidente nuestros intereses geopolíticos a alguna consideración ideológica? ¿Quiere quedar bien con Meryl Streep y Robert De Niro? ¿O, simplemente se olvidó de que es presidente y creyó que estaba al aire comentando cualquier cosa en "Diálogos con PPK"?

Habría que recordar que cuando PPK asumió el gobierno lanzó una serie de "mandamientos". "No te infles, sé modesto" y "ocúpate de tus asuntos, no de los de los demás" figuraban entre ellos. Sería bueno que nuestro presidente también los recordara antes de empezar a sermonear sobre el capitalismo y la creación de riqueza al capitalista multimillonario por antonomasia que es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.


Las viudas de Trump aquí y allá

Ahora toca ver al flamante presidente de EE. UU. en la cancha, donde las papas queman.

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Sí pues: como leí por ahí, a la asunción de cargo de Donald Trump asistieron los Bush, Jimmy Carter, Bill Clinton, y Barack Obama... y no pasó nada. Aquellos ausentes y los manifestantes "demócratas" son quienes no saben perder ni aceptar los resultados. Y sobre esa tontera de que obtuvo menos votos populares, hay que recordar que Trump no es el primero y que NUNCA se había objetado la validez de una elección por este tema.

Mientras tanto, aquí también algunos se siguen rasgando las vestiduras y llorando cual desconsoladas magdalenas o descarnadas viudas. ¡Cuánto tenemos por aprender! Y ojo, eso va para todos: hay que aceptar las derrotas y pasar la página.

Sobre el discurso inaugural del republicano no veo sorpresa alguna, pues dijo lo que venía diciendo desde que era candidato, cuando ya era presidente electo y ahora como presidente en ejercicio lo sigue expresando. ¿Cuál es la novedad? ¿Por qué esperaban algo distinto? Me causa mucha gracia la gente que esperaba un discurso mesurado y prudente de alguien que nunca lo fue, de alguien que más bien ganó por ser justamente la encarnación del antiestablishment político y de todo lo que significa no ser moderado.

Desde el primer día de su candidatura, Donald Trump se caracterizó por su estilo confrontacional, incendiario y prepotente. Ahora toca verlo en la cancha, allí donde las papas realmente queman.