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No hay mal que por bien no venga

Paradójicamente, la CIDH ha permitido que la terrorista pueda usar su indemnización para pagar la reparación civil que debe al Estado Peruano.

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Paradójicamente, la CIDH ha permitido que la terrorista pueda usar su indemnización para pagar la reparación civil que debe al Estado Peruano.
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No hay mal que por bien no venga

Paradójicamente, la CIDH ha permitido que la terrorista pueda usar su indemnización para pagar la reparación civil que debe al Estado Peruano.

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Se ha desatado toda una controversia porque la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, ha fallado a favor de la terrorista Gladys Espinoza y el Estado Peruano deberá pagarle una reparación civil de 105 mil dólares. Como son muy pocos los que leen y menos los que entienden o no quieren entender (las vastas reacciones a mi post "Maricones y virgencitas" hablan por sí mismas), sí vale la pena decir aquí algo que podría pasar por obvio, a saber: que esa corte no está indemnizando a la terrorista por ser terrorista.


La indemnización obedece, según informa la prensa, a que la justicia peruana no investigó una denuncia por violación y tortura que la terrorista interpuso en una sede policial. Y, aunque también resulte obvio decirlo, la Policía y la Justicia están obligadas a hacerlo porque esa es una de las responsabilidades del Estado, independientemente de las calidades personales, morales o penales de quien se trate. Así pues, según esa corte, como el Estado no habría cumplido con su obligación de investigar la denuncia, pues debe reparar civilmente a la terrorista.


Paradójicamente, la corte ha permitido con su fallo que la terrorista a la cual se debe indemnizar pueda, a su vez, pagar la indemnización que le debe al Estado peruano por todos los crímenes cometidos por ella y su organización criminal. Y aunque el cuero salga de la misma correa —o sea, del Estado—, siempre será un símbolo positivo que quienes hayan delinquido paguen la reparación civil que le deben a la sociedad. Y así sucederá con la terrorista Gladys Espinoza.


La captura del siglo

Abimael Guzmán es un delincuente juzgado y condenado por delitos concretos.

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Abimael Guzmán es un delincuente juzgado y condenado por delitos concretos.
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La captura del siglo

Abimael Guzmán es un delincuente juzgado y condenado por delitos concretos.

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La captura del delincuente terrorista Abimael Guzmán dio inicio a una serie de procesos que terminaron con su condena por el Poder Judicial peruano, al encontrarlo responsable del delito de terrorismo a título de autor mediato, ello en tanto dominaba a Sendero Luminoso, organización desde la cual se cometieron una serie de actos o delitos concretos de terrorismo.

En esta aplicación del derecho, el sistema de justicia peruano determina que estamos ante una persona que carece de causa alguna que atenúe o elimine su responsabilidad; así, es el gran organizador y, a la vez, plenamente responsable por los delitos que sus seguidores y secuaces cometieron. Desde esta perspectiva, queda claro que la única forma por la que podemos llamar a Guzmán y a sus secuaces es la de delincuentes por actos de terrorismo.

Cuando se captura al líder organizacional de Sendero Luminoso, se determina que sea juzgado por el Fuero Militar; años después, este proceso se anula y se inicia lo que en su momento de denominó “el megaproceso contra la cúpula de Sendero”, llevado a cabo ante la Sexta Sala Penal Nacional. Aquí es que da comienzo a un titánico enfrentamiento entre las posiciones de abogados defensores y de la Fiscalía, la cual tras una pulcra investigación sustenta la acusación por los delitos de terrorismo agravado, homicidio calificado y delitos conexos en perjuicio del Estado, con pruebas concretas de cada uno de los hechos invocados.

Lo que deseo recalcar es que la cúpula terrorista de la organización Sendero Luminoso NO HA SIDO CONDENADA POR SU IDEOLOGÍA sino por LAS ACCIONES EJECUTADAS QUE CONFIGURAN UN ILÍCITO PENAL, como son las masacres, asesinatos, destrucción de infraestructura y toda clase de crímenes que perpetró.

Nota: Un especial reconocimiento a Luz del Carmen Ibáñez, la fiscal encargada de recabar todas y cada una de las pruebas que sustentaron el proceso, y a Pablo Talavera, quien presidió la Sala que diseñó la juridicidad aplicable al caso.


Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

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La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.
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Lava Jato: "¡Que investiguen al fujimorismo!"

La agenda periodística local está claramente politizada, tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht.

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La agenda periodística local está claramente politizada tal como lo demuestra la rápida evolución del caso Lava Jato/Odebrecht. Al inicio, las luces estuvieron enfocadas en los hechos reconocidos por la confesión de Marcelo Odebrecht de que en el Perú había corrompido contrataciones con el Estado a lo largo de tres gobiernos entre 2005 y 2014. Es decir, los personajes políticos que están en el ojo público son, obviamente, los expresidentes Toledo, García y Humala, así como el actual presidente Pedro Pablo Kuckzynski y el premier Fernando Zavala, pues ellos fueron primer ministro y ministro de Economía del régimen de Toledo al momento de los chanchullos confesados por Odebrecht.

Pues bien, hoy la agenda parece ser otra para cierto periodismo. Ahora resulta que lo importante es buscar la "verdad", que no es otra que retrotraer los crímenes de Odebrecht al pasado de sus actividades en el Perú desde 1979, con especial énfasis en la década del fujimorismo donde, se infiere, es imposible que no se haya cometido alguna trafa dada la reputación de la empresa y del régimen de los 90.

En otras palabras, lo importante para este nuevo giro de tuerca que quieren imponernos algunos periodistas y sus medios es que dejemos de buscar en los hechos que ya tenemos confesados y que no involucran al fujimorismo por quimeras que no tenemos confesadas que involucren al fujimorismo: ¡qué buena primicia, chocheritas!

Que no nos vean la cara de cojudos, por favor. Todo aquel que pide que se investiguen las andanzas de Odebrecht desde la época del rey Pepino es alguien que tiene como agenda tapar alguna corruptela entre el 2005 al 2014. Eso y, por supuesto, lavarse la corruptela a costa del fujimorismo, el chivo expiatorio de todos los males del Perú.