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El último gendarme del marxismo-leninismo

Amado por unos y odiado por otros, se fue de este mundo Fidel Castro.

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El último gendarme del marxismo-leninismo

Amado por unos y odiado por otros, se fue de este mundo Fidel Castro.

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Amado por unos y odiado por otros –pero, como bien se ha dicho, nunca ignorado por nadie- se fue de este mundo Fidel Castro, el último dictador prosoviético que gobernó su país con mano de hierro por más de medio siglo. Quedan enteras generaciones de cubanos que llevarán el sello imborrable de un sistema que no tenía forma de alcanzar su ideal.

La simpatía temprana que despertó la insurgencia armada popular, que Castro dirigió en 1959 contra la repudiada dictadura represora, hipercorrupta y criminal de Batista, pronto se convertiría en desilusión para muchos cuando decidió entregarse a los brazos del oso soviético imperial que en plena Guerra Fría competía con su par norteamericano.

De este modo, Castro devino en un dictador al consagrar su país al marxismo-leninismo, instaurando un régimen carcelario, sin libertades políticas, sin Estado de derecho, totalmente opuesto a la democracia. Con ello Cuba terminó hasta hoy como una verdadera isla dentro del mundo democrático occidental y padeciendo un asfixiante embargo comercial de funestas consecuencias para el país.

Hoy, con relaciones diplomáticas restablecidas con EEUU —y con el riesgo de ser cortadas por Trump — es de esperarse que los resquicios abiertos en Cuba sirvan para trasmitir el oxígeno de libertad a un pueblo que nunca pudo hallar el medio eficaz para romper sus cadenas.


Lobby gay contraataca

Existe, por parte de un sector determinado, un intento forzado de introducir a como dé lugar toda mención que legitime los conceptos "identidad de género" y "orientación sexual".

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Existe, por parte de un sector determinado, un intento forzado de introducir a como dé lugar toda mención que legitime los conceptos "identidad de género" y "orientación sexual".
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Lobby gay contraataca

Existe, por parte de un sector determinado, un intento forzado de introducir a como dé lugar toda mención que legitime los conceptos "identidad de género" y "orientación sexual".

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"El empeño con el que FP busca eliminar toda mención legal a la población LGTBI parece traslucir sus propios resquemores", dice El Comercio en su editorial de hoy. El argumento va en el sentido de que toda iniciativa legal que contenga conceptos como "identidad de género" u "orientación sexual" en el marco de garantizar derechos a la no discriminación para un determinado sector de la población es vetada por la mayoría en el Congreso.

El diario menciona una serie de casos para probar su punto. Mi punto es el inverso. Existe, creo yo, un intento forzado de un sector determinado en introducir a como dé lugar toda mención que legitime los conceptos "identidad de género" y "orientación sexual", los cuales de más está decirlo— carecen de un consenso básico en la ciudadanía dado el intenso rechazo que generan.

El editorial de El Comercio, por ejemplo, grafica en la prensa uno de esos casos. El intento de pasar gato por liebre en los decretos legislativos dados por el Ejecutivo al amparo de las facultades delegadas por el Congreso es otro ejemplo de ello. También, en el plano administrativo, el hecho de haber querido perfilar la currícula escolar en ese sentido abona en los casos de procurar la legitimación de la "identidad de género" y la "orientación sexual" como categorías sociojurídicas.

Siendo los dos puntos de vista perfectamente válidos (el de El Comercio y el mío) como inicio de un análisis político del tema, habría que determinar si el hecho de eliminar toda mención legal a los conceptos de "identidad de género" y "orientación sexual" deja efectivamente desprotegida a la población LGTBI en cuanto a su derecho inalienable a no ser discriminada. Y la respuesta es que no: cualquier discriminación (negativa) para cualquier ciudadano peruano está proscrita por la Constitución y, por tanto, por el ordenamiento legal vigente.

El Comercio y el sector que representa quieren que se nombre específicamente a una comunidad y determinados conceptos para validar legalmente la no discriminación. La verdad es que no tiene por qué nombrárselos. Simplemente hay que hacer cumplir la Constitución y la ley contra la discriminación de toda índole. En eso creo que todos estamos de acuerdo.


Clarinada de alerta

Reciente encuesta nacional refleja un aumento alarmante del pensamiento autoritario en los peruanos.

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Reciente encuesta nacional refleja un aumento alarmante del pensamiento autoritario en los peruanos.
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Clarinada de alerta

Reciente encuesta nacional refleja un aumento alarmante del pensamiento autoritario en los peruanos.

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El aumento alarmante del pensamiento autoritario en los peruanos, reflejada en la reciente encuesta nacional sobre el perfil ideológico de la población, debería ser una clara señal de alerta para todos los actores políticos, sociales y económicos de nuestra sociedad. Que casi la mitad de la población esté dispuesta a apostar por una visión radical y totalitaria para la solución de los problemas del país, sin importar tanto lo que pase con los valores democráticos (incluida la libertad de expresión), nos dice cuán poco hemos aprendido de la historia.

Si a esto agregamos los altos niveles de desaprobación que tienen el Gobierno, el Congreso, Poder Judicial y la Fiscalía —y por cierto también de los partidos políticos— el panorama en el horizonte se torna gris para el estado de Derecho. O sea, si las tensiones políticas llegasen al punto de conjurar contra la gobernabilidad estaríamos abonando el terreno ideal para caudillos demagógicos, radicales y aventureros capaces de recoger este sentir ciudadano, con fórmulas antisistema.

Eso no podemos permitirnos como sociedad. Por ello hoy se hace más urgente despejar la desconfianza que la población siente de sus gobernantes y políticos por las sucesivas frustraciones que suele padecer en nuestro medio. Un Estado que no es capaz de cumplir sus deberes primordiales que la Constitución establece correría el riesgo de la ingobernabilidad.

Para el Estado y la sociedad, el reto que tenemos es enorme y abrumador para todos, sin exclusión de nadie. Hoy se ve más claro que el Perú y sus problemas nos obligan a todos.