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¡Pepekausas, la economía!

Necesitamos un shock; no hay tiempo de perder.

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¡Pepekausas, la economía!

Necesitamos un shock; no hay tiempo de perder.

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A la economía peruana le falta con urgencia un tratamiento shock si queremos medianamente mantener el crecimiento y la tasa a la que hemos venido eliminando la pobreza. De los cuatro motores de la economía a finales del 2016 solo quedaban dos: exportaciones y consumo. El inesperado crecimiento del 2016 se dio básicamente por la minería y su aporte a ese 10% de crecimiento  que vemos en exportaciones.

Las ampliaciones de Cerro Verde, Las Bambas y Toromocho se encargaron de eso; una prueba más de la importancia que para el Perú tiene el sector y algo que el actual gobierno parece no querer (o no poder) ver. Para el 2017 no hay proyectos mineros; tampoco Línea 2 del Metro, ni Chinchero, ni Gasoducto, ni Pista 2 del aeropuerto, todas paradas. Es decir, la estrategia de aumentar la inversión privada ahí queda.

Además está el escándalo Odebrecht, que no ayuda mucho y con el cual la pregunta que se cae de madura es: ¿qué va a hacer el gobierno?

Lo único que queda es subir urgentemente la inversión pública y en ese sentido esperamos que se cumpla la promesa de un incremento del 15% o más. Si por el contrario este no es el caso, y el gobierno y la oposición siguen en su juego político no viendo el bosque de tantos árboles, entonces se pasará el tren y lamentaremos otra vez nuestro regreso al club de países perdedores.

La hora de retomar cifras de crecimiento de 6% o más ha llegado: no hay tiempo que perder.