Menu

Resultado de busqueda

¿Es tan difícil despedir a alguien?

Joyitas de la talla del doctor Negociazo y la viceministra bronceada se dan el lujo de renunciar, ¡y hasta reciben las gracias por los servicios prestados!

LEER MÁS
Joyitas de la talla del doctor Negociazo y la viceministra bronceada se dan el lujo de renunciar, ¡y hasta reciben las gracias por los servicios prestados!
LEER MÁS

¿Es tan difícil despedir a alguien?

Joyitas de la talla del doctor Negociazo y la viceministra bronceada se dan el lujo de renunciar, ¡y hasta reciben las gracias por los servicios prestados!

LEER MÁS

Cuando el rey está calato, todos tratamos de mirar a otro lado y eso es lo más peligroso. Yo sé que limpiar el barro es la prioridad, pero por lo menos intentemos comprender cómo opera el gobierno en su fuero interno. El affaire de la viceministra que perdió la cabeza por tomar sol en lugar de trabajar contribuye a levantar dudas que es preciso ventilar.

En primer término, ella renunció. Ahí están su carta y la aceptación de la renuncia. Pero PPK insiste en que ella fue despedida… y nadie osa contradecirlo pese a todas las evidencias. A ese tipo de actitud me refiero cuando digo que lamentablemente el rey está calato y que todos miramos a otro lado.

Ya pasó antes con el corrupto Moreno. Hasta tenían los audios del negociazo pero no se atrevieron a despedirlo y le dieron hasta las gracias por los servicios prestados. ¿Qué está pasando? ¿Por qué joyitas de la talla del doctor Negociazo y la viceministra bronceada, que son sorprendidos en evidente falta, no pueden ser despedidos?

¿En este gobierno te darán las gracias y te dejarán el digno camino de la renuncia hagas lo que hagas? ¿No será simplemente que los funcionarios pescados en pleno remolino negocian la renuncia (en lugar del despido) a fin de callar ciertas cosas?  ¿Cómo lo hacen? ¿Por qué la administración pepekausa se deja zarandear de esa manera? ¿A qué argumento pueden haber apelado el doctor torcido y la viceministra frivolona para no ser despedidos? Eso es lo más triste.

Pero hay más. Basta ver el historial de la viceministra para entender que tenía todos los antecedentes como para escoger a otra persona. Y eso que si no fuera por la eficaz pesquisa de Panorama (¿cuándo veremos algo así en Cuarto Poder?) la viceministra seguiría despachando, perdón, seguiría bronceándose bien acompañada por su fotógrafo.

Y esa es la cereza en esta historia. ¿Es normal que una viceministra tengo su fotógrafo personal? ¿Así están las cosas? ¿El derroche y la frivolidad se venían dando la mano de manera descarada en ese ministerio y el titular de la cartera bien gracias? ¿Esa cartera de Agricultura era una isla de casquivanas o habrá casos en otros sectores aparte del de Defensa, claro, donde ya sabemos que todo se hacía en nombre del amor?

No basta ponerse las botas y cargar refugiados, señores ministros. Está bien que el rey esté calato. Por algo es el rey, pero pongan ustedes orden en su corral.


Reconstrucción: el gran costo

Para ministro Thorne, reconstruir nos costará 3 mil millones de dólares y para ministro Nieto se trata de 15 mil millones de dólares.

LEER MÁS
Para ministro Thorne, reconstruir nos costará 3 mil millones de dólares y para ministro Nieto se trata de 15 mil millones de dólares.
LEER MÁS

Reconstrucción: el gran costo

Para ministro Thorne, reconstruir nos costará 3 mil millones de dólares y para ministro Nieto se trata de 15 mil millones de dólares.

LEER MÁS

Amanece por primera vez en mucho tiempo una Lima con nubes y uno tiende a creer que la calentura que ha desatado las lluvias y huaicos retrocede por fin y las aguas volverán a su cauce. Aunque nada está dicho en este inédito movimiento de 2017.

Una cosa es rehabilitar y otra reconstruir. Rehabilitar es urgente; reconstruir es importante. Nosotros estamos todavía con la rehabilitación pendiente y procurando que todo fluya bien. Una maquinaria tan poco rodada como el Estado peruano ha tenido que funcionar al límite de su capacidad y, aunque vengan más agua y más lodo, puede decirse que estamos preparados y que muy probablemente no habrá ninguna víctima mortal.

Pero, ¿reconstruir? Eso es otra cosa. Nunca mejor dicho que una cosa es con guitarra y otra con cajón. Claro que es saludable que ya algunas voces se pronuncien en torno a los costos de la reconstrucción. Pese a que la conmoción no ha terminado aún, ya surgen algunos cálculos. Y es ahí que esa poco afiatada maquinaria llamada Estado nos brinda ilustres voces disonantes.

Durante el fin de semana el ministro de Economía, Alfredo Thorne, dio una proyección del costo de la reconstrucción en 3 mil millones de dólares. El hombre fuerte del BCR, Julio Velarde, da un estimado de 12,400 millones de soles, que equivalen a casi 4 mil millones de dólares. La consultora Maximise también ha adelantado un costo estimado de 7 mil millones de dólares.

Pero todo eso ha quedado atrás luego de escuchar a Jorge Nieto, ministro de Defensa y titular del COEN, quien ha señalado que los costos de la reconstrucción podrían llegar a 15 mil millones de dólares.

Semejante diferencia en el costo de la reconstrucción (tres mil millones para Thorne y quince mil para Nieto) es como para poner los pelos de punta, excepto que si viéramos los cálculos desagregados entenderíamos mejor la diferencia. Espero, por ejemplo, que el presupuesto de Nieto haya considerado los costos de combatir a los traficantes de terrenos y el emprendimiento mayor que representa reubicar a miles de familias.

De cualquier forma, la diferencia abismal en los cálculos de Thorne y Nieto, dos elementos destacados del presente gabinete, revela hasta qué punto se puede ver desde el Estado una misma realidad y concluir en caminos tan diferentes. Es tan importante la reconstrucción que incluso nos obligará a modificar la práctica política. Vaya si estamos dispuestos. Pero, ¿qué tal si afinan un poquito vuestros cálculos?


El reglaje

No por la denuncia del ministro Nieto debemos pasar por agua tibia a su secretaria general, María Ferruzo.

LEER MÁS
No por la denuncia del ministro Nieto debemos pasar por agua tibia a su secretaria general, María Ferruzo.
LEER MÁS

El reglaje

No por la denuncia del ministro Nieto debemos pasar por agua tibia a su secretaria general, María Ferruzo.

LEER MÁS

El ministro de Defensa, Jorge Nieto Montesinos, ha destapado una verdadera caja de Pandora al sostener que ha sido objeto de un “reglaje” por parte de una mafia enquistada en el sector de su dirección. Mafia que, según dice, sobrevive desde los tiempos en los cuales imperaba la voluntad de su pariente, Vladimiro Montesinos Torres. Ha dicho también que esa práctica se extiende a otras carteras del Poder Ejecutivo y contra diversos funcionarios públicos, no solo de este gobierno sino del anterior.

Hay dos implicancias que derivan de lo manifestado por el ministro. Una, la necesidad de probar la existencia de tales mafiosos en el aparato estatal sindicándolos con nombre y apellido y el modus operandi que emplean. Otra, la suerte del Gobierno colgada de un hilo por la grave amplitud de la denuncia, magnificada solo para salvarle el puesto a la secretaria general del Ministerio de Defensa, María Ferruzo.

En verdad, resulta inverosímil que dieciséis años después de la caída del exasesor de Alberto Fujimori, aquel mantenga amigos cercanos en el despacho de las armas sin que militares víctimas del aparato montesinista (como Walter Ledesma, Marciano Rengifo, Roberto Chiabra o Daniel Mora) y civiles avispados con ránking de ejercicio antifujimorista (como David Waisman, Aurelio Loret de Mola, Ántero Flores-Aráoz, Allan Wagner, entre otros) hayan podido desmontar el supuesto andamiaje mafioso cuando fueron ministros de Defensa.

Es más creíble apuntar a una burocracia reactiva y afectada por decisiones fastidiosas de la alta dirección. Alguna de ellas puede que también sea politizada. Hoy con las aplicaciones tecnológicas, pescar —a través de una fotografía o video— in fraganti en una conducta cuestionable o semidelictiva a una personalidad pública no requiere mucha sofisticación ni un aparato monumental. Lo de Pedro Cateriano y la famosa (como sospechosa) “luz verde” sí parece algo más organizado por tratarse de una interceptación telefónica. Como lo fue el potoaudio de Lourdes Flores y Xavier Barrón.

No por esto debemos pasar por agua tibia ni victimizar a la señora Ferruzo, cuya situación se complica por haber inducido a error al ministro Nieto, haciéndole decir en RPP que ella no guardaba parentesco (lo de no ser primo hermano es una sutileza) con el recién nombrado viceministro de Políticas para la Defensa, Fernando Ordóñez. Una mentira que el programa “Panorama” desvirtuó por completo el domingo.

Ferruzo y todas las arbitrariedades que se le atribuye no merecen arrastrar a un gobierno recién recuperado en el afecto popular al filo de la sospecha de nepotismo y de otras barbaridades. Debe renunciar de inmediato.