Menu

Resultado de busqueda

Cuatro reflexiones sobre el financiamiento de partidos

¿Realmente se lo merecen?

LEER MÁS
¿Realmente se lo merecen?
LEER MÁS

Cuatro reflexiones sobre el financiamiento de partidos

¿Realmente se lo merecen?

LEER MÁS

Una de las conversaciones más "didácticas" que he tenido en mi vida fue con una exjefa, en una reunión de meritocracia para evaluar aumentos de sueldo y promociones a los miembros del área legal de la empresa. Cuando invoqué que determinada situación era "lo justo" me respondió: “¿Y quién te ha dicho a ti que el mundo es justo?”.

Luego, tuvimos una conversación larguísima y cuasi filosófica sobre el concepto de justicia de la cual evidentemente salí perdedora. Ella era la jefa y, para todo efecto, su palabra era ley. El que manda, gana. Nunca más creí en un proceso de meritocracia por las inevitables argollas, pero lo cierto es que las empresas lo siguen y lo seguirán usando porque con ello se cuidan las espaldas cuando las acusan.

Toda esta introducción la hago porque mi primera reacción cuando “descubrí” los jugosos montos que recibirían los partidos políticos como subvención del Estado fue preguntarme si realmente se los merecían. Son fondos que se entregan con cargo al Presupuesto Nacional de la República, que le pertenece a todos los peruanos y que los partidos percibirán hasta el 2021.

Algunas reflexiones:

1. Si solamente se van a destinar a actividades de formación, capacitación e investigación me parece razonable, ¿pero sufragar gastos de funcionamiento ordinario? Resulta muy discrecional: bajo esa definición cualquier actividad puede justificarse. Sin embargo, aunque pueda parecer excesivo y dispendioso es una práctica mundial porque los partidos políticos necesitan sobrevivir, y no es correcto que su subsistencia dependa exclusivamente de aportes privados porque ello incita a la corrupción. El mecenazgo político particular nunca es desprendido; siempre salen "compensaciones" en el camino.

Como menciona Elmer E. Schattschneider en The Semi-Sovereign People: “Cuando el poder político es simplemente un espejo del poder económico, el principio de 'una persona, un voto' pierde significado, y la democracia deja de ser un sistema de poder alternativo, capaz de compensar el poder económico”.

2. El monto del aporte público en el Perú se determina multiplicando el número total de votos emitidos (válidos, blancos y nulos) para elegir congresistas por el equivalente al 0.1% de la UIT del año de la elección. Vale decir, para este caso S/. 39.50 por voto. El 60% de dicho monto se distribuye en forma proporcional a los votos obtenidos por cada partido y el 40% restante entre todos por igual, siempre que hayan pasado la valla electoral. Me pregunto por qué no se toman en cuenta otras variables como: (i) índice de asistencia de los parlamentarios a las sesiones; (ii) menor número de renuncias a la bancada; (iii) número de sanciones recibidas de la Comisión de Ética; (iv) mayor producción legislativa efectiva;  (v) y la capacidad de los partidos de atraer personas con trayectoria y vocación de servicio, para lo cual los propios partidos deben prestigiar su reputación.

Hay que revalorar la carrera política y ESE es el principal rol de los partidos. Hoy la carrera pública se reduce a bajos sueldos y responsabilidad penal, por lo que siempre serán candidatos aquellos que buscan compensarlo con corrupción y poca ejecución.

3. Teóricamente los partidos políticos son asociaciones privadas que cumplen funciones públicas y, también en teoría, deberían dotarnos de gobernabilidad cuando llegan al poder, de producción legislativa para atender las necesidades del país y de honrar su obligación de representación. Asimismo, tienen la obligación de pensar, de generar opinión y de buscar consenso.

Pena que nuestra realidad esté tan alejada del “deber ser”.

Por ejemplo, es penoso lo que está sucediendo en Frente Amplio y la ruptura de la bancada con el alejamiento de los miembros de Nuevo Perú. No me queda ninguna duda que la vida de estos congresistas gira en torno a sus agendas políticas personales y que los destinos del país han quedado desplazados al último lugar de sus prioridades. Y estos distanciamientos, que se iniciaron en septiembre pasado poco después de concluido el proceso electoral, podrían durar todo el quinquenio.

¿En que podrá utilizar la subvención un partido dividido y sin institucionalidad como FA? ¿O serán verdad los rumores sobre que el dinero los dividió? Como menciona el papa Francisco en una homilía reciente, "el apego al dinero divide, lacera, destruye" porque la codicia ofrece una falsa seguridad y lleva a tener un corazón apegado que, al final, "termina mal". En los políticos es casi una verdad absoluta.

4. Finalmente, el buen ejercicio del poder es la mejor publicidad de un partido político. Técnicamente no debería ser necesario que invierta millones en difundir su imagen y su plan de gobierno si su experiencia en el ejercicio del poder ha sido exitosa.

Se lo merezcan o no, es el costo de la democracia aunque —sorprendentemente— casi el 50% de los peruanos tengan vocación autoritaria.