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Primer récord nacional

Francisco de Carbajal, el celebrado Demonio de los Andes, y su mula roja eran amos de la ruta Cusco-Arequipa.

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Francisco de Carbajal, el celebrado Demonio de los Andes, y su mula roja eran amos de la ruta Cusco-Arequipa.
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Primer récord nacional

Francisco de Carbajal, el celebrado Demonio de los Andes, y su mula roja eran amos de la ruta Cusco-Arequipa.

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Es muy difícil en estos días de olimpismo puro sustraerse al tema de las marcas, los récords, los anhelados cronos. Vivimos pendientes del récord y no ha faltado algún curioso que haya levantado la pregunta imaginable: ¿cuál habrá sido el primer récord registrable en la historia del Perú?

Veamos. Quipus al margen (quién pudiera descifrarlos), marcas registrables y hoy reconocibles podría encontrarse de 1532 en adelante. Y la verdad es que la notable pluma de Cieza de León se acerca bastante al actual concepto de récord cuando nos habla de Francisco de Carbajal, el celebrado “Demonio de los Andes”.

Carbajal era un tremendo y su fama de político cazurro, enemigo cruel y por demás ocurrente, solo comparable a la rapidez de sus celebrados desplazamientos. Gran conspirador, Carbajal cabalgaba en legendarias mulas rojas con las que unía ciudades rompiendo récords como si estuviera compitiendo en “Caminos del Inca”.

Pero, un momento. Entendamos la impronta: ¿cómo hacías para medir un récord en 1550, cuando Cieza cuenta esta historia? Relojes eran muy raros y además, ¿cómo certificar sin medios electrónicos la salida de una ciudad desde la ciudad de llegada? Pero el señor Demonio de los Andes y su famosa mula bermeja poseían el récord indiscutido del importante tramo entre Cusco y Arequipa.

El príncipe de los cronistas, Pedro Cieza, es preciso en este punto al hablar de Carbajal: “Era capaz de tomar pan en el Cusco y echarlo en Arequipa”. Las cosas como son. Aunque lo que el buen Cieza trata de decirnos en su recatadas y precisas palabras es lo siguiente: la fama del demonio era grande, la expectativa enorme y seguramente corrían apuestas. Carbajal llegaba cabalgando a Arequipa; para certificar el récord pedía una bacinica y, tras evacuar, entregaba el utensilio al jurado que examinaba el contenido y exclamaba en la plaza de Arequipa, y para asombro de todos, "¡Pan del Cusco!"

O sea que Carbajal salía del Cusco a medianoche cargado de chutas (inconfundible pan cusqueño) que iba consumiendo por el camino para no parar y a fin de que en el epílogo del ciclo alimenticio dieran testimonio vivo comprobando que había cubierto la ruta Cusco-Arequipa.

Por eso Cieza es un crack de la pluma. “Era capaz de tomar pan en el Cusco y echarlo en Arequipa”. Lo justo. Y un gran récord sin duda.


Homenaje a Vargas Llosa

El único peruano en ganar el Premio Nobel de Literatura está aquí para celebrar sus ochenta y un años de edad.

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Mario Vargas Llosa, el único peruano en ganar el Premio Nobel de Literatura, está en el Perú para celebrar sus ochenta y un años de edad. ha decidido pasar la fecha en su natal Arequipa con su nueva pareja y amigos. Por supuesto y como es costumbre— su presencia ha motivado la rabia de muchos y la algarabía de otros.

No es mi intención polemizar sobre la eterna presencia del Nobel en nuestra política: finalmente siempre he considerado que, como cualquier peruano, tiene el derecho a exponer lo que piensa sobre el acontecer nacional. Tiene derecho a a acertar y a equivocarse, como así ha ocurrido. La política no es lo que me interesa de MVLL en esta oportunidad, tampoco lo que haya venido a hacer al país que lo vio nacer. Hoy me interesa más su prolífica producción literaria reconocida por tirios y troyanos y su relación con el cine. Y si bien esta ha sido fructífera, pues muchas obras suyas han sido llevadas a la gran pantalla (algunas con singular éxito, otras no tanto) debo reconocer que había una que no tenía en el radar.

Tune in Tomorrow, del inglés Jon Amiel, es un film estrenado en 1990 que se basa en la novela La Tía Julia y el Escribidor. La película se toma algunas licencias, como la ambientación en el Nueva Orleans de los cincuentas, y tiene esa distendida y relajada atmosfera sureña americana, en la que el jazz siempre está presente (banda sonora dirigida por el extraordinario trompetista Winton Marsalias), pero no pierde la esencia de la genial novela de Vargas Llosa.

La trama gira en torno al joven Martin Loader (el Varguitas de la novela), un bisoño escritor interpretado por Keanu Reeves que trabaja en una radio de la ciudad. Martin se enamora de su atractiva y madura tía Julia Barbara Hershey, de La Última Tentación de Cristo— y su romance no pasa desapercibido para su compañero de trabajo, el estrambótico escritor de radionovelas Peter Carmachiael (Pedro Camacho en la historia original e interpretado por Peter Falk, el recordado detective Columbo), quien no duda en utilizar la relación amorosa como insumo para sus picarescas e hilarantes historias.

Acierta la película al igual que la novela adaptada— en esa ambientación de pueblo, sencilla, nostálgica, sin la vertiginosidad de nuestros tiempos y en el homenaje a una radio que ya no existe como tal. Y hoy, es también un homenaje a nuestro laureado escritor. Vale la pena.


Enemigos "made in USA"

La "Guía para Promotores/Activistas Comunitarios", financiada por capitales estadounidenses, busca petardear la industria que nos da de comer.

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Cayó a mis manos una “Guía para Promotores/Activistas Comunitarios” publicada por Global Response (entidad con domicilio en Boulder, Colorado)  y financiada por el Proyecto de Justicia Global de Minnesota, todos capitales estadounidenses gestando enemigos en  países como el Perú, el cual para su infortunio tiene la mayoría de sus huevos en una sola canasta.

Nos guste o no, el Perú es un país minerodependiente. Ejemplo clarísimo es Apurímac, otrora el departamento más pobre del Perú, hoy el de mayor crecimiento a nivel nacional (23%) gracias al proyecto Las Bambas, que ha generado empleos y optimizado la calidad de vida de muchas comunidades. Esto, muy a pesar de los incitadores antimineros que la habían declarado su zona de conflicto favorita.

Arequipa es otro departamento cuyo crecimiento en este último periodo es un reflejo de las inversiones que demandaron la ampliación de la planta de Cerro Verde y cuya mayoría de pobladores prende velitas para que Tía María sea una realidad. Los pobladores de Chumbivilcas (Cusco) acaban de cerrar un plan de inversiones para su región de poco más de 2712 millones, que se reflejarán en 145 proyectos de agricultura, educación, salud y transporte, así como de agua potable y saneamiento. Evidentemente, los recursos para realizar estas obras salen del canon pagado por las industrias extractivas que los enemigos del Perú (financiados por entidades estadounidenses como las mencionadas arriba) irresponsablemente satanizan sin conocer nuestra realidad. 

Cajamarca ha tenido importantísimos picos de crecimiento en el 2002, 2005, y 2008, pero básicamente en el área urbana y en razón de las actividades de Yanacocha. Hoy no es ni el pálido reflejo de esos años de bonanza; se hunde en la más profunda recesión mientras un procesado y corrupto Gregorio Santos se pasea por el país, buscando más incautos a favor de su “causa política”, aquella de la desolación y la pobreza en la que ha sumido a su región.

Existen ciudades como Quiruvilca, La Oroya, Morococha e Ilo que se han gestado en torno a operaciones mineras y con el transcurso de los años han ido creciendo y formando unidades administrativas. Las ciudades suelen ser posteriores a la operación minera y no al revés, aunque hoy la minería moderna se está cuidando de no fomentar la formación de nuevas urbes.

La ciudad de Cerro de Pasco, también llamada por los españoles “La Ciudad Real de las Minas” tiene más de cuatro siglos de explotación por la riqueza mineral de la zona alto andina y es el ejemplo emblemático por excelencia de comunidades casi 100% minero-dependientes. 

¡Perú no es el único caso! En Chile se formó la ciudad de Chuquicamata que luego de 92 años fue trasladada por el operador Codelco a la ciudad de Calama, al norte de Chile. Países tan desarrollados como Suecia tienen a la ciudad de Kiruna, nacida alrededor de la mina del mismo nombre, una de las más grandes productoras de hierro del mundo. Hace diez años decidieron mover a la localidad, pero jamás consideraron cerrar la mina, ¡gran fuente de riqueza para la población!

¡Es que Dios aprieta pero no ahorca! Hay países como Argentina cuyo suelo ha sido la base principal de su desarrollo económico. Sus granos y carne son ampliamente conocidos, y en alguna época el país fue llamado “El granero del mundo” (hoy vive otra realidad, desafortunadamente). O por ejemplo Japón, con 127 millones de habitantes, 340 personas por Km2, a diferencia de Perú que tiene solo 31 millones y 24 habitantes por Km2. Los japoneses no tienen muchos recursos minerales ni fuentes de energía como nosotros, pero el trabajo duro, la disciplina y el desarrollo de sectores estratégicos de su economía como los productos manufacturados y la tecnología han determinado un crecimiento exponencial del país.

Perú ha sido bendecido con sus minerales, importantísima fuente de riqueza. Pero la minería es una industria calumniada por sus detractores, manipulada políticamente por los corruptos, aunque hoy vigente y en crecimiento. ¿Como hubiéramos hecho con este territorio de geografía tan accidentada y costa desértica, difícil para la agricultura, sin la minería? Perdón, pero tiene una altísima incidencia en nuestro PBI: ¡nos da de comer!

Esta “Guía para Promotores/Activistas Comunitarios” financiada por dineros estadounidenses, siendo Estados Unidos el país más capitalista del planeta, uno de los mayores contaminantes y cuyo presidente le da la espalda a las acciones contra el cambio climático, señala: “La presencia de las empresas es nefasta para la comunidad. La minería [...] está entre las actividades más destructivas del planeta,  especialmente para las comunidades indígenas [...] Los minerales [...] son muy rentables, de manera que hacerles resistencia requiere trabajo arduo [...] Pese a que las empresas extractivas son poderosas, también son vulnerables. Existen maneras de detenerlas. Puede llevar años, pero los resultados valen la pena”.

Me pregunto: ¿Idearán esta guía a conciencia o simplemente es un cómodo medio de vida desde un escritorio con aire acondicionado y sin ensuciarse los zapatos?